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Salvador Lomeña, head greenkeeper de Santa Clara Golf Marbella

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Salvador Lomeña estudió greenkeeping en la Escuela Autónoma de Dirección de Empresas (EADE) en Málaga. Su trayectoria profesional en el mundo del césped y la jardinería empezó cuando en los veranos trabajaba como aprendiz de jardinero en urbanizaciones y jardines privados en la Costa del Sol. Tras un parón por los estudios y el servicio militar, aún sin tener decidida su profesión, recibió la llamada del greenkeeper Juan Villalva ofreciéndole incorporarse a la plantilla de Aloha Golf en Marbella. Desde ese momento, año 2000, comenzó su carrera en el sector del mantenimiento de campos de golf. En 2007 se incorporó a Santa Clara Golf Marbella como asistente de greenkeeper, ocupando el cargo de head greenkeeper dos años después.
 


 

¿Qué te motivó a orientar tu carrera profesional a la industria del golf, concretamente al mantenimiento de campos de golf?

La curiosidad, el reto diario de mantener en perfectas condiciones el campo, el equipo humano que hay, el aprender día a día de la evolución del campo y la satisfacción personal del trabajo realizado… aunque a veces no es lo que uno pretende. Todo esto es lo que motivó a orientarse hacia el mantenimiento de los campos de golf.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria en el campo de golf de Santa Clara Golf Marbella?

La actividad diaria la enfoco, dentro de las limitaciones de personal que tenemos, a que el campo de golf esté en las mejores condiciones para que el cliente se marche con ganas de volver a jugar el recorrido y que su experiencia la comparta con sus amistades.

 

Un buen mantenimiento de un campo de golf, el activo más importante de cualquier club, es fundamental. ¿Crees que en España se valora a los greenkeepers como se merecen?

Bueno, los greenkeepers no estamos valorados como nos merecemos. En algunos casos también depende del club y la propiedad, que son quienes depositan la confianza en nosotros. Y aquí es donde nos tenemos que ganar la valoración aunque pienso de que el nuestro es un trabajo que implica un reto diario de superación.

 

En estos últimos tiempos habéis modificado dos elementos importantes del campo, el green del hoyo cuatro y los tees de los hoyos dieciséis, diecisiete y dieciocho, ¿cómo han recibido los socios estos nuevos diseños?

Al ser un campo comercial los clientes ven las mejoras que desarrollamos año tras año y muchos de ellos, cuando vienen de un año a otro, se dan cuenta de los cambios que hacemos. Siempre hay tanto aceptación como críticas, debemos escucharlas y analizarlas todas ya que también nos podemos equivocar. Hay un refrán que dice “Para gustos, colores” pero en general sí tenemos buenas opiniones de lo que se modifica.

 

Desde hace unos meses tenéis presencia de kikuyo algunas zonas de rough, ¿qué acciones estáis desarrollando para combatirlo?

¡El kikuyo es el pan nuestro de cada día! Las actuaciones que desarrollamos se basan en intentar controlarlo con productos químicos para que no se expandan, además en las zonas más delicadas como los antegreenes ya nos hemos planteado levantar y tepear.

 

En vuestro campo tenéis una presencia significativa de alcornoques, ¿cómo realizáis las operaciones de descorche cuando llega el momento?

Normalmente el descorche de nuestros alcornoques lo realizan profesionales del sector, son ellos los que se pasan por el campo a ver el corcho cuando toca.

 

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en el mundo del greenkeeping, ¿qué diferencias encuentras en tu día a día respecto a diez años atrás?

Bueno, la tecnología ha cambiado y está cambiando a pasos agigantados en todos los aspectos, tanto de maquinaria y productos químicos como de sistemas de riego y herramientas. En general hacen nuestra labor un poco más fácil.

 

Varios compañeros tuyos coinciden es que es muy positivo que un greenkeeper sea, además, jugador de golf. ¿Estás de acuerdo? ¿Facilita vuestra labor el ver el campo con los ojos de un golfista?

Sí, es importante saber jugar al golf. Jugando el campo es cuando te das cuenta de cosas que diariamente, por el estrés de que todo salga bien, no percibes y no observas los detalles. También es importante jugar otros campos y tomar notas de los compañeros, que para eso estamos para ayudarnos. Esto te permite ponerte en las situaciones de los golfistas.

 

Eres asiduo a ferias, congresos, ponencias, charlas técnicas, etc., ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Suelo ir, siempre que me lo permite el trabajo, a las conferencias y charlas que se convocan. Creo que son muy importantes, las empresas deberían apoyarnos más en este aspecto porque gracias a ellos se puede ahorrar mucho en el campo.

 

¿Qué le aconsejarías a un recién licenciado que quisiera iniciarse en el mundo del mantenimiento de campos de golf?

A los nuevos licenciados que quieren entrar en este mundo les indicaría que empezar es duro pero que con ganas y constancia uno puede llegar a ser un buen profesional. Hay que apoyarse en el equipo humano, ser parte de él sabiendo qué posición ocupa cada uno. Lo demás sale rodado.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Mi objetivo a corto y largo plazo es seguir mejorando cada día y aprender todo lo que pueda. Que el destino decida dónde debo de estar.