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‘Construyendo campos de golf en China’, por Alfonso Vidaor (Green Project)

Tras la constatación en 2007-2008 de que la crisis inmobiliaria iba a afectar directamente al mercado de desarrollo de proyectos de campos de golf en nuestro país y confirmar también la drástica reducción de la licitación pública en servicios asociados a la obra civil, en Green Project (al igual que muchas otras empresas) tuvimos que idear un nuevo plan estratégico de desarrollo acorde a la nueva situación.

Como parte de la nueva estrategia iniciamos un proceso de internacionalización a través de un organismo oficial para el desarrollo de proyectos en Sudamérica (con base en Brasil). Mientras estábamos en esta fase de trabajo decidimos explorar también el mercado asiático, no tan afectado por la crisis global.

En China, y tras años de arduo trabajo, conseguimos iniciar varios proyectos en el año 2010. De entre los proyectos realizados nos gustaría destacar los proyectos de Nanling Lakes Golf Course (Chenzou, Hunan) y muy especialmente el campo de Shenyang Bei Xiong Golf Course en Shenyang (Liaoning, al nordeste de China, en la antigua Manchuria).
 

 
En el año 2011 recibimos el encargo de realizar el proyecto para el campo de golf de socios Shenyang Bei Xiong. El proyecto consistía en, literalmente, borrar un diseño realizado en 1995 para crear un nuevo campo de alto estándar de competición para la celebración de los Juegos Nacionales de China Liaoning 2013.

El contrato se firmó en junio de 2011. El gran problema es que los Juegos se debían celebrar en septiembre de 2013, pero debiéndose tener en cuenta que desde mediados de noviembre hasta mediados de marzo las temperaturas de la zona está bajo cero, ¡con mínimas de hasta -25 ºC!

Conseguimos consensuar un trazado y diseño en dos meses y entregar el proyecto de ejecución, para su licitación, en agosto de 2011. La obra se adjudicó el 15 de octubre y se iniciaron los trabajos de inmediato, que prosiguieron hasta con nieve en las fases iniciales y parándose el 20 de noviembre de 2011.
 

 
En marzo de 2012 se reanudaron los trabajos (solo se había podido realizar el marcaje y desbroce), iniciándose los movimientos de tierras. En octubre de 2012 se había concluido satisfactoriamente la siembra y tras el invierno de 2013 se disputaron los Juegos Nacionales en las fechas previstas con el campo en perfecto estado.

Tras varios años de buen trabajo, en el año 2014 el Gobierno chino (como parte de las directrices de la multitudinaria reunión del partido/Gobierno en 2013) lanzó una investigación completa sobre el sector del golf, realizada por el ministerio de la Tierra y los Recursos Naturales, que culminó en el 2016 con la publicación de una lista de ciento doce campos de golf “ilegales” a ser demolidos en breve plazo, y una lista de campos “legalizados” (unos quinientos).

Tras unos años de completa sequía, donde todos los equipos de diseño extranjeros abandonaron las acciones en China, se ha producido algún pequeño movimiento para remodelar/renovar alguno de los campos “legales”.
 

 
Desarrollar un campo de golf en China es un proceso curioso: el carácter chino obliga a mantener los ojos bien abiertos durante todo el proceso (desde el diseño hasta la ejecución y mantenimiento) pues si detecta alguna posibilidad de ahorro/economía en alguna partida sustancial del presupuesto (¡incluso en el propio contrato del equipo de diseño!), el cliente intentará que se produzca ese ahorro a la vez que el proyecto no pierda calidad… cosa que en la práctica resulta imposible. La experiencia es una necesidad a la hora de poder resolver estos continuos cambios que se van produciendo en todos los aspectos del desarrollo del proyecto, y que aparecen de forma inesperada y generalmente de forma indirecta, pues el carácter chino no permite el afrontar los problemas de forma directa.

Resulta complejo conseguir acuerdos de forma directa: estos más bien se producen de forma escalonada y indirecta. Por ejemplo (que ocurre habitualmente) cuando el cliente considera que le gustaría introducir un ajuste en el diseño de un hoyo (añadir un lago en una posición imposible, colocar zonas ajardinadas en lugares inadecuados, o sembrar una calle con infinidad de bunkers) este empieza a hacer trabajar a su equipo enviando pequeños y sutiles mensajes indirectos (a través de diversas personas) pero nunca de forma directa. Resulta muy complejo descifrar estas señales y tratar de implementar soluciones de consenso o bien descartar las sugerencias y es un proceso que suele consumir mucho tiempo de trabajo y discusiones.
 

 
Existe un censo aproximado de un millón de jugadores de golf en China. Los clientes son jugadores de golf de un nivel muy superior al que cabría esperar, y es habitual negociar muchas cuestiones mientras se juega al golf.

El juego del golf en China también es una experiencia especial. Es obligatorio el uso de caddies y buggies, si bien el jugador puede caminar en la forma habitual y entonces los caddies conducirán el buggy (siempre por caminos pavimentados lejos de la zona de juego) para aparecer en tu bola armados con los palos necesarios, indicando la distancia exacta al hoyo y encargándose de reparar cualquier chuleta, desperfecto o incluso de eliminar malas hierbas. Estos caddies son muy jóvenes y tienen un entrenamiento de buen nivel, juegan al golf y dominan las fases del juego, por lo que la experiencia es muy satisfactoria. El coste de un caddie por vuelta de diecicocho hoyos puede estar entre los diez y veinte euros según la zona.

Por otra parte la gran diferencia con respecto a los países occidentales en cuanto a la construcción de campos y su mantenimiento consiste en la inagotable disponibilidad de personal para ejecutar los trabajos a un precio que en nuestros países se consideraría prácticamente esclavismo. Los procesos de marcaje, desbroce, tala (cuando se requiere) y limpieza se realizan a velocidades asombrosas: uno puede marcar dos o tres calles por la mañana ¡y por la tarde ya tenerlas limpias!
 

 
Es especialmente llamativa la cuestión de los acabados. Los trabajos de refinado, preparación de siembra, despedregados, reperfilado de contornos de bunkers, ajustes de moldeos, etc., se realizan de forma manual. Es habitual disponer de un equipo de unas cincuenta personas para despedregados y preparación de siembra, y otras cincuenta para remate de bunkers previos a la siembra.

Igualmente resulta complicado intentar aplicar estándares internacionales de diseño de sistemas de riego en los que siempre intentamos automatizar al máximo los sistemas de gestión, para minimizar el coste de personal, en un entorno en el que los materiales de importación son caros y existe una preferencia por la contratación de mas personal para gestionar el riego de forma manual, generalmente con sistemas como mucho semiautomáticos.

Un caso especialmente claro sobre esta situación es por ejemplo la construcción de los greens y bunkers de forma manual. El coste de un equipo de entre quince y veinte personas realizando los trabajos de zanjeo, colocación de gravas, tubería de drenaje y arenas es tan reducido que no compensa el alquiler de zanjadoras y pequeñas máquinas de transporte.

Esta disponibilidad de recursos (también extensible a la maquinaria de construcción de todo tipo, abundante y de buena calidad) produce el efecto de acortar hasta lo humanamente imposible el periodo de ejecución.
 

 
China posee un grandísimo potencial para el desarrollo del golf, que es un deporte que gusta en el país, pero que debe convivir con unas directrices políticas que no le son favorables: en estos momentos no se dispone de una normativa o cuerpo legal para poder desarrollar nuevos proyectos, existen importantes restricciones para la utilización de tierras de cultivo para campos de golf, y existe una importante preocupación en cuanto a los recursos hídricos (en general) así como en un excesivo desarrollo inmobiliario relacionado con los campos de golf, y el impacto ambiental de los mismos.

En contrapartida, los deportistas chinos ya han demostrado su gran potencial en los circuitos profesionales mundiales y existe una buena imagen en el sector de la sociedad que puede tener acceso a jugar este deporte.

Seguramente se tardará bastante tiempo, pero no cabe duda que China llegará a ser uno de los mercados más importantes para el sector del golf a medio plazo.
 

Alfonso Vidaor es cofundador de Green Project.