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La Sella Golf conserva el patrimonio arquitectónico mediante la restauración de un molino de viento del siglo XVIII

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La Sella Golf emprendió hace unos meses la restauración de un molino de viento del siglo XVIII, ubicado dentro del campo de golf alicantino, entre los hoyos cuatro y cinco del recorrido Gregal, con objeto de conservar el patrimonio arquitectónico tradicional de la Comarca de la Marina Alta. El pasado día 11 de noviembre, coincidiendo con la celebración del 27º aniversario de la inauguración del campo de golf, por fin sus palas volvieron a girar y bombear agua a la antigua balsa.

“Estamos muy satisfechos de cumplir con la obligación de mantener nuestras señas de identidad. Disfrutemos las ventajas de nuestro siglo, modernicemos nuestros sistemas y nuestros recursos, pero al mismo tiempo preservemos nuestro legado para las generaciones futuras, porque forman parte de quienes somos”, indica Mara Bañó, presidenta de La Sella Golf Resort

La Sella Golf apuesta una vez más, con esta acción, por el compromiso social de poner en valor los vestigios arquitectónicos más importantes que se encuentran dentro de su recorrido y del patrimonio tradicional de La Marina Alta. Junto a los riuraus, catedrales vivas de la cultura de la pasa de nuestro pasado económico más importante, los molinos fueron fundamentales para la vida doméstica por la molienda de cereales y grano e incluso como torres de vigía contra asaltantes. El molino de viento restaurado en el recorrido de La Sella Golf es del tipo multipala, sistema que los valencianos que emigraron a América a principios del XVIII importaron a todo el estado.

Según los arqueólogos consultados, es posible que fuera construido por orden del Sr. Ferrando, dueño a finales del siglo XVIII de toda la finca que en la actualidad se conoce como Alquería de Ferrando, sobre la que construyó, además del molino de viento y la balsa para suministrar agua a la finca, la alquería, la ermita y el corral donde vivía el servicio que criaba a los animales y desde donde gestionaba una finca de moscatel de más de doce hectáreas.

A finales del siglo XIX, como consecuencia de la industrialización, la filoxera, los nuevos sistemas de energía y el abandono de la agricultura, los molinos perdieron su función y fueron abandonados. Hoy en día se mantienen en la comarca solo treinta molinos: cinco en Dénia, doce en Jávea, dos en Pedreguer, tres en Gata de Gorgos, dos en Teulada, tres en Benissa, uno en Llíber, uno en Calp y, ahora, éste en La Sella Golf.