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Daniel Asís, director del Club de Golf Oliva Nova: “Existen cientos de opciones para integrar la industria del golf y la hotelera dentro del sector turístico”

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Daniel Asís, uno de los más reconocidos directores de clubs de golf de España, es licenciado en Turismo y máster en Gestión de Clubs de Golf y Entidades Deportivas. Por otro lado, fue el primer gerente de golf de nuestro país que posee la categoría de Certified Club Manager (CCM) otorgada por Club Managers Association of Europe. Tras concluir su formación universitaria, a principios de 1988 comenzó una etapa de ocho años de duración como escritor y fotógrafo de golf, accediendo a la dirección del área de golf del club Olivar de la Hinojosa en 1995. Más tarde, en 1998, se incorporó a Golf Park como director, pasando a ser en 2001 director adjunto de Golf La Moraleja. En 2007 fundó ClubManagerSpain, vinculada a la asociación europea y americana de directores de clubs, manteniendo la organización en activo hasta su incorporación al Oliva Nova Beach & Golf Resort como director del club de golf en 2015.
 


 

Primero el periodismo de golf y luego la industria de los clubs… ¿qué te motivó a ese cambio en tu carrera profesional?

La convicción de trabajar en aquello que me ilusiona y me anima a despertarme cada mañana cargado de energía hacia el trabajo. Me gustan los retos nuevos y la oportunidad de aportar mi experiencia y de aprender de otras personas y equipos. Acabo de terminar un máster en Dirección de Hoteles en la Universidad de Alicante y es abrumador pensar en todas las opciones que hay de integrar la industria del golf y la hotelera dentro del sector turístico.

 

Participaste en los equipos de dirección de varios clubs de golf de Madrid en los años más boyantes del golf en España, ¿qué destacarías de esa época?

La creencia permanente de que estábamos viviendo el boom del golf en España, cuando en realidad no nos dábamos cuenta de que íbamos hacia el estancamiento previo al declive. Los nuevos campos no eran en realidad clubs de socios sino inversiones de empresarios que veían la posibilidad (legítima, por supuesto) de obtener plusvalías importantes. Cada campo nuevo generaba ingresos para los constructores, los diseñadores, los consultores…

Entonces todo parecía maravilloso hasta que la crisis económica nos enseñó que faltaba lo esencial: el interés de la población por el juego del golf. Por suerte empezamos a identificar cambios necesarios… ¡si hasta la R&A va a simplificar las reglas! Hacen falta muchos más cambios.

 

Tras muchos años en Madrid, ahora diriges un club de golf en Valencia, ¿qué diferencias encuentras entre estas dos áreas a la hora de desarrollar tus actividades?

Básicamente el golf en Madrid está limitado a los jugadores que son socios de los clubs. El trabajo del director consiste en que los socios encuentren sentido a la cuota que pagan, muchas veces por costumbre, porque no van al club ni juegan al golf tanto como les gustaría. En la Comunidad Valenciana la mayoría de los campos son comerciales (como los que se han desarrollado en el entorno de Madrid y que utilizan los jugadores de licencia “independiente”). El interés por el golf se concentra en los jubilados extranjeros que han trasladado su residencia a la zona, y en los turistas que vienen con agencias especializadas en golf a finales del invierno y del otoño. El director de estos campos de golf debe tener una mentalidad más orientada a dar satisfacción a cada recorrido de cada jugador cada día porque del valor de su experiencia puede depender que vuelva y que hable bien del campo a sus conocidos.

Son dos formas distintas de gestionar un activo “parecido”. El día que abrimos la inscripción para las clases de golf en el Olivar de la Hinojosa -primer campo abierto al público en la ciudad de Madrid- tuvimos que hacerlo una hora antes de lo previsto porque ya había cientos de personas haciendo cola en la puerta del club. Sin embargo, en los clubs privados a nuestro alrededor se notaba ya que había demasiados profesores para el poco interés de los socios por las clases.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria coordinando la gestión del Club de Golf Oliva Nova?

Mi filosofía es estar a disposición de los clientes a través de de mi equipo de colaboradores. Cada uno de nosotros tenemos la misma responsabilidad en procurar que el jugador/cliente se marche con ganas de volver, pero sólo yo tengo la autoridad para conseguir dotarnos de las herramientas adecuadas. La limpieza y el orden son esenciales en una instalación en la que casi la mayoría de los usuarios nos visita por primera vez (ya sabes, no hay una segunda oportunidad para dar una buena primera impresión). Además estamos muy vinculados al éxito comercial del hotel Oliva Nova, pertenecemos al mismo grupo de empresas y las sinergias y necesidad de comunicación son esenciales.

 

Eres de los pocos profesionales españoles que posee la categoría de Gerente de Club Certificado (Certified Club Manager, CCM) otorgada por Club Managers Association of Europe, ¿qué importancia le concedes al CCM?

Personalmente es un verdadero orgullo porque te integra en un colectivo de compañeros de todo el mundo que sabes que han hecho un esfuerzo muy grande por lograr esta titulación. Profesionalmente no se nos valora tanto en España como en Gran Bretaña o en los Estados Unidos porque somos tres españoles en un colectivo de más de trescientos directores de golf en activo. Aquí tenemos que explicar la titulación mientras que en los países anglosajones es un requisito en los procesos de selección de gerentes por parte de las principales empresas de selección de directivos.

 

Eres asiduo a ferias, congresos, ponencias, charlas técnicas, tanto en España como en Estados Unidos, ¿consideras necesaria la formación continua y el reciclaje de conocimientos?

La considero imprescindible, pero no sólo en la industria de los clubs sino en cualquier faceta profesional que existe. Probablemente nuestros abuelos o nuestros padres pudieron sobrevivir profesionalmente con lo que aprendieron en la universidad y en el día a día de su relación con sus clientes pero nosotros atendemos hoy a un público mucho mejor informado como consecuencia de lo mucho que viajan y lo que navegan en Internet.

Si un profesional quiere seguir siendo quien aporte soluciones a sus clientes no se puede permitir no estar, por lo menos, muy al día de todas las novedades que se van produciendo. Y en la industria de los clubs nuestras áreas de competencia abarcan desde el mantenimiento del campo de golf hasta la gestión del restaurante, pasando por marketing, finanzas, mantenimiento de instalaciones, recursos humanos y liderazgo, aspectos legales, gestión deportiva… Por eso me enorgullece la titulación CCM, elemento que nos ha hecho profundizar en todas estas áreas y nos ha obsesionado con la formación continua.


 

Un aspecto que destaca en tu biografía es la fundación y el desarrollo de Club Manager Spain, ¿qué destacas de esa etapa?

La ilusión por desarrollar un modelo formativo para gerentes de clubs similar al de la Club Managers Association of America. Imitamos lo que otros ya sabían hacer muy bien y desarrollamos cursos formativos, una estructura de actividades para fomentar la interacción y el networking entre los gerentes interesados así como una web que albergaba toda una biblioteca de información relevante. Además nos integramos en la Club Managers Association of Europe, desarrollamos cuatro congresos internacionales para directores y dimos la oportunidad a muchos gerentes españoles para ampliar sus conocimientos y su red de contactos para través de ello mejorar las instalaciones de sus clubs y la experiencia de sus clientes. Es el modelo que ha copiado la actual Asociación Española de Gerentes de Golf (en su expansión desde la Asociación Andaluza de Gerente de Golf), a la que deseo mucha suerte en la continuación de esta idea.

 

Muchos gerentes y greenkeepers opinan que es importante que los ‘decision makers’ de un club de golf sean también jugadores de golf para poder tener una visión más amplia de la gestión de las instalaciones, ¿coincides con ellos?

Si por decision makers entendemos a las Juntas Directivas o a la propiedad de los clubs, creo que lo realmente importante es que el gerente y el greenkeeper sepan ganarse su confianza. No puedes esperar a que el propietario del club tenga hándicap diez porque puede que eso no suceda nunca. Pero sí sucede que se preocupa por su inversión y por los resultados. Nuestra tarea es estar en sintonía con esa preocupación y hacer nuestro mejor esfuerzo para que llegue a buen puerto. Lo mismo si es la directiva de un club privado con muchas actividades. El gerente debe estar capacitado para dirigir toda la operativa, aprender de los que no sepa, y transmitir a la directiva tranquilidad a través de los buenos resultados. Y si los decision makers quieren hacerlo de otra manera… lo van a hacer, y debemos estar a su lado para que entiendan las consecuencias económicas y/o sociales de las acciones que les ayudemos a llevar a cabo.

 

Uno de los problemas más acuciantes de los clubs de nuestro país es la falta de nuevos socios, nuevos jugadores ocasionales, etc. ¿Cómo hacéis desde Club de Golf Oliva Nova para tratar de crear nuevos golfistas?

Participamos en acciones de formación en los colegios y animamos a los interesados a que prueben el golf no sólo en la cancha de prácticas sino en el campo de golf. Nada engancha tanto a la gente como pisar las calles, los greens, comprobar la textura de los bunkers. El programa de la Friends Cup de la federación es fantástico para eso. Y si el club tiene un recorrido de hoyos cortos (nosotros tenemos cinco pares de no más de noventa metros) eso facilita mucho el que la gente se aficione. Pero sigue habiendo muchas barreras. El aprendizaje es lento y puede ser frustrante. El campo de prácticas no suele tener estímulos divertidos. En la mayoría de las instalaciones no ven con buenos ojos a los novatos o a las personas que nos son socios del club. Y para colmo exigimos al novato que pague una licencia que le resulta carísima antes incluso de saber si le va a gustar el juego.

 

Un tópico generalizado del golf en España es que es un “deporte para la élite”, algo que frena mucho su promoción en nuestra sociedad. Tú has visitado varios países y conocido muchos clubs de golf, ¿cuál es tu percepción de este problema?

El golf es un deporte elitista sólo allí donde no hay instalaciones próximas y/o abiertas al público en general. Como sucedía antes con el tenis o con el esquí. El golf nunca ha sido elitista en Escocia porque no hay ciudad allí que no tenga un campo de golf. España está “diseñada” climatológicamente para ser la Florida de Europa: un destino preferente para que los turistas de todo el continente nos tengan como opción preferente para disfrutar de su tiempo libre en unas condiciones climatológicas incomparables. Luego depende de los políticos el regular qué productos queremos que compongan nuestra oferta. En Suecia hay más campos de golf y más aficionados al golf que en España. Ni el golf ni ningún otro deporte son elitistas per sé, es la facilidad de acceso que proporcionemos a la gente lo que lo hace accesible… o no.

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la gestión de clubs de golf?

Que no se limite a los clubs de golf. La gestión de un club es extensiva a los clubs de tenis, a los clubs náuticos… y a todas las instalaciones deportivas, aunque no tengan en su título la palabra “club”. Y que se preparen para cambiar de instalación muchas veces, tantas como vean necesario para seguir aprendiendo y formándose.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Seguir aprendiendo y seguir transmitiendo lo que aprendo. Ojalá pueda ayudar a mucha gente a disfrutar de las instalaciones en cuya gestión participe yo… o ellos.