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Carlos Pitarch, director gerente de Lauro Golf: “La mejor señal de salud de nuestro deporte no sería que aumentase el número de licencias, que por supuesto sería positivo, sino que disminuyese el hándicap medio”

Carlos Pitarch, uno de los más experimentados directores de campo de golf de la Costa del Sol, es licenciado en Derecho, diplomado en Empresariales y máster de Dirección de Empresas. Carlos, hijo del visionario promotor inmobiliario que inauguró Lauro Golf en 1992, lleva toda su vida ligado a la empresa familiar que explota el campo y el desarrollo inmobiliario asociado a él. Deportista incansable y variado, dirige el club de golf, pádel e hípica con el objetivo de que quien lo pruebe, repita.
 


 

Siendo hijo del fundador del club quizá la elección era sencilla pero, ¿qué te motivó a enfocar tu actividad profesional a la industria del golf?

Yo creo que el golf es quien te elige a ti. Empiezas, te gusta y sigues. Si tengo que ser sincero, no me preguntaron. Hace veinte años sabía que me tocaba seguir en la empresa familiar y lo asumí con naturalidad. Estoy muy contento por ello, me siento un privilegiado por poder trabajar en cosas que me gustan como el deporte en general y el golf en particular. Si, además, lo haces dirigiendo un complejo en el que tienes capacidad para cambiar cosas y participar del esfuerzo común del sector a través de mi colaboración con la Real Federación Andaluza de Golf, mejor aún.

 

¿Cuándo empezaste a trabajar en Lauro Golf? ¿Cómo fueron esos inicios?

Todo empezó en 1997. Los inicios fueron muy ilusionantes, especialmente teniendo en cuenta que era un niño. La idea que más me pasaba por la cabeza ante cualquier cuestión era la de “Y ahora qué se hace en estos casos”. ¡Vamos, que la mitad de veces ni puñetera idea! Aprendí sobre la marcha haciendo equipo con mi hermana y salió bien.

Al contrario de lo que es hoy, en los noventa Lauro Golf era un campo de golf de interior en un municipio también muy distinto a lo que hoy es Alhaurín de la Torre. Pero, aunque me fui encontrando por el camino algún pirata, la verdad es que tuve la suerte de encontrar mucha buena gente en todos los ámbitos. Compañeros de otros campos de golf que me aconsejaron bien, proveedores de maquinaria, etc. En algún caso fueron los mismo proveedores los que me aconsejaban no invertir en esta máquina y hacerlo en esta otra, poniéndome en contacto con otro campo con el que podíamos hacer intercambio de máquinas, cosas así. En aquella época no teníamos un duro y tuvimos que comprar decenas de máquinas (Jacobsen la mayoría y también alguna John Deere por el buen servicio que nos dio Hipergolf), y toda una flota de buggies. Sólo lo podíamos hacer con ayuda de buenos profesionales que nos asesoraran bien.

 

Acabáis de cumplir un cuarto de siglo en activo, ¿que destacarías de estos veinticinco años de andadura?

Destacaría lo que han cambiado nuestras instalaciones de golf, hemos ido cumpliendo varios hitos destacables en el complejo. En 2003 crecimos y pasamos a ser veintisiete hoyos con la apertura de los nueve hoyos que se combinan estupendamente con cualquiera de los otros recorridos de nueve de los dieciocho originales. Igualmente hemos plantado doce mil árboles en este periodo y veinte años después la transformación de campo es impresionante.

Por otro lado recientemente hemos reformamos la casa club original y, sobre todo, nos hemos transformado completamente ya que pasamos de ser una infraestructura turística a secas a convertirnos además (sin renunciar a lo anterior, ya que estamos muy orgullosos de ser un campo atractivo para el turismo) en un complejo deportivo para el golfista local y en una escuela de golf que está formando campeones. A ello contribuye que cada año celebremos uno o varios Campeonatos de España y Campeonatos de Andalucía así como muchísimas pruebas de niños y chavales, pruebas profesionales, etc.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria en este club de veintisiete hoyos que además presenta otras instalaciones deportivas?

Desde hace menos de un año contamos, además de con una estupenda directora comercial, con un director de operaciones. Mi labor en el golf se ha reducido algo ya que ahora no me tengo que ocupar personalmente de ciertos aspectos, aunque vengo todos los días porque es la sede de la empresa y la sigo dirigiendo.

El club de pádel lo lleva de manera independiente un profesional genial, Ariel Saba, y el club de Lawn Bowls lo gestionan sus propios socios por lo que sólo me tengo que involucrar para renovar las pistas y cosas así. Cuando das con gente válida lo mejor que puedes hacer es meterte poco en su trabajo.

Ahora nos toca renovar la hípica y espero que poco a poco se consolide al igual que el resto de instalaciones. Y desde luego la academia de golf, que ha sido la principal transformación del club y que pronto tendrá novedades.
 

 

¿Cuál sería el perfil de vuestro socio o jugador tipo?

¡Cualquiera que disfrute del golf! En serio. Es verdad que tenemos mucho turismo nórdico pero también recibimos turistas de otras nacionalidades (británicos, suizos, etc.) así como decenas de jugadores locales. No trabajamos con clientes ‘tipo’, creo que ese concepto está anticuado. Lo único que nos importa de nuestros golfistas es que sean jóvenes de ochenta y cinco años o menos y que sean unos disfrutones. También hacemos especial hincapié en los jóvenes de menos de treinta años y en los niños, que es nuestra asignatura pendiente a nivel de sector deportivo.

 

Alguna vez has comentado que prefieres tener cien clientes que repitan cien veces en Lauro Golf que diez mil clientes que vengan una sola vez, ¿cómo se consigue esta fidelidad a un mismo campo de golf?

Yo preguntaría cuántos amigos tienes en Facebook o a cuántas personas conoces. Es imposible convencer a decenas de miles de personas para que vengan una sola vez a tu campo de golf. Necesariamente debes basar tu comercialización en la frecuencia. Todo tiene que estar orientado a que el golfista, cuando se vaya del campo se diga así mismo “Yo aquí vuelvo”. Desde el café de la mañana a la atención en la oficina, desde el estado del campo de golf a la cerveza fría, todo tiene que resultar agradable. Y así, repiten.

 

El recorrido en sí presenta mucha influencia en esta repetición, ¿cuáles son las mejores bazas de los veintisiete hoyos de Lauro Golf?

En primer lugar que se pueden jugar hasta tres combinaciones de nueve más nueve hoyos, todos par 72, por lo que presentamos más variedad para el socio. Además, en los hoyos diecinueve a veintisiete construimos plataformas de tees en las calles para tener un recorrido de nueve hoyos corto, con hoyos de noventa a doscientos quince metros, lo que le da más variedad al socio y disfruta más. Este recorrido corto es ideal para los chavales de entre seis y doce años por lo que algunos papás se están metiendo en juego por sus hijos.

Lauro Golf es un recorrido técnico pero no es especialmente difícil ni especialmente largo (6.170 metros de blancas), por lo que te permite disfrutar si tienes la cabeza fría y te da la risa si se te sale la cadena. Unele la presencia de miles de árboles, agua y un entorno absolutamente natural, y acabarás disfrutando, sobre todo si acertamos con el mantenimiento y presentamos un campo en condiciones idóneas. En esto trabajamos también con mucho esfuerzo.

 

Uno de los problemas más acuciantes de los clubs de nuestro país es la falta de nuevos socios, nuevos jugadores ocasionales, etc. ¿Cómo hacéis desde Lauro Golf para tratar de crear nuevos golfistas?

La respuesta a eso son los chavales. No hay otra. Lauro Golf inició el programa ‘Golf Joven’ de la Real Federación Andaluza de Golf en 2016. El año pasado fuimos treinta y cinco campos de golf en verano y ahora somos cuarenta y uno durante todo el año. Los menores de catorce años juegan casi gratis (pagan dos euros por jugar por las tardes), y los menores de veintiséis años pagan como máximo veinticinco euros. Trabajamos en desvincular el golf como deporte de gente mayor cuando la realidad es que los campeones son deportistas de élite. Hay otros programas que seguimos como ‘Golf en colegios’ o ‘Golf para colectivos’ que harán que recibamos nuevos jugadores.

Pero también creo que hay un error de base en decir que no tenemos nuevos jugadores ocasionales cuando tendríamos que estar trabajando en los que ya son jugadores ocasionales para convertirlos en habituales. El 65 % de las licencias en España son de quinta categoría o sin hándicap. Eso son jugadores que se acuerdan del golf en vacaciones, un fin de semana en concreto, pero poco más. Deberemos desarrollar programas de hábito de golf, conseguir que sea su deporte habitual. La mejor señal de salud de nuestro deporte no sería que aumentase el número de licencias (que por supuesto sería positivo) sino que disminuyese el hándicap medio.

 

En vuestro club contáis con una escuela de golf propia, ¿cuánta influencia crees que tiene, o puede tener, para que un potencial cliente decida acudir a vuestro campo?

¡Toda! El campo de golf es aquello que rodea a la escuela de golf y no al revés. La escuela es la “fábrica” de golfistas y por tanto la pieza más importante. Nosotros mejoramos cuando cambiamos el concepto de ‘centro de beneficios’ a ‘centro de costes’. Sólo con eso cambiaron decenas de parámetros que han dado como resultado un aumento de alumnos de golf y por tanto futuros deportistas.
 

 

Sueles asistir a ferias y congresos relacionados con la industria del golf, ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Creo que es lo más importante a nivel directivo. Se aprende durante toda la vida, y en esto del golf, más. Un ejemplo simple fue que dejamos de hacer el doble pinchado hueco en greens hace unos años para hacer sólo uno y varios pinchados con macizo durante el resto del año. Y los greens mejoraron. Teniendo en cuenta que la calidad del green es uno de los aspectos clave para que el golfista esté satisfecho y repita, lo único que siento es no haber puesto en práctica esto antes, básicamente porque no sabía que se podía gestionar así. Seguro que me queda muchísimo por aprender para que el campo de golf presente su mejor cara con un presupuesto limitado, claro está.

 

Mantienes una presencia constante en redes sociales. ¿Son éstas, especialmente Twitter y Facebook, elementos importantes para la difusión del golf como deporte de masas?

Y no olvidemos Instagram y Youtube. Yo creo que sí pero de una manera indirecta. Por mucha presencia que tengamos nosotros no tiene el mismo valor que fotos o tuits de jugadores que están en el campo de golf. El resto de usuarios de redes sociales lo percibe como más imparcial. La normalización del golf pasa por que veamos practicarlo a personas de otros ámbitos, sobre todo a deportistas de otras disciplinas.

Creo que para esto de la difusión del golf como deporte de masas no nos hemos fijado bastante en las experiencias de éxito que ya existen en España. Por ejemplo, en Santander el golf es un deporte absolutamente popular y municipal con un campo público de nueve hoyos, La Junquera, al lado del Real Golf de Pedreña. En Andalucía tenemos el Club de Golf La Cañada donde juega prácticamente la totalidad del municipio. Ya hay zonas donde el golf es popular y deporte de todos. Aprendamos de esas zonas, es lo que intentamos hacer en Lauro Golf.

 

¿Una buena gestión ambiental genera más clientes? ¿Son permeables a estas buenas prácticas y les influye en la elección de un campo de golf?

No me lo planteo en esos términos. Supongo que sí influye, pero no lo medimos simplemente porque no hay otra opción, la buena gestión desde el punto de vista del medio ambiente es algo que tenemos que hacer sí o sí. Como no hay alternativa, no valoramos el retorno que produce.

En Lauro Golf ahorramos agua, reciclamos, damos una cobertura forestal a zonas que antes estaban peladas, hacemos compostaje de restos de poda, fertilizamos con productos naturales (y estiércol de la hípica), y en definitiva hacemos que la huella del campo de golf positiva compense con creces la negativa dando un balance global bueno para el entorno. Por supuesto que luego mostramos algunas bondades de esta gestión, que la comunicación es importantísima, pero no te sabría decir qué retorno en concreto obtenemos de eso. No sabría cómo cuantificarlo.

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la gestión de clubs de golf?

Que juegue a un nivel decente, no hace falta ser hándicap 4 pero sí 14. No entenderá mucho de gestión si no conoce el deporte. Y que se forme también como agrónomo. Al final te enfrentas a muchas cuestiones técnicas de las que “Ni idea, macho”. Una buena formación respecto a cultivos, tuberías y presiones, sistemas eléctricos, etc., te hacen ahorrar dinero a la larga.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Convertir el Lauro Golf en un club cada vez más familiar. Un ejemplo descriptivo. Me gusta viajar a hacer surf, un deporte que en California es de masas y que lo practica todo el mundo, justo lo que queremos hacer aquí con el golf. Me impactó muy positivamente ver a una abuela enseñando a hacer surf a su nieto, con el pelo blanco recogido en una coleta, una pintaza de señora deportista tremenda y una sonrisa animando a un niño de no más de cinco años. Pues eso lo resume todo. Cuando esa misma imagen sea habitual en nuestro golf lo habremos conseguido.