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‘Un Open de España para todos, el gran reto’, por Lorena Gil Rodríguez

A principios de año parte de la plantilla del Centro Nacional de Golf acudimos a la conferencia ‘Vivir con entusiasmo’ en los cines Capitol de Madrid. En el descanso del evento Juan Antonio Fernández, gerente del campo, y Yanina Bruzos, responsable financiera del CNG, conversaban y me miraban, sonriéndome varias veces. Un tanto extrañada les pregunté el motivo y la respuesta que obtuve fue “¿Recuerdas que no hace mucho comentaste que te gustaría vivir y participar en algo desde dentro, en algo muy importante?”. En ese momento no recordaba qué había pedido pero solo tuve que esperar dos días. Ya era público, el Centro Nacional de Golf acogería el Open de España, el torneo con más solera y tradición en nuestro país, del 12 al 15 de abril. ¡Comenzaba la cuenta atrás!

Inmediatamente el Open de España, el Open de todos, invadió la actividad diaria del club. En nuestra primera reunión participaron responsables de la Real Federación Española de Golf y del Centro Nacional así como José María Zamora, director de torneos del European Tour, y las organizadoras del torneo Soledad Liva y Sofía Marcos. Tengo que confesar que, a pesar de llevar la dirección deportiva del campo organizando cientos de torneos de todo tipo, haber asistido a varios Open de España Femenino y haber participado en la organización de un Campeonato de España Masculino, cuando vi el check list del torneo me sentí totalmente abrumada… ¡un documento de veinticinco páginas! Si bien es cierto que el peso de la organización y la logística recaía sobre Soledad y Sofía, había que lograr entre todos los presentes que todo lo escrito se materializase del papel a la realidad.

Desde el minuto uno nada quedó al azar. En ese documento podías leer requisitos de mantenimiento del campo, condiciones de la competición, división y situación de espacios, horarios de juego, cancha de prácticas, restaurante y personal, plan de evacuación e inclemencias meteorológicas, asistencia médica, reparto y permiso de acreditaciones, vestuarios, cuarto de palos, zona VIP, derechos de televisión, servicio de guardería, village, catering, alojamiento, seguridad, entradas y transporte para el público.

Imagen: José Salto

 
En siete semanas, el equipo de mantenimiento capitaneado por David Gómez, director de la Green Section, junto con los greenkeepers del campo Luis Casado y José Rodrigo, consiguieron presentar un campo al máximo nivel gracias a un ritmo frenético de trabajo sin apenas descanso. Para esta preparación se realizaron trabajos previos de fertilización de greens y calles, micropinchado, microrecebo, resiembra, tepeado y perfilado de bunkers entre otros.

Durante toda la semana del Open de España, los miembros del equipo de mantenimiento fueron los primeros trabajadores en llegar al campo, en ocasiones iniciando la jornada a las tres de la mañana, y los últimos en irse a casa pasadas diez de la noche, trabajando sin luz ayudados por linternas. Jornadas de duro trabajo aunando esfuerzos buscando la densidad de hierba, velocidad de greens, estado de bunkers y rough deseado, dieron como resultado según José María Zamora, director del torneo, “la mayor transformación de un campo de golf vista en veintiséis años en el European Tour”.

La plantilla de mantenimiento del Centro Nacional de Golf merece una mención especial ya que hace dos años consiguieron superar un enorme reto, el rediseño del sistema de riego del campo realizado para optimizar el uso del agua, mejorar la eficiencia del mismo y conseguir un campo de golf sostenible. Nuevamente, el año pasado, volvieron a sobreponerse ante el nuevo desafío que fue la remodelación de la cancha de prácticas consiguiendo cambiar totalmente su orografía y aspecto dando como resultado una nueva zona de prácticas con ocho mil metros cuadrados de hierba artificial. Y este año han hecho un trabajo increíble y magnífico para alcanzar las condiciones de mantenimiento exigidas para la celebración de un Open de España.


 
Mientras tanto, el resto de personal nos ocupábamos de otras tareas como acondicionar la sala que sería el centro de operaciones de la organización, vaciar toda la tienda para convertirla en las oficinas del European Tour, remodelar la sala de reuniones para acondicionarla como sala de prensa, rediseñar comedores, vestuarios, poner a punto las instalaciones, renovar cartelería, revisar y acondicionar buggies, coordinar servicios de lavandería y seguridad. ¡Toda la casa club era un hervidero de actividad! El teléfono bullía con llamadas de interesados en ser voluntarios, en hacer de caddie y con dudas sobre el precio de las entradas. Más de trescientas personas se inscribieron como voluntarios y casi cien como caddies.

Por otro lado Mónica Zabálburu, nuestra responsable de comunicación, tuvo que dar difusión al evento en un tiempo récord para que llegase al mayor número de personas posibles. La directora de la pro-shop del CNG, Yanina Bruzos, eligió el merchandising oficial que se situaría en nuestra carpa situada en la zona comercial. Teníamos dudas sobre cuál sería el producto estrella ya que sabíamos que todo el mundo quiere una bola conmemorativa pero no quieres quedarte en lo típico, quieres ir más allá. Por otro lado desconocíamos cómo serían las ventas y, por lo tanto, que cantidades pedir. Recibimos para la ocasión alrededor de mil trescientos polos, más de mil bolas, mil marcadores, trescientas gorras, doscientas cincuenta toallas, doscientos arreglapiques y doscientas banderas del Open de España. Se vendieron un total de dos mil trescientos ochenta y tres productos, ¡uno por minuto, más de la mitad del stock vendido en cuatro días!


 
Por fin llegó abril y comenzó el Open. Es difícil explicar cómo se vive desde dentro. La sensación es de caos organizado, hay gente por todas partes que va y viene pero todo el mundo sabe a dónde quiere llegar. La vista de la casa club es completamente diferente con el parking repleto de camiones del European Tour, Titleist, Srixon, TaylorMade, etc., y los camiones de televisión flanqueando los lados. Además con una inédita zona comercial en funcionamiento así como áreas interiores de acceso restringido en los que tenías que acreditar que podías pasar a pesar de llevar diez años en la casa.

El campo se veía magnífico con la cartelería, vallas, casetas y publicidad del torneo. Hubo momentos en los que lo ví por televisión y no reconocía qué hoyo era, resultaba una impresión muy satisfactoria. Las jornadas fueron avanzando, los jugadores españoles se situaron a la cabeza, el público comenzó a llegar en masa, ¡más de cuarenta y siete mil asistentes entre las cuatro jornadas, un enorme éxito de público!

Participar en la organización del Open de España fue un trabajo duro, exigente y sin descanso. Te vuelves multitarea y te multiplicas para poder llegar a todo, tan pronto estás coordinando personal de cuarto de palos, vestuarios, tienda, que ayudando en la zona VIP del Pro-Am o recibiendo a interesados en hacer de caddie… En un minuto puedes estar vendiendo productos en la tienda y al siguiente ayudando a montar la mesa de entrega de premios.

Siento no poder hablar de mis sensaciones sobre el juego en esos días ya que únicamente pude ver las salidas de Jon, Rafa y Beef en el tee del uno en la segunda jornada. Estoy muy orgullosa de haber hecho mi pequeña aportación, viéndolo con mucho entusiasmo e ilusión y acompañada de todo un equipo que se esforzó al máximo para para lograr que este Open de España fuera de todos.
 

Lorena Gil Rodríguez es directora de torneos y de caddy master en el Centro Nacional de Golf (Madrid).