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¡Brexit! ¿Out of bounds?, por Alejandro Nagy

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El pasado 24 de junio una exigua mayoría de votantes británicos decidieron que su futuro sería más prometedor fuera de la Unión Europea. Las consecuencias no tardaron más que unas horas en llegar en forma de espectaculares caídas bursátiles, hundimiento de la libra esterlina, dimisiones políticas y malestar en la población británica, entre otras. La industria del golf europea tiene en el Reino Unido a su gran referente, por otro lado la industria del golf española se beneficia notablemente del turismo británico. ¿Cómo podría afectar el Brexit al golf español?
 

La salida de Reino Unido es, o al menos todo apunta a ello, un proceso que ya ha echado a andar. Con lo que sabemos a día de hoy en unos dos, cinco o diez años (según la fuente consultada) la situación será diferente a la actual y eso acarreará consecuencias aún no descritas pero sí esbozadas. El único hecho consumado, el “no a Europa” que arrojaron las urnas británicas hace varios jueves, ya ha generado una ola de incertidumbre e intranquilidad en medio continente, especialmente en los países con alta relación económico-comercial con las islas británicas. España, a través de su turismo y de su golf, está ciertamente ligada al Reino Unido y el nuevo (y todavía incierto) escenario que se plantea puede afectar tanto a uno como a otro.

Nada más conocer el resultado del referéndum varias televisiones, radios, webs y otros medios de información expusieron diversas teorías sobre el impacto en nuestro país de esta decisión, especialmente en las zonas turísticas costeras. Se estima que unos trescientos mil británicos residen en nuestro país, la mitad repartidos entre Andalucía y la Comunidad Valenciana, siendo esta última su área favorita acogiendo algo más de cien mil residentes. Uno de los perfiles más clásicos, o al menos más reconocidos, es el del senior brit, el inglés sesentón que decide pasar el otoño de su vida en la sunny Spain disfrutando de la playa, de la gastronomía, de la calidad de vida y, por supuesto, del golf.

Los campos de la Costa del Sol y de la Costa Blanca, entre otras zonas, conocen bien a estos golfistas. Jugadores solitarios, parejas, grupos de amigos, golf societies (esa organización eminentemente británica al estilo de los ‘clubs sin campo’ españoles) pueden llegar a representar un 20-25 % de las salidas de un club pay&play costero, un porcentaje nada desdeñable que los gerentes de estos clubs no pueden dejar escapar. Estos senior brit apuestan por permanecer varios meses al año en la península Ibérica (si no todo el año) en casas compradas aprovechando la bonanza de la libra esterlina y su provechoso cambio con el euro, además de contar con la cobertura sanitaria de los acuerdos internacionales que gestiona la Seguridad Social. Si en unos meses esa cobertura deja de existir, si su pensión se devalúa, si deben iniciar una serie de papeleos para consolidar su residencia como “extranjeros de fuera de la UE”, entre otras circunstancias, posiblemente las costas valencianas, alicantinas, murcianas, almerienses, malagueñas, etc., dejen de ser tan atractivas y valoren otras opciones de residencia.

No quiero ser agorero pero es una opción que se puede plantear y ante la que seguramente los responsables de las asociaciones de campos de golf de las zonas más turísticas del país, así como propietarios de resorts y directores de clubs estarán atentos. La ecuación “seniors extranjeros + salud + inmobiliaria + golf” arroja un saldo positivo para muchos profesionales del sector pero si introducimos la variable “no-EU citizens” la cosa se complica. Habrá que esperar a confirmar qué modelo de relación elije el Reino Unido para con la Unión Europea, de ello dependerá que las cosas cambien poco, mucho o nada. Si resultase ser el modelo noruego, por el que el país asociado a la UE disfruta del mercado único y con el que se garantiza el libre movimiento de personas, bienes, servicios y capitales, posiblemente el impacto del Brexit sería mínimo, al igual que si se optase por el modelo suizo; si por el contrario fuese el modelo canadiense las cosas podrían complicarse bastante ya que es el menos integrador de todos.

Sea lo que sea tendremos que esperar un tiempo hasta conocer las consecuencias reales del Brexit sobre el turismo y el golf británicos en España, hasta entonces lo mejor que podemos hacer desde nuestros clubs, campos y resorts es seguir mejorando las instalaciones, el personal y los servicios para que, si llega el momento, a los senior brit les compense quedarse en nuestro país. Porque, como dicen ellos, “al golf se juega hasta cuando hace sol”.
 

Alejandro Nagy es coordinador de cgolfsostenible y fundador de golfindustria.es.
 

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