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Cuando casi se nos quema La Galiana Golf, por Felipe Rodríguez

 
El pasado 16 de junio un gran incendio provocado por causas aún por determinar devastó los alrededores de La Galiana Golf, en el término municipal de Carcaixent, en Valencia. No hace ni un año que recibimos el ‘Sustainability World Award’ otorgado por la International Association of Golf Tour Operators y por Golf Environment Organization y ahora nos encontramos con cómo gestionar un desastre de semejante magnitud ambiental al borde mismo de nuestro campo.

El fuerte viento de dirección oeste y con rachas de viento superiores a los cincuenta kilómetros por hora hicieron que el fuego avanzara rápidamente hacia nosotros. No tuvimos ni dos horas para poder reaccionar y desplazar a toda nuestra plantilla para iniciar las labores de protección en el perímetro.

Como primera acción se activó el riego en las zonas que iban a sufrir un ataque directo del fuego para contenerlo y evitar su propagación por los árboles y zonas de rough interno del campo, después valoramos la necesidad de evacuar la nave de mantenimiento que fuera del campo de golf se encontraba desprotegida. Se aprovecharon los hidrantes de bomberos instalados el año pasado para ayuda en caso de incendio e instalamos un grupo de hombres protegidos con máscaras y provistos de mangueras de gran diámetro que refrescaron el perímetro y paredes y techo de la máquina. Igualmente se colocó la maquinaria dentro del campo para evitar daños en el recién adquirido parque de maquinaria Jacobsen.
 
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En el momento más crítico tuvimos que abandonar la nave de mantenimiento con el consiguiente riesgo de que el ordenador que controla el sistema de riego Rain Bird se viera afectado, también tuvimos que proteger el transformador eléctrico del campo que por un momento también estuvo cerca de verse dañado y ahí sí que hubiéramos tenido daños inmediatos en el campo.

El ordenador del programa de riego se protegió del calor y las cenizas cerrando puertas y tapando entradas de aire y se encendió el aire acondicionado que resistió y controló la temperatura en esa sala a pesar de las temperaturas exteriores. El transformador tuvo siempre cerca un retén de bomberos como vigilancia. Mientras en el campo se dejó el riego perimetral conectado, la extracción del pozo se activó de forma permanente para permitir el suministro de agua nuestro y de los equipos de bomberos que también se suministraron de nuestra red de riego (sistemas de protección instalados en varios puntos perimetrales).

Se desplegaron mangueras para ayudar a sofocar los puntos en los que el fuego nos llegó con más virulencia. Los tees de los hoyos seis y tres fueron los más afectados ya que las llamas llegaron a ellos y sufrieron un importante golpe de calor. Los trabajos de control de focos de fuego se prolongaron cuatro días después del incendio. Los helicópteros estuvieron cogiendo agua del campo dos días más y los retenes de bomberos nos han empleado como punto de abastecimiento de agua para sus medios los cinco días siguientes.

El campo hizo una labor de cortafuegos vital en el control del fuego ya que lo frenó ante su llegada a una urbanización y hospital próximo dando tiempo a los bomberos a poder proteger su perímetro. Sin duda el campo ha sido un herramienta muy importante ya que el monte de tan difícil acceso no contaba con cortafuegos efectivos ni tampoco se había conservado de forma eficiente en los últimos años. Solo el campo puso freno a un fuego que se mantuvo fuera de control cuatro días y arrasó dos mil trescientas hectáreas.
 
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Lo que hemos aprendido de este incidente ha sido que no contábamos con medios para enfrentarnos a un fuego de esas dimensiones. La equipación de los empleados es vital para poder actuar en estos momentos (ropa que ofrezca un adecuado aislamiento, máscaras suficientes para los equipos propios y de los voluntarios), así como más metros de manguera y una buena señalización de los puntos de abastecimiento de agua para que los equipos de emergencia externos localicen mejor los puntos de abastecimiento de agua y las rutas de acceso a los diferentes puntos del campo.

La red de riego en algunos tramos y muchos aspersores perimetrales se vieron afectados por las altas temperaturas. Nuestra estación meteorológica y un satélite han necesitado de reparaciones graves. La antena de telefonía quedó dañada por el calor y el cableado que le suministraba corriente se fundió, perdiendo nosotros y los medios de emergencias la capacidad de comunicación. Damos por sentado que ciertos puntos vitales están protegidos por el hecho de estar en una zona urbanizada (centros de transformación, cableado eléctrico, sistemas de comunicación, etc.) pero vimos que no es así y que podemos mejorar en este sentido y más aún con la futura construcción del hotel.
 
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Nuestra relación con los cuerpos de bomberos de la zona era y es muy positiva ya que el verano pasado hicimos prácticas de acceso a la finca y caminos forestales perimetrales, instalamos hidrantes de bomberos según sus instalaciones, localización los lagos desde los que es mejor captar agua con los helicópteros y adaptamos nuestros planes de emergencia y evacuación según sus indicaciones, pero no podíamos esperar nada de estas dimensiones ni tan rápido.

Estamos muy agradecidos a la colaboración sin límite de nuestro equipo de empleados de todos los departamentos que ayudaron durante el incendio y en días posteriores a proteger el campo, demostrando que también lo consideran suyo y lo valoran como algo más que un lugar de trabajo. Lo han construido y sacado adelante con su esfuerzo y no permitieron que se viera afectado.

El campo de golf se puso en marcha a pleno rendimiento tres días después y los jugadores sólo apreciaron el daño estético sufrido. Pocos días después albergamos el torneo de Canal Plus y se pueden ver en internet las opiniones de los jugadores alabando el estado del campo.

Sin duda la Propiedad del campo se ha mostrado en todo momento involucrada en la rápida recuperación de la zona afectada y se ha mostrado firme en su apuesta por un proyecto y un entorno que entre todos sacaremos adelante y posicionaremos como uno de los mejores resorts de España. Han activado todos los canales de comunicación con las autoridades locales para acelerar los planes de recuperación paisajística conocedora del alto valor ambiental de este bosque. Es una gran suerte para todos nosotros contar con su apoyo y compromiso.

Desde el Ayuntamiento y desde los servicios de bomberos nos han agradecido nuestra ayuda, así como desde la Confederación Hidrográfica nos están ayudando para detraer de nuestra dotación de riego anual todos los volúmenes de agua empleada en la extinción y los agentes forestales de la zona con los que ya teníamos relación están viendo cuál es la mejor manera de enfrentarse a la limpieza y reforestación del entorno.

No nos olvidemos que estamos en un bosque mediterráneo que sufre regularmente incendios pero no de esta cuantía y desconocemos si hemos sobrepasado su nivel de recuperación. Los planes que pongamos en marcha de hoy en adelante son vitales para estabilizar el suelo lo antes posible y crear una flora que sirva de base para una rápida recuperación de la biodiversidad de la zona.
 

Felipe Rodríguez es jugador profesional de golf, diseñador de campos de golf y greenkeeper, y actualmente es responsable de La Galiana Golf. Puedes contactar con él en Feel the golf.
 

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