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‘El futuro del golf pasa por dejar de tener tan presente el pasado’, por Marcos Leria

Es algo recurrente. Cada vez que en cualquier foro se habla de la caída del número de jugadores de golf en España en los últimos años (utilizando como referencia la evolución de las licencias federativas), siempre se apunta a la Real Federación Española de Golf (RFEG), o a otras instituciones, como responsables. Y probablemente esta postura sea errónea ya que los verdaderos responsables de la promoción del golf, no sólo en España sino en el mundo entero, son, a partes iguales, los directores de los clubs de golf y los profesores de golf. De este modo, mientras se siga mirando donde no es difícilmente podremos conseguir ese cambio que España necesita para no sólo recuperar las 338.000 licencias del año 2010, sino el millón de licencias que deberíamos tener para ser un país de referencia como merecemos. Y resulta evidente que eso no se puede conseguir si no hacemos cosas diferentes.

Sin que sirva de referencia, podría ser ilustrativo el caso del Club de Golf Escorpión (CGE). En la tabla y gráfico siguientes se observa la evolución del número de licencias federativas en datos absolutos, desde 2012 hasta 2017, de la RFEG y del CGE, así como los datos relativos en tantos por ciento utilizando como base cien el año 2012.


 
A grandes rasgos se observa como el Club de Golf Escorpión ha conseguido separarse de la inercia española, de manera que en los años 2013 y 2014 se reduce el ritmo de caída en el número de licencias y, a partir del 2015, comienza una época de crecimiento hasta conseguir en 2017 superar claramente el número de licencias del año 2012.
 

 
¿Qué se ha hecho? Básicamente lo siguiente:

  • Invertir en las instalaciones para los más pequeños (de dos a doce años) mejorando las infraestructuras del club juvenil y de otras áreas para que las familias pasen más tiempo en el club los fines de semana
  • Flexibilizar las normas de convivencia en el club para que los menores, acompañados o no, tengan mayores facilidades
  • Apostar por una escuela de golf más atractiva y moderna contratando los servicios de expertos en la materia
  • Incorporación de jóvenes profesores de golf así como actualización de todos los profesores en materia de formación
  • Modernización del club, en general, invirtiendo en la mejora de las instalaciones

En definitiva, apostar por los más jóvenes incrementando el número de alumnos en la escuela de golf en casi un 50 %. Y esto ha arrastrado a su vez a sus padres, a la práctica del golf, en muchos casos.

Evidentemente, este caso no es extrapolable pero no es más que un ejemplo de que se puede revertir la tendencia si existe la voluntad necesaria para ello.
 

 
Hay que conseguir que más gente juegue al golf en España. Dependemos en exceso de la demanda exterior, es decir, del número de jugadores extranjeros que nos visita cada año. Si los demás destinos de golf están en crisis, estupendo, pero si los demás destinos mejoran por los motivos que sean no tenemos capacidad de reacción y el número de vueltas se reduce casi irremediablemente por muy buen servicio y calidad que ofrezcamos.

La solución más sostenible es conseguir multiplicar por tres el número de licencias en España de manera que tengamos un porcentaje de jugadores respecto a la población más parecido al que presentan los países maduros en lo que a golf respecta como Estados Unidos (10 %), Canadá (17 %), Japón (10 %), Reino Unido (5 %), Irlanda (5 %), Suecia (6 %), Noruega (3 %), Finlandia (3 %), etc. Es decir, pasar del actual 0´6 % a un 2 % de jugadores que juegan al golf en España respecto a la población total resultaría perfectamente posible si se apostara por alcanzar este objetivo en cada campo con un horizonte temporal de veinticinco años con incrementos del 5 % anuales, por ejemplo.

Para ello se pueden llevar a cabo múltiples iniciativas como promover el golf entre las personas que hoy por hoy trabajan en la industria del golf, o en el sector turístico, así como sus familiares y amigos, dándoles facilidades en el aprendizaje y accesos al campo a greenfees reducidos. Estamos hablando de un elevado porcentaje de la población. Lógicamente cada campo de golf desarrollaría su propia estrategia ya que no existen fórmulas magistrales únicas, pero resulta evidente que estos dos colectivos son los mejores prescriptores posibles del golf en España ya que de la buena salud de esta industria depende su economía familiar.

Popularizar el golf en serio sería otra de las medidas a llevar a cabo por los campos empleando no sólo medidas puestas en marcha por la Real Federación Española de Golf como los ‘Bautismos de golf’, la Friends Cup o cualquier otra fórmula que se le ocurra a cada uno como son las clases nocturnas en invierno, las canchas portátiles en los colegios, o un largo etcétera que incluye el Fútgolf, actividad que de manera tangencial también sirve para acercarse al golf. El caso es dedicarle tiempo y recursos económicos para conseguir poner un palo de golf en las manos a un ‘profano’ y que se enganche. La proliferación de campos de golf municipales o simples canchas de prácticas ayudaría, por supuesto, al igual que un cambio en el tratamiento del golf que dispensa la prensa, pero eso son actuaciones que se salen del ámbito de la gestión de los campos de golf.
 

 
Y desde luego, dar entrada en los campos a todas las innovaciones posibles para hacer más divertida la práctica del golf incluyendo dispositivos que le pegan por ti, como el Ezeegolf (que pueden tener su público entre las personas con alguna lesión grave, sea crónica o coyuntural, o para reducir sustancialmente el tiempo de aprendizaje para salir al campo), los simuladores de golf, livescoring, los golfboards, toda clase de apps, gadgets o instrumentos que facilitan la práctica del golf.

Mantener la tradición del golf, en todo momento, no deja de ser un obstáculo para su promoción. La esencia del golf no se va a perder porque se flexibilicen las normas de juego en el día a día de los jugadores que pisan un campo de golf. Evidentemente, las reglas de golf tendrán que cumplirse escrupulosamente en un torneo pero fuera del ámbito de la competición se abusa del mantenimiento de la tradición, sin entrar en detalles para no herir susceptibilidades. Sin embargo, si desde el European Tour se promueven eventos como el Hero Challenge, desde el Castillo de Edimburgo, que en nada se parecen a una partida de golf, pero que atraen a mucho público… ¿Por qué no hacer lo mismo en los clubs utilizando el Trackman o cualquier otro software similar sin llegar al Top Golf (que ya requiere una inversión más que considerable, a pesar de tener el campo de prácticas, o similares), para quitarle seriedad al golf, y hacerlo más atractivo tanto para los jugadores como para los profanos?

En definitiva, es labor de cada director de club y de cada profesor de golf dedicarle un tiempo cada día a conseguir que crezca el número de jugadores, en lugar de centrar nuestros esfuerzos en la mayoría de los casos en el número de salidas anuales, ya que esto verdaderamente garantiza el futuro del golf en nuestro país y la supervivencia de la industria del golf.
 

Marcos Leria es gerente del Club de Golf Escorpión.