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Francisco Contreras, director del Parador y del campo de golf de El Saler: “Paradores está dando un gran impulso a la Responsabilidad Social Corporativa y apostamos fuertemente por la sostenibilidad”

Francisco Contreras estudió derecho y posteriormente un curso de post-grado en Calidad de Producto Turístico. Tras concluir su etapa universitaria compaginando los estudios con su trabajo en Paradores, se incorporó a Paradores definitivamente en 1988. Durante veinticinco años Francisco ha gestionado establecimientos de la red de Paradores en la isla de El Hierro, Cardona, Santiago de Compostela, Ferrol, Cervera de Pisuerga, Mérida, Valle de Arán, Cuenca, Alarcón, Olite y Soria, aunque el grueso de su actividad lo ha desarrollado en Valencia. Primero entre 2001 y 2005 y más tarde ininterrumpidamente desde 2012, Francisco ha dirigido el Parador y el campo de golf de El Saler, uno de los recorridos más emblemáticos de España.
 


 

¿Qué te motivó a enfocar tu actividad profesional a la industria turística?

La verdad es que crecí rodeado de turismo. Soy de Aiguablava, un maravilloso rincón de la Costa Brava donde todos los amigos trabajábamos en verano desde los trece o catorce años ya fuera alquilando patines, siendo camareros o en hoteles. Además, mis padres eran guardeses de una finca donde se alquilaban apartamentos. Cuando salía a la puerta de mi casa, veía el Parador de Aiguablava al fondo de la bahía, por lo que el flechazo fue inevitable.

 

La relación entre la industria turística y la del golf es, en España, muy sólida. ¿Qué percepción tienes como parte de ella?

En estos momentos, en los que se debate sobre la masificación de turismo y en los que, desde diferentes ámbitos, se trabaja ya no para atraer a un mayor número de clientes, sino a clientes con más capacidad de gasto y más poder adquisitivo, el golf es un producto estrella. El turista que se mueve por afición a este deporte está en el rango más alto de gasto. Es cierto que en ocasiones se le mira con cierto prejuicio, atribuyéndole un perfil demasiado elitista. Es cierto también que el boom inmobiliario no ayudó en nada pero cada vez hay más ejemplos de turismo de golf sostenible. Además, por supuesto, de en nuestro campo de El Saler, se están haciendo muy bien las cosas en Andalucía y la Costa Blanca, entre otras zonas.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria coordinando las acciones de un resort tan particular como el del Parador de El Saler?

Bueno, he dirigido muchos hoteles, pero ninguno con esta complejidad. Somos el único Parador con gran presencia del cliente de reuniones, con dos restaurantes, con spa, con un campo de fútbol que aporta mucho stage deportivo y con un grandísimo campo de golf que nos da una enorme actividad. Todo eso junto hace que no haya ni un solo día aburrido en los trescientos sesenta y cinco que tiene el año. Afortunadamente, tengo la suerte de tener un equipo magnífico que consigue hacer fácil todo lo difícil. Un auténtico lujo.
 

 

El campo de golf de El Saler ha acogido numerosos eventos de la talla del Seve Trophy y el Open de España, ¿qué recuerdas de su preparación y celebración en 2003 y 2013, respectivamente?

Lo cierto es que fueron muy diferentes. Contar con los veinte mejores jugadores de Europa en el Seve Trophy, o los más de cien del Open del 2013 son dos experiencias muy distintas. La preparación es compleja. No solo hay que ocuparse del campo y las importantes exigencias del Circuito, sino también de la logística de dar de comer, beber y atender las necesidades de más de cuarenta y cinco mil personas en una semana.

De ambos casos recuerdo la fantástica organización de nuestra red de Paradores. Pudimos trasladar a distintos equipos a algunos de nuestros establecimientos y, como no, recuerdo también la ayuda de Amen Corner en el Seve Trophy, y la de la Real Federación Española de Golf en el reciente Open de España.

Aunque si se me permite la licencia, recuerdo muy especialmente la personalidad de algunos de los jugadores, algo que refleja su carácter en el campo. El empuje de Ian Poulter, la enorme ascendencia del gran Severiano Ballesteros, y cómo no, gestos de Miguel Ángel Jiménez que reflejan su gran empatía. Jiménez por ejemplo, ¡cogió una champañera y fue mesa por mesa pidiendo a todos los jugadores una propina para el personal de sala!

Por otro lado celebrar la Noche de Fuegos del Apóstol Santiago, la Bajada de la Virgen de los Reyes en El Hierro, y estos dos grandes torneos, son las cosas más bonitas que he hecho en mi carrera como director.
 

El recorrido de El Saler, inaugurado en 1968, es uno de los diseños más reconocidos de Javier Arana. ¿La categoría del diseñador aporta valor a la hora de comercializar el campo?

¡Por supuesto! No solo infunde respeto pronunciar su nombre, sino que traslada al jugador de inmediato una expectativa sobre cómo será el campo, su dificultad, su belleza, su desafío. Don Javier Arana, cincuenta años después, sigue siendo nuestra gran tarjeta de presentación. Alguien que en 1966 se pasó noches enteras durmiendo en la playa para estudiar los vientos y diseñar el campo para que en ningún hoyo soplara igual… Solo así pudo lograr el diseño perfecto que uno se encuentra al salir del tee del uno.

 

¿Cuál sería el perfil de vuestro cliente o jugador tipo?

Un 69 % de las cincuenta y siete mil salidas anuales son de nuestros queridos abonados, que para nosotros son mucho más que jugadores. El 31 % restante se reparte entre mucho jugador del hotel y muchas personas de Alicante que pasan una semana allí y siempre reserva al menos un día para jugar El Saler por el prestigio del campo.

En cuanto a su personalidad, yo diría que es un cliente… algo masoquista. El campo es un gran reto y quien juega en él acepta ese desafío. Y aunque el campo le provoque siete o catorce golpes sobre su hándicap, se marcha deseando volver e intentar ganar al recorrido.

 

Sueles asistir a ferias y congresos relacionados con las industrias del turismo y del golf, ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

¡Toda! No podemos gestionar un resort de este tamaño como si la maquinaria fuera la de hace veinte o cincuenta años, ni la atención al cliente, ni la estética del campo, ni los sistemas informáticos. Está claro que no puedes esperar al cliente, escudarte en que eres uno de los mejores y esperar. Debes moverte, debes hacer siempre honor a lo que representas, a Paradores, a El Saler. Tienes que demostrarlo cada día. Para ello, la formación multidisciplinar es básica.
 

 

Mantienes una presencia constante en redes sociales. ¿Son éstas, especialmente Twitter y Facebook, elementos importantes para la difusión del golf como deporte de masas?

Es parte de ese día a día, de esos cambios. Hoy no puedes estar lejos de portales, de las opiniones de tus clientes, de llegar a ellos a través de las redes. Paradores es muy activo en ese apartado, y personalmente intento aportar mi granito de arena ya que tengo más acceso a todo lo que acontece diariamente aquí, a esas puestas de sol, a ese trabajo del equipo, a ese clima privilegiado de Valencia, y es lo que intento transmitir. Aunque confieso ser más de Twitter que de otras redes.

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la gestión de clubs de golf?

Que no olvide que todo son personas, tanto el equipo como los clientes. Si no puede sentir empatía, orgullo, comprensión, satisfacción, si no puede sentirse cerca de las personas, que se dedique a otra cosa. Esto es mucho más que maquinaria, que un buen recorrido, que sándwiches club, que drivers. Solo a través de las personas podrá llegar a esa cuenta de resultados.

¡Ah! Y, por supuesto, que sepa que en esto no hay horarios.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Impulsar mucho la sostenibilidad del complejo. Actualmente disponemos de depuradora de aguas para el establecimiento, con las que regamos el campo y tenemos placas solares que nos proporcionan toda el agua caliente. Estamos trabajando ya para eliminar los plásticos y concienciar más al jugador, al cliente de este entorno maravilloso donde estamos. Paradores está dando un gran impulso a la Responsabilidad Social Corporativa y apostamos fuertemente por la sostenibilidad.

Y es que el golf, como la hostelería, o es sostenible, o no será.