Florencio Martín, director gerente del Real Club de Golf de La Coruña (La Zapateira)

 
Florencio Martín es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, diplomado por el IESE en Dirección de Empresas y ha cursado varios másters en Gestión de Negocios, Dirección de Entidades Deportivas y Gestión de la Calidad. Tras concluir su formación universitaria, a principios de 1993 se incorporó al departamento de Organización y Métodos de El Corte Inglés. Tras casi siete años en el gigante de la distribución, a finales de 1999 fichó por la tecnológica Indra como consultor senior para proyectos de mejora en la gestión de grandes empresas tanto en España como en el extranjero. Concluida esta etapa, a finales de 2006 se hizo cargo de la dirección del Real Club de Golf de La Coruña (La Zapateira).

Entrevista publicada en julio de 2017

 

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Tu carrera profesional se desarrolló al margen de la industria del golf hasta que accediste a la dirección del RCG La Coruña, ¿qué te motivó a dar este giro?

Después de una larga experiencia en la consultoría estratégica de dirección, una empresa de headhunters contactó conmigo para dirigir La Zapateira ya que por mi perfil encajaba en lo que aquella Junta Directiva estaba buscando. El objetivo consistía en realizar grandes cambios en la gestión diaria pero manteniendo siempre la tradición de un club con la solera y antigüedad como La Zapateira, con casi sesenta años de historia. El proyecto me sedujo y aquí sigo después de casi once años.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria coordinando la gestión del Real Club de Golf de La Coruña?

Lo realmente apasionante de este trabajo es que no hay dos días iguales, la variedad de temas que tocas en el día a día (financieros, ambientales, recursos humanos, sociales, etc.) es tan amplia y variada que siempre te permite aprender cosas nuevas y nunca te da tiempo a aburrirte aunque. Eso sí, demanda una gran dedicación.

Además, desde hace unos años, afronté uno de los retos más importantes en la dirección del club como fue asumir la gestión del servicio de restauración, un sector que desconocía por completo. Tras unos años complicados y duros, hemos pasado de que los socios huyesen por la mala fama adquirida por las concesiones en años anteriores a ser, a día de hoy, una excelente opción para que los socios nos elijan para comer a diario o celebrar sus eventos familiares.

 

En los últimos meses el campo de golf del Real Club de Golf de La Coruña ha experimentado varias modificaciones, ¿cómo se han desarrollado estos proyectos?

En estos años la transformación del club ha sido enorme. En primer lugar definimos un plan estratégico a cuatro años en el que reformamos todos los bunkers y drenajes del recorrido mejorando también calles, greens y tees, lo que nos ha permitido que el recorrido esté siempre en buenas condiciones independientemente de la climatología que tengamos.

En paralelo hemos cambiado los procesos de trabajo en el campo orientándolos a una gestión por procesos y certificando la gestión y mantenimiento del campo de golf por la norma de calidad ISO 9001.

La transformación más importante, y que desde mi punto de vista ha significado un salto de calidad exponencial, ha sido que hemos pasado de tener que preparar el campo específicamente para la celebración de, por ejemplo, un campeonato de España, a tenerlo a un alto nivel de mantenimiento cualquier día del año independientemente del tipo de campeonato que se celebre. Esto, indudablemente, ha incrementado de forma relevante la satisfacción del socio con su campo de golf.

 

La relación entre el gerente del club con el head greenkeeper del campo es una de las claves del desarrollo de las instalaciones, ¿cuál es tu caso actualmente?

Considero que este es un punto crucial en la dirección de un campo de golf. Tengo la suerte de contar en mi equipo con un magnífico greenkeeper, involucrado al máximo con su trabajo, que ha permitido formar un muy buen equipo de trabajo teniendo en cuenta que la relación diaria entre gerente y greenkeeper debe ser contínua y muy estrecha, lo que puede dar lugar algún tipo de fricción. La confianza mutua es fundamental en la gestión de cualquier organización y, en este caso, me permite estar realmente orgulloso de la plantilla que dispongo.

 

Además del desarrollo de nuevas teorías en la gestión de instalaciones de golf también evolucionan los productos y los servicios, ¿qué nuevas técnicas, productos o dispositivos utilizáis en el Real Club de Golf de La Coruña?

En los últimos tiempos nos estamos centrando en facilitar y mejorar el contacto de los socios con el club, por eso estamos trabajando en que la mayoría de las gestiones las puedan realizar de forma cómoda y sencilla a través de la web del club, mejorando al mismo tiempo la comunicación diaria con el socio y optimizando los recursos de la organización. Además, nos gusta innovar, por lo que aplicamos siempre las últimas novedades tanto en productos como en maquinaria. Por ejemplo, en los últimos meses hemos reforzado la flota de buggies con seis nuevas unidades de buggies eléctricos de última generación RXV de E-Z-GO, así como incorporado una segadora quíntuple de calles y una motobunker John Deere siguiendo con la política de mejora continua del mantenimiento de su campo.

Además, y sobre todo teniendo en cuenta estas épocas tan complejas que nos ha tocado vivir, considero que nunca debemos olvidar que, además de ser un campo de golf, somos un club. Por ello todos los años mejoramos nuestras instalaciones para atender a otro perfil de socio que no es jugador de golf y al que debemos intentar cuidar ofreciéndole nuevos y renovamos servicios. De esta forma todos los años dedicamos una parte de nuestro presupuesto de inversiones en mejorar las instalaciones tales como crear un nuevo gimnasio, reformar las piscinas, construir nuevas pistas de pádel y tenis o crear nuevas secciones deportivas como el croquet, enfocadas a otro tipo de cliente distinto al jugador de golf que le genere un valor añadido por ser socio del club.

 

El club que diriges está orientado más al cliente nacional que al extranjero, ¿la crisis económica de los últimos años supuso un descenso en el número de visitantes, participantes en torneos, clientes de la pro-shop, etc.?

Nosotros somos básicamente un club de socios con una importante base social que se ha mantenido fiel a la entidad a pesar de la crisis económica general y del golf en particular… aunque como prácticamente todos los clubs hemos tenido bajadas tanto en el número de rondas diarias como en el de socios.

 

Uno de los problemas más acuciantes de los clubs sociales de nuestro país es la falta de nuevos socios, nuevos jugadores ocasionales, etc. ¿Cómo hacéis desde el Real Club de Golf de La Coruña para tratar de crear nuevos golfistas?

Como indicaba, presentamos una base de socios muy potente y lo que intentamos es fidelizarlos. A modo de ejemplo puedo citar las clases colectivas de golf todos los sábados del año para los socios más pequeños ofertadas a un precio simbólico o el campus de verano que organizamos con mucho cariño y dedicación dentro del propio club en el que el golf es la pieza fundamental pero que va acompañado de actividades como el tenis, pádel o inglés. Para este verano tenemos previsto superar las cifras de participantes de los años anteriores con casi cuatrocientos inscritos.

Una acción que hemos enfocado a las emociones, no gravosa y que nos ha servido para reforzar el sentimiento de pertenencia y de orgullo de ser socio del Real Club de Golf de La Coruña, es regalar en cada edición del campus un polo con el escudo del club para que desde pequeñitos sientan al club como algo suyo ligado a sus recuerdos de infancia (que son los que siempre perduran) y que servirá para trasladarlo al futuro cuando sean padres y vuelvan al club a traer a sus hijos.

Además, uno de los elementos más olvidados en nuestro sector y que nosotros no descuidamos en el Real Club de Golf de La Coruña, es la restauración. Si nos volcamos en tener el campo en excelentes condiciones todo el año invirtiendo importantes recursos económicos con profesionales al frente, debemos realizar lo mismo en el área de restauración ya que para el jugador el golf su partida debe ser siempre una experiencia diferente y que no termine en el hoyo dieciocho. Por ello nos esforzarnos en que se prolongue hasta la casa club, para ello debemos ofrecer un servicio con altos estándares de calidad y con unos precios que sean atractivos respecto de la calle.

 

¿Cuál sería el perfil de vuestro “socio/jugador tipo”?

Realmente somos ya una rara avis dentro de la estructura de clubs de golf que existen en España. La Zapateira es un club eminentemente familiar y el derecho de socio se sigue transmitiendo de padres a hijos desde que aquellos intrépidos fundadores decidieron crear un campo de golf en La Coruña en la España de principios de los sesenta del siglo pasado.

En la actualidad, estamos ya en la cuarta generación y uno de nuestros factores clave de éxito es que mantenemos una elevada tasa de socios familiares que acceden a ser socios titulares cuando cumplen los veinticinco años.

 

Un tópico generalizado del golf en España es que es un “deporte para la élite”, algo que frena mucho su promoción en nuestra sociedad. ¿Cuál es tu percepción de este problema?

Desde luego es un estigma que desgraciadamente nos afecta y por el que debemos trabajar todos los que pertenecemos a la industria del golf. Sin lugar a dudas, que el golf sea olímpico o que tengamos grandes golfistas que alcancen triunfos como Sergio García o Jon Rahm colaborará a que la percepción de la sociedad por el golf vaya evolucionando positivamente.

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la gestión de clubs de golf?

Básicamente lo que debe aplicarse a cualquier persona en su profesión: grandes dosis de optimismo, honestidad, autoconfianza, que nunca deje de formarse y, sobre todo y más importante, trabajo y mucho trabajo.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Nunca se sabe lo que nos va a deparar el futuro. De estos años recuerdo con especial cariño cuando en 2011 celebramos el cincuenta aniversario de la fundación del club y escribí el libro conmemorativo que, en más de doscientas páginas, recogía la historia desde su fundación, un hecho que no hubiese imaginado que fuera a realizar en mi vida profesional.

Mi objetivo principal es incrementar siempre la satisfacción de mis socios y seguir trabajando para que La Zapateira siga siendo un club de referencia, que nos permita mantener el alto nivel de servicios que estamos logrando en los últimos años.
 

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