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‘La Costa del Sol y sus campos de golf, hogar de numerosas especies animales’

Las cálidas temperaturas que mantiene Málaga durante todo el año y la morfología de sus campos de golf permiten fenómenos únicos cada temporada. Los amplios y heterogéneos recorridos de la provincia se convierten, en estas fechas invernales, en el hogar elegido por diferentes especies de aves que buscan cobijo ante la bajada de los termómetros que se produce en la mayor parte de Europa.

De este modo, dicha situación posibilita que se vean en cada uno de los campos de la provincia un carrusel de aves que no acostumbran a volar por estas latitudes. El mejor ejemplo es el de la lavandera blanca (Motacilla alba) que aterriza, en grandes bandadas, a Málaga durante este periodo del año, en busca de alimento y un clima agradable.

Así, según explica el biólogo Miguel Ángel Farfán, profesor de la Universidad de Málaga, este proceso ocurre de forma natural. “Vienen a la provincia buscando bienestar y se aprovechan de lo que ofrecen los campos de golf de Málaga, donde se pueden encontrar agua y lugares para resguardarse”, indica.

Otro aspecto a subrayar, según afirma Farfán, es que durante todo el año, el crisol de especies animales que pueden confluir en la provincia es abundante y de diferente tipología. Así, ayudado por el binomio mar e interior, Málaga se convierte en el hábitat perfecto para multitud de animales.

“Dependiendo de la zona de la provincia podremos encontrar una especie u otra. Las diferentes estructuras, según la orientación de los campos, pueden hacer que en el norte y este de Málaga aparezcan jabalíes, mientras que en la costa occidental podemos ver a nutrias vivir en los diferentes recorridos”, expone el biólogo.

Y es que no sólo las aves utilizan los campos de golf como sustento vital, también hay peces, como la carpa, que son habituales de las zonas acuáticas de dichos recorridos. En las lagunas, además, pueden aparecer especies acuáticas como el ánade real o las garcillas, que suelen habitar en las zonas de las orillas.

Mientras, fuera de las áreas de juego, se pueden encontrar, durante este periodo del año, especies típicas de matorral, como los carboneros, que son de pequeño tamaño y buscan las zonas boscosas. “En la Costa del Sol lo tenemos todo para encontrar una gran diversidad de especies animales que se aprovechan de las grandes instalaciones que tienen los campos de golf y del buen estado natural de los mismos”, profundiza Miguel Ángel Farfán.

A su vez, este biólogo destaca que los campos de golf malagueños “no tienen impacto ambiental”. Tal es así que hay casos como el del galápago de Florida, que, acostumbrado a otro clima mucho más extremo, por causa de las sueltas se extienden por los numerosos recorridos de la provincia. Jugar unos hoyos en la Costa del Sol puede convertirse en toda una experiencia con la naturaleza, especialmente en los meses más fríos del año, en el que las temperaturas llegan a alcanzar los veinte grados.
 

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