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José Gómez, head greenkeeper del Real Club de Golf El Prat: “Los ‘turfgrass managers’ tenemos que estar preparados para conocer los requerimientos de cada actividad en cualquier zona de césped deportivo”

José Gómez es uno de los greenkeepers españoles más respetados, uno de los referentes de nuestro país. A mediados de 1982 empezó a trabajar en el RCG El Prat como técnico del sistema de riego, realizando posteriormente distintos estudios específicos de gestión de césped deportivo en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Tras su etapa formativa se reincorporó a la plantilla de mantenimiento del RCG El Prat, llegando a ser su head greenkeeper a finales de los años ochenta.
 


 

¿Qué te motivó a orientar tu carrera profesional hacía la agronomía, concretamente al mantenimiento de campos de golf?

Nací junto al antiguo Real Club de Golf El Prat, donde trabajaba parte de mi familia. Pasaba mucho tiempo allí y me empezó a gustar, es una profesión muy específica y los estudios deben realizarse en Inglaterra o Estados Unidos. Cuando con veinte años me interesó de verdad y me decidí, la directiva del club me apoyó. Yo también tuve que salir.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria en mantenimiento de los cuarenta y cinco hoyos del Real Club de Golf El Prat?

Una de las peculiaridades del club son, efectivamente, esos cuarenta y cinco hoyos. A nivel organizativo dividimos el mantenimiento del campo en cinco recorridos de nueve hoyos y tratamos de solventar los problemas en tiempo real. Al final se trata de tener listos a primera hora de la mañana el primer tee de cada uno de los recorridos.

 

Llevas media vida “batallando” con plantillas de mantenimiento, presupuestos anuales, Juntas Directivas, ¿cómo lo gestionas?

Supongo que es como cualquier tarea multidisciplinar: buena organización. Efectivamente no es solo agronomía, también gestión de plantillas, presupuestos, hidráulica, mecánica, electricidad… El repartir el conocimiento en varias áreas ayuda a la hora de dar una respuesta rápida y brillante en un momento dado.

 

El recorrido del RCG El Prat se encuentra integrado en un área natural y vosotros apostáis por la naturalización del campo, ¿qué acciones desarrolláis?

Aquí tenemos doscientas setenta y cinco hectáreas de terreno de las cuales solamente regamos sesenta y cuatro y el resto está totalmente naturalizado. Tenemos también veinte hectáreas de cereal, que cultivamos para alimentar a la fauna como perdices, faisanes, palomas, etc. El respeto por el medio ambiente en todos los niveles es uno de los principios clave del club, cumpliendo con la norma ISO 14001, certificada en reconocimiento a su compromiso con la sostenibilidad.

 

El riego del campo de golf se realiza principalmente con agua depurada que además presenta tratamientos de desalinización y desinfección. ¿Cómo afecta la calidad del agua al aspecto final del césped?

La calidad del agua influye sobre el crecimiento de la planta, también puede tener impacto importante sobre el sistema radicular, foliar y sobre el suelo.

 

Vuestro sistema de riego es Toro Site-Pro, ¿cómo responde a las necesidades del día a día?

El Site pro de Toro es un sistema de riego de tecnología avanzada que funciona a la perfección para aplicar la dosis correcta diaria que necesita el campo. En este sentido, contamos también con el soporte de Riversa NSN que nos es de mucha utilidad.
 

 

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en el mundo del greenkeeping, ¿qué diferencias encuentras en tu día a día respecto a veinte años atrás? ¿Qué apuestas realizáis en el RCG El Prat por la tecnología?

¡La tecnología ha avanzado muchísimo! Por ejemplo, en los controles de estaciones de bombeo o los sistemas de riego. Conocí de niño cómo se regaba con tubos de aluminio y aspersores portátiles y la cantidad de personal que se necesitaba (quince o veinte personas regando). Las estaciones de bombeo con arrancadores de bombas en estrella triángulo, etc. Actualmente las estaciones de bombeo funcionan automáticamente con variedades de frecuencia. Centralizado y a distancia.

 

Varios compañeros tuyos coinciden es que es muy positivo que un greenkeeper sea, además, jugador de golf. ¿Estás de acuerdo? ¿Facilita vuestra labor el ver el campo con los ojos de un golfista?

No especialmente. Más que greenkeepers somos turfgrass managers. Tenemos que estar preparados para conocer los requerimientos de cada actividad en cualquier zona de césped deportivo.

 

Hace tres años acogisteis el Open de España, ¿cómo se prepara el campo para este u otro evento similar de alto nivel?

Preparar este tipo de eventos es un trabajo de meses, tiempo y dedicación de muchas personas. Trabajamos con el Tour Europeo y con la Real Federación Española de Golf. Como tenemos cuarenta y cinco hoyos y una plantilla determinada, a la hora de preparar un torneo de esta categoría reorganizo los recursos dedicándole más a los hoyos de competición y algo menos a los demás hoyos. En un torneo así, un porcentaje muy elevado del presupuesto se destina al recorrido de juego que ocupará el torneo. Por otro lado, durante la semana del torneo contamos con la colaboración de greenkeepers voluntarios, en la última edición llegamos a ser sesenta profesionales de mantenimiento.

 

Un buen mantenimiento de un campo de golf, el activo más importante de cualquier club, es fundamental. ¿Crees que en España se valora a los greenkeepers como se merecen?

Creo que sí, pero todavía queda camino por recorrer para llegar a los niveles de Reino Unido o Estados Unidos.

 

Eres asiduo a ferias, congresos, ponencias, charlas técnicas, etc., ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Cada día aprendes cosas nuevas. Me jubilaré y seguiré aprendiendo del día a día en este campo. Hay que estar informado, actualizando constantemente los avances de la industria.

 

Recientemente habéis participado en la Circular Economy Mapping Week presentando el caso de éxito del RCG El Prat, ¿cómo ha sido este evento?

Ha sido una experiencia muy importante que nos ha servido para presentar un proyecto de quince años en el que se demuestra el impacto positivo del golf, y en concreto del Real Club de Golf El Prat, tanto a nivel ambiental y económico-laboral como social.

 

¿Qué le aconsejarías a un recién licenciado que quisiera iniciarse en el mundo del mantenimiento de campos de golf?

Vocación, conocimiento y experiencia, es el tridente de esta profesión. Así que, si de verdad tiene esa vocación, le aconsejaría que se fuera a estudiar a Estados Unidos un par de años y que, al salir, trabaje durante varios años al lado de un referente con mucha experiencia.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Mantener el campo de golf al estándar del club, que es medio-alto en función de las necesidades deportivas, y sacarles el máximo partido a los recursos para seguir manteniendo el prestigio.