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Jorge Manso, adjunto al director de campo en Coombe Wood Golf Club: “En Reino Unido existe una buena cultura y conciencia de cómo debe ser presentado un campo de golf, menos enfocado a la estética y más a la calidad y salud de las superficies”

Jorge Manso es Arquitecto Técnico así como máster en Energías Renovables y Eficiencia Energética, por otro lado, posee grados de greenkeeping por el Oaklands College y el Hadlow College. Tras concluir sus estudios de arquitectura técnica en La Coruña se incorporó a un estudio de arquitectura urbana en 2011, entorno profesional en el que se mantuvo hasta 2014 cuando ingresó en el canadiense Oakdale Golf & Country Club como asistente de greenkeeper. A finales de ese año se incorporó con el mismo rol al británico Dukes Meadows Golf & Tennis Club, fichando en 2015 por el Wyke Green Golf Club y ya en 2016 por el Coombe Wood Golf Club, en donde actualmente ejerce de adjunto al director de campo. También colabora con el londinense Fulham Football Club en la preparación del césped del Craven Cottage los días de partido.
 


 

Tu formación es eminentemente técnica, eres arquitecto y especialista en gestión energética, pero terminaste orientando tu carrera profesional al mantenimiento de campos de golf. ¿Cuál fue el motivo de este giro?

Mi primer contacto con el mundo del mantenimiento del césped deportivo fue en Lisboa. Durante mis estudios de Arquitectura Técnica en A Coruña, varios compañeros viajábamos a Lisboa, al estadio de fútbol A Luz (Benfica), para trabajar en la colocación de vallas publicitarias dentro del estadio. Allí conocí a los jardineros y pude vivir de primera mano cómo era la preparación del césped para los partidos. Me pareció muy interesante.

Acabe los estudios en plena crisis, las obras escaseaban, la única experiencia laboral que pude tener se limitaba a oficina (presupuestos, certificaciones energéticas, etc.) y el panorama no me terminaba de convencer. Quería salir de España para conocer mundo así que cuando en 2013 tuve la oportunidad de ir a Toronto, Canadá, con un visado de trabajo pensé que era el momento idóneo para probar algo nuevo. Al poco de llegar encontré trabajo en un campo de golf como greenkeeper, me enganchó desde el principio y decidí que quería enfocar mi carrera profesional en esa dirección.

 

Tu formación técnica se desarrolló en España e Italia, pero la específica de greenkeeping en Canadá y Reino Unido, ¿qué destacarías de esa segunda etapa?

Arquitectura Técnica es una carrera muy dura y exigente. Al arquitecto técnico se le exige ser experto en todos los aspectos que envuelven a la construcción. A los greenkeepers les pasa algo parecido, el nivel de conocimientos y formación es muy amplio. Puedes empezar el día solucionando problemas con el sistema de riego y acabarlo calibrando una máquina para optimizar el corte y que esté lista para el día siguiente.

En Inglaterra tienen un sistema de formación muy bueno. Los diplomas work based son estudios específicos para greenkeepers (aunque también los hay de otras profesiones) en los que estudias los fundamentos del mantenimiento del césped deportivo a la vez que trabajas. Las asignaturas se van superando con trabajos in situ en el campo de golf y pruebas de nivel en el College. Hay varios niveles, siendo el cuatro el más alto dirigido a directores de campo y que pretendo empezar el próximo año. Además, la mayoría de clubs son partidarios de hacerse cargo de los costes de estos diplomas motivando a sus trabajadores a formarse.

 

¿Qué diferencias encuentras entre trabajar en Canadá y en Reino Unido?

La forma de trabajar en Canadá y América es muy distinta a la de Reino Unido. Cuando llegué a Toronto era pleno inverno y el campo estaba cubierto de nieve. El equipo era muy reducido y nos dedicábamos a trabajos simples como la retirada de árboles caídos, limpiar de nieve los accesos o pintar y barnizar bancos y señales.

En abril la nieve empezó a desaparecer y el equipo pasó de seis a treinta personas. ¡El trabajo era frenético! Había que minimizar el tiempo entre que la nieve desaparece y el césped se recupera de su letargo para poder abrir el campo. Durante los siguientes seis meses en los que el campo esta abierto se trabajan muchas horas y el nivel de exigencia en cada detalle es máximo.

En Reino Unido los campos están abiertos todo el año y se espera que estén a un nivel óptimo los doce meses. Los equipos son más pequeños y se apuesta más por la formación de los trabajadores. Creo que existe una mejor cultura y conciencia de cómo debe ser presentado un campo de golf, menos enfocado a la estética y más a la calidad y salud de las superficies. No todo tiene que estar necesariamente verde. El césped es un ser vivo y, como todos los seres vivos, sufre el frío y el calor, tiene enfermedades y su uso continuado lo desgasta. Hay que saber cuándo se le puede exigir y cuando hay que dejarlo descansar.
 

 

Desde hace algo menos de un año eres el adjunto al director de campo de Coombe Wood Golf Club, ¿cómo enfocas tu actividad diaria en el campo?

Da la casualidad de que el director de campo también desempeña la labor de gerente del club por lo que la supervisión y delegación de tareas recae en mí. El equipo está formado por siete personas y de ellas dos son aprendices. Llevamos una forma de trabajar bastante rutinaria, es decir, cada tarea tiene un día asignado en la semana. De esta forma se trabaja más rápido y es más cómodo llevar la cuenta de que tareas se van completando y cuales quedan por hacer. Esta rutina es muy fácil de ajustar dependiendo del tiempo y de la estación en la que nos encontremos.

Le damos mucha importancia a la recogida de datos. Tratamos de obtener la máxima información posible que nos da el campo. Por ejemplo, el peso de los restos de hierba cortados, la velocidad de los greens, el contenido de materia orgánica, el porcentaje de humedad, etc. De esta forma podemos analizar y tener una visión más clara de cómo está el campo y qué actuaciones necesita para llegar al nivel al que queremos que esté.

 

Coombe Wood es un club muy antiguo y tradicional, ¿como enfocáis el plan de mantenimiento anual para que se adecue a las circunstancias?

Coombe Wood está ubicado al sur de Londres, se construyó en 1904 sobre una antigua cantera de grava en lo alto de una colina. Por debajo de nuestro campo pasa un río subterráneo que abastece una fuente situada en un palacio cercano, el Palacio de Hampton Court. Esto significa que nuestro enfoque tiene que ser muy consciente con el medio ambiente para evitar la contaminación de este río.

Hemos aplicado métodos culturales para evitar en lo máximo de lo posible el uso de químicos, como fungicidas y herbicidas que, además ser caros, repercuten negativamente en la reputación de los campos de golf. Esto significa llevar a cabo un gran esfuerzo, principalmente tratando de mantener la capa de thatch en niveles bajos. Esta capa de thatch, que se forma debajo del césped de los greens a base de hojas muertas y otros restos de materia orgánica, actúa como una esponja, reteniendo agua, reblandeciendo la superficie y favoreciendo la aparición de hongos y algas. Por medio del pinchado periódico, mejorando la aireación y aplicando unas ciento veinte toneladas de arena al año, hemos conseguido un gran avance y los greens apenas han sufrido enfermedades mejorando mucho su solidez y firmeza.

Este verano ha sido especialmente difícil en Reino Unido debido a una larga sequía y a unas temperaturas que superaban los 30 ºC; como la tendencia va en esta dirección creemos que es muy importante poder economizar el uso del riego y preparar el césped para resistir largos periodos de calor y falta de agua. Para ello hemos estamos intentando reducir en nuestros greens el porcentaje de Poa annua, césped muy típico en Inglaterra que en algunos campos es considerado mala hierba y que se propaga muy fácilmente. La Poa annua proporciona una superficie muy buena para los greens pero es muy poco resistente a enfermedades y demanda mucha agua. Estamos intentando introducir una mezcla de Festuca y Agrostis de modo que los greens sufran menos.

 

Además de las nuevas teorías, evolucionan los productos y las herramientas, ¿qué nuevas técnicas, productos o dispositivos utilizas en Coombe Wood Golf Club?

El invierno pasado iniciamos un proyecto para la reconstrucción completa de todos los bunkers. Para ello contactamos con Durabunker, empresa galesa que emplea un novedoso sistema utilizando un material sintético para la construcción de los bordes perimetrales en forma de revetted bunker. Este tipo de bunker, muy típico de los campos links, utiliza piezas de césped natural apiladas unas encimas de otras a modo de muro para construir las paredes del bunker. Utilizando piezas de césped artificial tratados con arena y reciclado de canchas de fútbol o hockey se consigue una mayor estabilidad y el mantenimiento se reduce bastante.

La manera de trabajar de Durabunker es muy buena. Ellos te proporcionan los materiales necesarios y trabajan contigo una semana en la construcción de los primeros bunkers, enseñándote todo lo necesario para ejecutar el proyecto de manera exitosa. Fue muy entretenido e interesante trabajar con ellos, especialmente con Rhydian Lewis, creador de la idea y dueño de Durabunker. Al acabar la semana ya estábamos listos para continuar por nuestra cuenta así que ahora tenemos más libertad a la hora de planificar el proyecto del próximo de invierno, construiremos diez bunkers nuestra cuenta con los materiales aportados por Durabunker. Además, Rhydian Lewis ha estado en contacto permanentemente con nosotros, ha visitado las instalaciones un par de veces para ver cómo han quedado los bunkers y también para darnos nuevas ideas y consejos para el próximo año.

Los resultados han sido muy buenos y hemos tenido muy buen feedback por parte de los socios del club. Esperamos que en cinco años todos los bunkers del campo estén reconstruidos con este sistema.
 

 
Eres asiduo a ferias, congresos, ponencias, charlas técnicas, etc., ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

La formación me parece muy importante, y cualquier greenkeeper debería continuar su formación durante toda su carrera.

En Inglaterra se celebra la mayor feria relacionada con el mantenimiento de césped deportivo en Europa, la BTME (British Turf Management Exhibition). Me parece una visita obligada para todos los profesionales del sector, no solo por conocer las últimas novedades en cuanto a productos y maquinaria sino también por la cantidad de greenkeepers que acuden y con los que puedes compartir experiencias y aprender cosas nuevas. También merece la pena acudir por las jornadas formativas repletas de seminarios y charlas muy interesantes.

Gracias al apoyo de ICL Specialty Fertilizers, empresa con la que trabajamos y que nos proporciona tanto semillas como fertilizantes de primera calidad, este año acudiré con una beca (que incluye tres noches de hotel y hasta quince horas de formación) que me permitirá vivir la experiencia de forma más completa. Es muy importante este tipo de gestos, en los que las empresas líderes del sector ayudan y motivan a los greenkeepers para formarse. ICL ha hecho un magnífico trabajo estos últimos años apoyando iniciativas como esta o la de ‘Estudiante Greenkeeper del Año’ que ayudan a mejorar la formación de los futuros directores de campo. De esta forma contamos con greenkeepers mejor formados y se asegura el futuro de la profesión.

Otra forma de aprender que me parece muy útil es la de participar como voluntario en competiciones de golf. Hace unos meses pude acudir al Evian Championship en Francia, el último Major femenino del año. Es la mejor manera de ver como se prepara un campo de golf al máximo nivel y las dificultades que conlleva. Una experiencia única en un ambiente excepcional.

 

Diversos gerentes de clubs y greenkeepers opinan que es importante que los ‘decision makers’ de un club de golf sean también jugadores de golf para poder tener una visión más amplia de las instalaciones, ¿coincides con ellos?

Es importante saber jugar al golf y, sobre todo, conocer el reglamento para tener una mejor perspectiva a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, el golf es un deporte muy complejo y cada uno lo entiende de forma distinta. Es importante entender que el golf es un negocio y que nuestro trabajo se debe a los clientes, que son los usuarios del campo de golf. A veces nuestra forma de ver las cosas nos puede nublar la vista y hacer que nos equivoquemos. Hay que saber escuchar otras opiniones y estar siempre abierto a otras alternativas.

 

Mantienes una presencia habitual en redes sociales, ¿son éstas, especialmente Twitter, Facebook e Instagram, un elemento importante para la difusión del golf como deporte de masas?

¡Por supuesto! Me parece muy útil como herramienta y no solo para difundir el golf sino también para compartir experiencias con otros greenkeepers. Ver como se trabaja en otros campos de golf te ayuda a abrir la mente y a valorar métodos de trabajo en los que a lo mejor no habías pensado.

También ayuda a la difusión de nuestro trabajo diario, de hecho uno de nuestros aprendices de greenkeeper decidió entrar en la profesión tras ver fotos colgadas en Twitter de otro amigo greenkeeper. Aquí en Coombe Wood instamos a los trabajadores a que compartan fotos del campo y de los trabajos que vamos haciendo, de esta forma los motivamos y ayudamos a la difusión de la profesión.

 

¿Qué le aconsejarías a un recién licenciado que quisiera iniciarse en el mundo del mantenimiento de campos de golf?

Que escuche, que aprenda y que trabaje duro. Que no tenga miedo a preguntar y a aprovechar cualquier oportunidad que aparezca. Estar involucrado en esta industria es un lujo y hay que saber apreciarlo. Que tenga en cuenta que muchos profesionales están dispuestos a compartir sus conocimientos y experiencia.

Y también que no tenga miedo a cambiar de campo de golf o incluso salir de España. Abandonar la zona de confort ayuda a crecer profesionalmente y como persona. Hay campos de golf increíbles en todo el mundo.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Lo primero es acabar esta temporada de golf con el campo al nivel al que ha estado todo el año. Ha sido un verano muy duro aquí en Inglaterra con casi doce semanas sin una gota de lluvia. Así que el invierno nos dará un respiro… anque ya tenemos el plan diseñado para el invierno en el que reconstruiremos completamente diez bunkers y cuatro tees.

Por otro lado estoy preinscrito para empezar el diploma ‘Greenkeeping Level 4’ que me ayudará a dar el paso a convertirme en director de campo. En enero acudiré al BTME y gracias a ICL lo haré en mejores condiciones. También espero seguir ayudando en el estadio del Fulham los días de partido, es una buena manera de ver otra faceta de la profesión. Además, me encanta el fútbol y poder vivir la Premier League desde tan cerca es una experiencia única. No descartaría dedicarme al cuidado de campos de fútbol en un futuro.

Ahora me encuentro muy bien en Coombe Wood Golf Club y estoy deseando continuar con mi trabajo aquí. Aunque si surge alguna oportunidad no tendría problema en cambiar de campo, ciudad o incluso, por qué no, volver a España algún día.