Cambiando el aspecto de los bunkers sin perjudicar al medio ambiente (Durabunker)

 
El dicho popular “Lo que para una persona es un desperdicio, es un tesoro para otra” significa, en lenguaje familiar, que lo que una persona considera totalmente descartable y sin valor tiene, de hecho, un valor significativo en la mente de otro. Es el principio sobre el que se basa la mayoría de los proyectos de reciclaje que emprende nuestra sociedad y que ha creado industrias de millones de euros así como contribuye al bienestar de nuestro medio ambiente. Cuando el responsable de greens del pequeño Valleys Golf Club del sur de Gales recibió una llamada de la secretaria de la Escuela Secundaria de Cardiff para informarle de que iban a retirar el viejo césped artificial de su cancha deportiva y le estaban buscando una salida, el refrán no podría haber sido más real.

El viejo campo de hierba artificial no tenía ningún valor para la escuela ni para el contratista ya que, de otro modo, habría llevado este “desperdicio” al vertedero. Pero estaba siendo ofrecido a potenciales compradores dispuestos a encontrarle un posible uso. Después de un par de vueltas, el responsable de greens aceptó la oferta y planeó usarlo para caminos, senderos con buggies, zonas de deslizamiento y superficies altas, etc. Lo que no estaba previsto en ese momento era el significado que una decisión, el aprovechamiento de una oportunidad, tendría sobre su vida y la de otros, y el camino que ha recorrido desde ese día.

El responsable de greens era Rhydian Lewis, quien se convirtió en el cofundador y director general de Envirosports, y más recientemente, el fundador de la empresa sucesora DURAbunker. Ambas compañías utilizan con éxito este material de desecho para desarrollar una solución de bunkers que está revolucionando la construcción de este delicado elemento de los campos de golf y que ha llegado hasta al otro extremo del mundo. “La vida se compone de momentos que a veces tienen una influencia sísmica en nuestros viajes, no siempre vemos esos momentos como significativos pero si echas la vista atrás compruebas cómo te cambian la vida”, indica Lewis.
 
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Tras la entrega de este “material de desecho”, Lewis se dio cuenta de que había recibido un poco más de material de lo que él y el club podían gestionar, lo que le generó una creciente preocupación por saber exactamente cómo el club utilizaría la cantidad de material que les habían entregado.

“El transportista seguía viniendo y los rollos seguían amontonándose más y más arriba, casi me sentía un poco mareado. ¡Al final del día había una montaña de hierba artificial ocupando la mitad del aparcamiento y ya podía sentir los cuchillos en mi espalda! Rápidamente decidí que necesitábamos una sesión de ‘brainstorming’ para llegar a ideas sobre cómo usar el material y lo que podíamos hacer con todo ello. Sugerí la idea de forrar bunkers con él, pero el material era tan difícil de manejar que resultó increíblemente lento. Fuimos capaces de idear un sistema de eliminación de la mayoría de la arena de la hierba, lo que la hace más fácil de manejar, y lo hemos incorporado a caminos con éxito así como revestido algunos bunkers que posteriormente se han mantenido muy bien”, indica Lewis,rememorando las primeras acciones con el césped artificial. “Pero no fue hasta algún tiempo después que se sugirió utilizar el material para construir un talud de bunker revestido. Comentamos la idea y se consideró que valía la pena explorarla, por lo que construimos un modelo muy primitivo en la nave de mantenimiento. Como estábamos iniciando la reconstrucción de uno de nuestros par tres y estábamos construyendo un nuevo bunker, disponíamos del terreno perfecto para hacer una prueba de la nueva idea. Conseguí convencer al comité de que valía la pena probar y algún tiempo después emprendimos la construcción del primer talud de bunker sintético”.

Fue a partir de estos humildes comienzos que nació el producto que la compañía de Lewis ha denominado ‘Durabunker’. El principio de reciclaje de residuos de hierba sintética para construir taludes y bordes duraderos de bunker tardó un poco en despegar, pero instantáneamente llamó la atención de WRAP Cymru, una compañía sin ánimo de lucro financiada por los gobiernos de Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales.

“El objetivo del Gobierno de Gales es lograr la eliminación de los residuos en 2050 y reconocen los beneficios que el reciclaje puede tener, no sólo en nuestro medio ambiente sino en nuestra economía y bienestar. Uno de sus principales objetivos es trabajar con empresas para aumentar el contenido reciclado en sus productos, y como tal estaban muy interesados ​​en apoyar el producto en sus primeras etapas, ofreciéndonos asistencia financiera para financiar los gasstos iniciales que obtuvimos en relación con el producto y la ayuda con el desarrollo comercial inicial”, continua Lewis, relatando el principio de la aventura. “Durabunker está hecho de un producto 100 % reciclado, solo usamos hierba artificial llena de arena y, aunque experimentamos con césped artificial tipo 3G y 4G, decidimos que, debido a varias propiedades físicas inherentes a los céspedes artificiales más nuevas, no eran adecuadas para garantizar la integridad y estabilidad que necesitamos para el producto. Como hemos visto, con la creciente preocupación alrededor del relleno de goma de estos céspedes y la presión de la prensa, resultó una sabia decisión”.

“Por lo tanto, es bueno tener la oportunidad de restablecer el equilibrio y aportar aspectos positivos al uso de hierba sintética. El césped artificial 2G que utilizamos están totalmente libres de virutas de goma y están teniendo un impacto totalmente beneficioso en los campos de golf y en los equipos greenkeeping tanto en el Reino Unido como en todo el mundo. Hemos reciclado directamente el césped artificial usado, asegurándonos de que es manejado y procesado de manera efectiva en nuestros almacenes, y está totalmente apto para el propósito cuando lo reciben nuestros clientes. El coste para nosotros es en el transporte, la manipulación y el procesamiento del material, cualquiera que haya intentado trabajar con hierba artificial llena de arena conocerá las luchas que hemos tenido, sobre todo en los primeros días con la empresa original Envirosports cuando teníamos poca o ninguna maquinaria y estábamos tratando de procesar el material a mano”, recuerda Lewis.
 
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Afortunadamente para Lewis y su empresa, los tiempos han cambiado. Ahora todo el procesamiento de material se lleva a cabo utilizando maquinaria personalizada y como resultado la calidad de los materiales ha mejorado notablemente. Con el tiempo, más y más campos de varios países y continentes han comenzado a comprender los múltiples beneficios que ofrece la construcción de taludes y borde de bunkers con segmentos de hierba sintética reciclada. El producto ha alcanzado áreas tan lejanas como Australia y ha aparecido recientemente en un torneo combinado del PGA y del LPGA en Tiburón Golf Club en Naples, Florida.

“El recorrido que han desarrollado nuestra empresa y el producto en sí es poco menos que notable. Ha habido reveses a lo largo del camino, por ejemplo la ruptura de la empresa original que puso el producto en el mercado, cuando se conocía como “Envirobunker”, pero hemos logrado salir a flote y seguir mejorando el producto bajo nuestra nueva marca y en nuevos mercados”, continúa Lewis. El mantenimiento y los ahorros de costes que el producto trae han tenido un impacto positivo en muchos clientes de la compañía, muchos de los cuales eran escépticos acerca de la idea de utilizar hierba artificial para construir bordes de búnker. De acuerdo con Lewis, el punto significativo a hacer que el material sintético no forma parte de la superficie de juego y que tampoco lo haga nunca. Además, casi nadie ha sospechado que los taludes de los bunkers sintético no sean naturales.

“Uno de nuestros principales obstáculos para la venta es la idea preconcebida que tienen muchos profesionales de la industria del golf de que la hierba sintética no pertenece a un campo de golf. Esto me provoca una cierta empatía real con este punto de vista ya que he jugado al golf desde que tenía tres años y he crecido alrededor de un campo de golf, así que entendía completamente el sentimiento. Me gustaría decir que probablemente habría pensado lo mismo si hubiera tratado de venderme este producto hace diez años. Sin embargo, sé lo natural que parece, sé cuánto tiempo, dinero y mano de obra tiene detrás, y he visto mejorar el producto con el tiempo y verlo más y más natural”, prosigue Lewis. “También he visto muchas veces que aquellos que alguna vez se opusieron al principio a incorporar material sintético en un campo de golf han visto, al ver nuestro producto por primera vez, cómo se ve natural y han experimentado casi una epifanía, convirtiéndose en clientes de nuestra muy poco después”.

“Por supuesto hay quien nunca estará a favor y es algo completamente comprensible. Supongo que lo único que haría sería invitarles a echar un vistazo y a tener una charla con sus compañeros que han utilizado el producto para escuchar qué beneficios ha aportado a sus prácticas de mantenimiento y a sus campos de golf en su conjunto. Puedo enumerar a muchos directores de campo y head greenkeeper que eran muy escépticos acerca del producto (y que vieron la instalación de un ‘bunker sintéticos’ en una campo de golf como un auténtico sacrilegio) como ahora cantan las alabanzas del producto. Y no sólo debido a la enorme reducción en el mantenimiento y ahorro de costes, sino también por razones estéticas”, prosigue Lewis.
 
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Uno de estos directores de campo es Scott Gibson, de St. Enodoc, un campo de golf muy respetado y muy tradicional. “Había escépticos entre nosotros, sin duda, pero los ahorros de mantenimiento que hemos obtenido de la instalación de Durabunker son significativos. En St. Enodoc siempre hemos tenido que reconstruir nuestros taludes regularmente, tener ahora un producto que elimina ese trabajo y que requiere poco o ningún mantenimiento para mantenerlo bien es una revelación. La gran mayoría de los socios no tenían ni idea de que el primer Durabunker que construimos en el Church Course estaba de hecho de material sintético que parece tan natural”, relata Gibson.

“Yo le indicaría a cualquier director de campo que la construcción de bunkers sostenibles será beneficioso para su recorrido, sea del tipo que sea. Los ahorros en mantenimiento únicamente por el trabajo de los bordes será atractivo para la mayoría de los campos, teniendo el beneficio añadido de las formas de bunker no cambian ni se mueven acercándose cada vez más al green, lo que también es un beneficio muy positivo el construir bunkers de esta manera. Y el hecho de que todo el material utilizado sea reciclado es, por lo que a mí respecta, la guinda del pastel”, remata Gibson.

La pregunta del millón es, por supuesto, ¿cómo se identifica el retorno de la inversión? Esto es la clave ya que un producto reciclado que compite contra valores tradicionales y contra arraigados principios debe ganar el argumento económico, así como el debate fundamental de ‘natural’ contra ‘sintético’. El hecho de reciclar material de desecho (que de otro modo se llevaría a vertedero) para construir bordes de bunker duraderos y sin mantenimiento es una cosa pero, ¿pueden ser realmente asequibles? ¿Son verdaderamente sostenibles? ¿Producirán un retorno de la inversión?
 
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En Fieldstone Golf Club en Philedelphia, uno de los recientes clientes de Durabunker en los Estados Unidos, piensan así. “Al principio éramos escépticos, pero una vez que se estableció el precio, hice un análisis financiero de Durabunker frente a un bunker inclinado de hierba natural estándar. Mientras que los costes iniciales son más altos usando Durabunker, el coste de mantenimiento se reduce notablemente debido a la siega cero, la fertilización cero, las aplicaciones cero de pesticida, el cero rellenado y la reparación, el riego cero, el perfilado casi cero y así sucesivamente. Habiendo estudiado los números estamos seguros de que nuestro retorno de la inversión se cumplirá en cuestión de unos años”, indica Damon DiGiorgio, director de campo de Fieldstone GC.

“Es cierto que, debido a algunos de los campo de nuestro portfolio, existe el peligro de que un club de golf estándar asuma que este producto sólo es asequible para clubs de alto nivel. El hecho es que hemos construido Durabunker en sedes del PGA Tour, en el más reciente campo TPC que se está construyendo, TPC Colorado, y en algunos de los cien mejores campos de golf del mundo. Sin embargo, también hemos construido Durabunker en campos públicos como el City of Wakefield Golf Club y en varios otros campos menos conocidos como el North Manchester Golf Club y el Royston Golf Club que fueron, por cierto, los primeros clubs de golf en invertir en bunkers sintéticos con la antigua empresa Envirosport. Estamos tan orgullosos de nuestra asociación con estos campos como con cualquiera y de alguna manera tenemos una mayor satisfacción de que se estén beneficiando con el producto”, concluye Lewis.

“La variedad de campos con los que hemos trabajado muestra que Durabunker es ciertamente asequible para la gran mayoría de los clubs de golf que tienen una visión a largo plazo para su campo de golf y para sus finanzas. También hemos trabajado duro para favorecer ahorros de costes a nuestros clientes como resultado de una mayor eficiencia en la producción y un deseo de ver el producto que es accesible a la mayoría de los clubs”, finaliza el fundador de Durabunker. “La única excepción es mi club de origen, Maesteg Golf Club, que no podía permitirse invertir en el producto a ningún nivel. Teniendo en cuenta que fue el lugar de nacimiento del producto y que han apoyado nuestro viaje todo el camino, obtuvieron una recompensa única cuando recientemente han reconstruido varios bunkers con el sistema de Durabunker. ¡A veces es bueno devolver algo a quien confió en ti!”.
 
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