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Jesús Rodríguez Salvador, fundador de JR Golf Coaching: “Los profesionales necesitamos recuperar nuestro espacio en la industria del golf, podemos aportar mucho a través de nuestros conocimientos”

Jesús Rodríguez Salvador es jugador profesional y maestro de golf así como asesor en proyectos de campos de golf. Desde que en 1998 se hiciera jugador profesional tras una exitosa carrera como amateur de élite, Jesús no ha dejado de formar parte de los equipos de enseñanza de la Real Federación Española de Golf y de clubs como el Real Golf de Pedreña, Real Club de la Puerta de Hierro, Real Sociedad Hípica Española Club de Campo, Club de Golf Escorpión y Retamares Golf Club. Por otro lado desde 2009 es colaborador del Titleist Performance Institute (TPI), siendo el principal impulsor de la filosofía de trabajo de TPI en España, así como miembro del grupo de profesionales para el desarrollo del golf de las PGA’s de Europa.
 


 

¿Qué te motivó a enfocar tu actividad profesional a la industria del golf?

Tuve la suerte de vivir la gloriosa época de Severiano Ballesteros y, siendo natural de Santander, tuve el privilegio de verle de cerca muchas veces. Gracias a tener una figura así tan de cerca el golf me enganchó desde que comencé a jugar a los nueve años y, aunque al principio me quería dedicar al golf y seguir los pasos de mi ídolo, Seve, fue la enseñanza de este deporte la que realmente conectó con mi “yo” interior y me hizo descubrir que era a lo que quería dedicarme profesionalmente el resto de mi vida.

 

Eres jugador profesional de golf y antes fuiste jugador amateur de alto nivel, ¿qué destacarías de ambas etapas?

Como jugador amateur destacaría el buen ambiente que había en los torneos y las amistades que pude hacer durante esa etapa. Fueron unos años que recuerdo con mucho cariño ya que en Pedreña nos juntamos dos generaciones seguidas en la que todos queríamos seguir los pasos de Ramón Sota y Severiano Ballesteros. Éramos casi cuarenta jugadores jóvenes entre profesionales, aspirantes y amateurs de hándicap bajo que entrenábamos juntos y desarrollábamos muchas competiciones entre nosotros. Teníamos un desconocimiento bastante grande de muchas cosas y solíamos seguir las indicaciones de aquello que igual le funcionaba a alguien del grupo. Ahora, mirando hacia atrás, considero que lo mejor fue tener ese grupo tan grande de buenos jugadores alrededor en donde los entrenamientos eran partidas muy buenas y reñidas. Quizás no pensábamos tanto en la técnica pero sin duda todos éramos jugadores bastante creativos por cómo jugábamos y por las “timbas” que organizábamos.

Como jugador profesional competí un año en el circuito nacional y recuerdo que aquella camaradería que había en los torneos amateurs era totalmente diferente. Ni mejor ni peor, simplemente diferente. Ya jugábamos por dinero y aunque el respeto y las buenas formas existían entre nosotros, es cierto que cada uno tenía que intentar defender a capa y espada lo suyo y sus propios intereses. Fue una gran experiencia y, a pesar de que lo intenté de verdad y con seriedad, creo que me equivoqué en mucho planteamientos. Es muy típico escuchar entre algunos de nuestra generación “Si pudiera volver atrás y entrenar y jugar con todo lo que sé ahora…”. En fin, es el ciclo natural de la vida. Es la época que me tocó vivir y me quedo con todo lo bueno que me pasó.

 

Tus primeros años como profesor de golf se desarrollaron en Santander y posteriormente en los equipos de la RFEG. Después lo combinaste con enseñanza de jugadores infantiles, ¿cómo de diferente es enseñar a un niño de handicap 28 y a un adolescente de -2?

Siempre estaré agradecido a Miguel Ángel Raba, mi primer profesor, así como a la familia Luna y a todo el equipo de Moon Masters quienes me acogieron en Madrid. Por supuesto, también a la RFEG por todas las oportunidades que me ha dado.

Para mi lo más importante es, primero, conocer a la persona y saber los motivos por los que quiere jugar al golf sin que importe su edad. Sabiendo eso puedes crear un plan de acción.

En cuanto a la planificación de una clase no cambia mucho, la verdad, únicamente difiere en el tiempo que le dedicas a cada aspecto del juego en una sesión ya que no igual el poder de atención de un niño pequeño que el de un adolescente. Donde mayor diferencia puede haber es en el modo de comunicarse y en la pedagogía que utilices con uno u otro. También puede haber alguna diferencia en los materiales o sistemas tecnológicos que utilizamos con unos y con otros.

 

La enseñanza de golf ha cambiado mucho en los últimos años, ¿qué diferencias te parecen más significativas entre los métodos que impartes y los que te enseñaron cuando eras jugador amateur?

Sin duda alguna diría que hoy en día las fuentes de información han aumentado muchísimo a través de Internet y las redes sociales. Recuerdo que de joven compraba todos los libros de golf que se publicaban en castellano y ahora entre grupos de Facebook, podcast, cursos on line, ferias, congresos, etc., las oportunidades de aprender son enormes.

Creo que hay que tener cuidado al comparar las diferentes etapas por los que ha pasado la enseñanza de golf. En cada una se han tenido unos medios, más o menos tecnológicos, pero no por eso la enseñanza fue mejor o peor sino diferente. Me gustaría recordar esta época y ver que dicen de nosotros los jóvenes profesores dentro de veinte años.

Ahora observo que muchos jóvenes profesores piensan que si no tienes un launch monitor, por ejemplo, no puedes dar una buena clase. Es lo que la industria de la formación está vendiendo, la guerra de cursos y formaciones es brutal. Creo que hay que tener cuidado ya que considero que es más importante el cómo impartes la clase que lo que puedas utilizar en ella.

Sin duda alguna la tecnología bien entendida y bien utilizada puede ayudar muchísimo en la enseñanza pero, como todo en esta vida, siempre sin abusar.
 

 

Igualmente han evolucionado los materiales, palos, bolas, etc., ¿qué cambio te ha parecido más influyente en la evolución del golf en los últimos tiempos?

Es lógico que las marcas de palos y bolas quieran evolucionar y sacar al mercado esos productos mágicos que hacen que pegues más recto o hagas más distancia. Siendo innovadores es cómo podrán sobrevivir, de hecho la industria necesita que estas marcas existan y que haya movimiento de compra venta de material.

Dicho esto, creo que hay que diferenciar muy bien entre el golf amateur y el golf profesional. El amateur sigue teniendo la misma media de hándicap de hace veinte años, así que todos los avances que se hagan pensando en ellos me parece correcto. Para los profesionales es otra historia, creo que se ha llegado a un límite donde el R&A y la USGA deben sentarse y reflexionar profundamente sobre este tema. No puede ser que cada vez los campos se construyan con unas distancias cada vez mayores, con lo que ello conlleva de coste de mantenimiento y el coste de terreno. Todo ello causado porque donde antes hacían doscientos cincuenta metros con el driver ahora hacen trescientos o trescientos veinte metros.

 

Existen decenas de corrientes de enseñanza en golf, ¿cuáles son tus principales?

Tengo que confesar que he pasado por muchas fases en mi carrera como profesor, pero cuanta más experiencia voy adquiriendo, más me gusta escuchar y aprender de todo el mundo. Como decía anteriormente, lo primero es conocer a la persona y los motivos por los que quiere dar clase conmigo. Teniendo en cuenta sus aptitudes físicas, su estilo de vida, su nivel de juego y el tiempo que le pueda dedicar, le vas intentando hacer un traje a medida. Considero que cuántos más recursos y más estilos y tendencias conozca, mejor servicio podré ofrecer a mis alumnos.

 

Titleist Performance Institute, TPI, es una metodología de preparación física orientada a golf, ¿cuáles son sus puntos principales?

TPI es más grande de lo que la gente creo que conoce. Es cierto que su punto fuerte es la preparación física orientada al golf y han hecho una labor importante en informar acerca de la conexión que existe entre el cuerpo y el swing de golf, pero también han desarrollado mucha documentación sobre aprendizaje motor, cómo dar clases a niños o tecnología aplicada la enseñanza por nombrar algunas de las otras ramas.

Dave Phillips y el doctor Greg Rose, cofundadores de TPI, suelen decir en sus cursos que no intentan imponer nada, sólo entregan una información e invitan a los alumnos que lo prueben en sus trabajos y que se queden con aquello que les funcione. Creo que el mensaje es muy importante para todos los profesores jóvenes: escucha a todo el mundo, no te creas todo lo que dicen, comprueba y profundiza más sobre el tema, y quédate con lo que te puede aportar en tu día a día.

 

Actualmente participas en la Escuela Infantil de Retamares, ¿cómo es tu día a día?

Principalmente mi labor es la de planificación de actividades dentro de la escuela. María Laura Elvira, mi mujer, también profesional de golf, es la directora de la escuela y quien lleva las riendas. Ambos nos compenetramos bien, a ella le encanta la gestión y dar clases, a mi me encanta el diseño del programa y actividades.

Estamos muy contentos de trabajar para Making Golf Group, considero que es un grupo profesional que realmente lucha por hacer mejor las cosas en esta industria. Sin ir más lejos, en el Club de Golf Retamares han apostado por las familias y los niños y prueba de ello son las facilidades que nos dan a la escuela infantil para organizar actividades.

Por ejemplo, el pasado fin de semana cerramos el campo de prácticas para poder hacer un recorrido de hoyos para que los peques de la escuela puedan experimentar y poner en práctica todo lo trabajado en las clases. Además mantenemos en activo el Family Course, recorrido de nueve hoyos adaptado en distancias para que puedan jugar las familias los domingos por la tarde. Hace ahora una semana organizamos otro día del Family Course y fue un éxito completándose todas las salidas disponibles.
 

 

Sueles asistir a ferias y congresos relacionados con la enseñanza del golf, ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Siempre digo en plan broma que si me tocase la lotería me dedicaría a viajar y hacer cursos de golf. No hay nada que me apasione más de mi profesión que escuchar a otros profesionales. Ya lo he mencionado anteriormente, cuanto más escuches y más aprendas, más herramientas tendrás para ayudar a los alumnos. Es cierto que el tema de formación se ha convertido en un negocio brutal y con las redes sociales y las formaciones on line el bombardeo llega a ser agresivo. Hay tantas opciones que hay que saber escoger muy bien la formación que realmente te puede aportar esas herramientas que mencionaba anteriormente para el día a día.

Otro aspecto importante es hacer autoanálisis de las áreas o aspectos donde más te gusta enseñar ya que la especialización en algo en concreto puede llegar a ser la clave del éxito.

 

Mantienes una presencia constante en redes sociales. ¿Son éstas, especialmente Twitter y Facebook, elementos importantes para la difusión del golf como deporte de masas?

Buena pregunta, también me la hago constantemente. Me considero una persona inquieta por conseguir hacer que este deporte sea aún más grande y conocido entre la gente. Es obvio que a mi este deporte me ha aportado muchísimo y tengo tan claro que los beneficios del golf para la salud y las relaciones sociales (no de redes) son tan grandes que de alguna forma entre todos tendríamos que conseguir hacer llegar al público en general.

Desde luego Twitter y Facebook pueden ayudar en ese proceso de comunicación pero creo sinceramente que el problema viene de más arriba, por nombrar algunos aspectos como por ejemplo el 21 % de IVA en las clases de golf y greenfees, la adaptación de los clubs al modo de vida actual de las familias, la cohesión de intereses por todos los sectores involucrados en esta industria y un sinfín de medidas que las redes sociales poco pueden hacer al respecto. Solucionemos los problemas de base y luego utilicemos las redes sociales para comunicarlo bien.

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la enseñanza del golf?

Que empiece con un papel en blanco y escriba por qué quiere ser profesor de golf y que está dispuesto a hacer y sacrificar. Es una profesión dura en el aspecto físico ya que son muchas horas seguidas de pie y dura también en el aspecto de que trabajamos cuando la gente libra y eso hace que vayamos al revés de muchas cosas. Esto supone trabajar los fines de semana o de 18:00 a 20:00 que es cuando la gente puede asistir a clase y no es fácil compaginarlo con la vida familiar o con los amigos.

También tiene sus cosas buenísimas como la satisfacción de hacer a la gente feliz y hacerles progresar en este deporte. Realmente los alumnos te están “regalando” su tiempo libre y es algo que tenemos que valorar mucho, especialmente con el ritmo de vida que llevamos.

Aparte de eso, le diría que no pare de formarse y que se junte a todo aquel que le pueda ayudar en su proceso de aprendizaje. Que sea humilde, respete al resto de los compañeros y que se centre primero en la persona y en su modo de comunicación y después en la técnica.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Me gustaría poner mi granito de arena para conseguir que el profesional de golf sea más valorado y tenido en cuenta en muchas decisiones que se toman en los clubs de golf y federaciones. Creo que nuestro conocimiento y sabiduría de este deporte en muchos sitios está infravalorado o poco aprovechado. Por lo general se nos pregunta poco y creo que tenemos muchísimo que aportar a esta industria. La PGA de España está haciendo un buen trabajo al respecto y creo que todos juntos, y me refiero a los sectores que forman esta industria, podemos hacer más que si cada uno va por su lado.

Por otro lado llevo ya cinco años trabajando en un proyecto que engloba un poco de todo de lo que hemos hablado en esta entrevista. Consiste en un programa de enseñanza moderno e innovador en el que estoy hablando con instituciones muy importantes para conseguir ayudar a los profesionales a enfocar la enseñanza de este deporte desde otro punto de vista. Ya he realizado un programa para la European Disabled Golf Association (EDGA) y en breve se va a implementar en sus veintiséis países miembros. Por otro lado estoy realizando un programa para la Fundación Severiano Ballesteros que se llevará a cabo en dos hospitales para niños con enfermedades oncológicas.