Noticias destacadas

Augusta National no es casualidad, por Carlos de Linares Sáez

Visitas: 68

Recientemente he tenido la oportunidad de asistir a las conferencias organizadas por la Asociación Americana de Gerentes de Club (Club Managers Association of America, CMAA) en San Diego, California. Entre muchas de las conferencias a las que asistí, todas ellas con una gran calidad de ponentes, hubo una que particularmente me llamó la atención. Fue la impartida por Jim James, director general del Augusta National, club que es mundialmente conocido por sus éxitos de gestión y deportivos aunque no tanto por cómo se ha llegado al mismo.

Augusta fue el sueño del mejor jugador amateur de la historia, Bobby Jones, quien propuso este proyecto al retirarse en 1930. Este proyecto fue tachado de imposible al proponerse un campo de golf en plena gran depresión americana y en una de las regiones más pobres de Estados Unidos, Georgia. Sin embargo, tres años más tarde Augusta abrió sus puertas y sólo un año después se celebró el torneo que hoy conocemos como Masters de Augusta.

Este espíritu de persistencia de Bobby Jones hasta conseguir lo imposible ha sido la base y el mantra de la filosofía de Augusta hasta nuestros días, siendo un modelo global de excelencia. Para el resto de los mortales compararnos con Augusta sería una locura, pero sí puede servirnos de ayuda para entender la importancia de perseguir y perseverar en la consecución de la excelencia en nuestros respectivos clubs, creando una cultura de vocación de servicio excepcional hacia nuestros socios y/o clientes. Y la mejor noticia de todas es que… ¡no cuesta un duro!

Aunque podría estar enumerando un sinfín de técnicas para ello, solo citaré aquellas que me resultaron más relevantes:

  • Detalles, detalles y detalles, presta atención a los detalles. ¿Hay basura tirada en el suelo? Si ves polvo en una mesa, ¿no la verá también el socio? Si marcas el número del club, ¿cómo responderán al teléfono? Es importante que miremos nuestro club con los ojos de un socio o cliente.
  • El éxito o el fracaso de la gestión depende de la gente de la que te rodees. Contrata actitud y entrena aptitud. Sin una actitud adecuada, ¡los títulos no sirven de nada! Asegúrate que todo el mundo entiende qué es lo que se espera de cada uno, forma a tu gente para que puedan marcharse y cuídalos para que no quieran irse, reconoce y premia el buen trabajo, pide opinión a tus empleados. Está probado que aquellos trabajadores felices producen muchísimo más que aquellos que no lo son, y no, no siempre es cuestión de dinero.
  • Crea procedimientos que sean cuantificables. ¿Cómo se vería el campo de golf si no hubiese procedimientos para segar un green o fertilizar una calle? ¿Y sobre un nuevo empleado? ¿Cómo se sentiría si un nuevo empleado llega en su primer día de trabajo y no recibe ninguna dirección del trabajo a desempeñar? ¿Está el plato en el restaurante bien presentado y con un servicio adecuado?

Y para terminar, ocúpate más de lo que la gente piensa que es prudente o necesario, arriesga más de lo que la gente piensa que es seguro, espera más de lo que otros piensan es posible y, sobre todo, ¡sueña más de lo que otros piensan que es práctico!

¡La excelencia es contagiosa y no hay línea de meta!
 

Carlos de Linares Sáez es director de Norba Golf en Cáceres.
 

augusta casa club