El próximo mes de diciembre habrá elecciones a la presidencia de la Real Federación Española de Golf (RFEG). Durante los últimos años se ha hecho un gran trabajo deportivo por parte de la RFEG consiguiendo muchos títulos a nivel europeo amateur y profesional en las distintas categorías, con prácticamente victorias en todas las categorías a nivel europeo. La asignatura pendiente de la RFEG es el número de licencias, combatir la mala imagen del golf en determinados sectores de la población y el juego lento.
Según la propia RFEG, el número de federados se cifraba en 277.782 federados a finales del año 2015, siendo el número máximo de licencias en España de 333.588 federados en el año 2010. Este ha sido un tope que no hemos podido superar hasta la fecha, en otros países lo superan con creces, como es el caso de Suecia, con un clima extremo. El caso de Francia es significativo, ya que nos supera y seguirá creciendo más con la celebración de la ansiada Ryder Cup, el golf es más accesible que en España. Por otro lado tenemos que mencionar esa imagen negativa, de deporte caro, elitista, que se sigue asociando al golf. Hemos de trabajar para mejorarla, ya que en otros países es muy positiva.
Una gran noticia para el golf español: hay dos pre-candidatos más el actual presidente, Gonzaga Escauriaza, quien se presenta a la reelección.
Uno de estos pre-candidatos, Jaime Anabitarte, presenta mucha experiencia dirigiendo clubs de primer nivel, La Reserva de Sotogrande y Torrequebrada. Además lleva cuarenta años como practicante de golf. Su candidatura representa el cambio moderado, con una gestión profesional y conocimiento del sector, integrando a todo el golf español, con diálogo y comunicación. Su objetivo es crear un plan de comunicación ambicioso que ayude a mejorar la imagen socio-política del golf, apoyo inquebrantable al golf profesional, un plan para la creación de nuevas instalaciones de prácticas en poblaciones de más de cincuenta mil habitantes y baja densidad en instalaciones de golf. Buscar sinergias en el segmento turismo-golf y un mayor apoyo a los clubs, con actuaciones específicas en favor del golf femenino y los seniors. Su objetivo es doblar el número de practicantes en los próximos años y pasar del 0’6 % al 1’3 % de la población con licencia federativa, que seguiría siendo bajo si lo comparamos con países de nuestro entorno.
El otro pre-candidato, Rafael Canomanuel, es jugador profesional y amateur desde hace más de cuarenta años, pionero como jugador universitario de golf en Estados Unidos, con una dilatada experiencia en la industria. Presenta un programa diferente y transgresor, intentando alcanzar el medio millón federados en cuatro años. No está de acuerdo absolutamente con nada de lo que se ha hecho, sin duda, tiene una férrea voluntad de cambio en el seno de la RFEG. Manifiesta que en España debería tener mil campos y que todo esto generaría puestos de trabajo en la industria directa e indirectamente, y también demuestra énfasis en el turismo de golf y sus sinergias, siendo España uno de los destinos preferidos de golf en Europa.
En tiempo de elecciones siempre hay promesas, ayudas a las federaciones territoriales, clubs y jugadores, hasta aquí todo normal. Política. Como sabéis el sistema electoral actual es peculiar, porque los votantes son presidentes de campos, jugadores profesionales, árbitros, presidentes territoriales y asociaciones deportivas que suman ciento cincuenta y un votos. Para poder ser candidato se necesitan presentar veintitrés avales de esos ciento cincuenta y uno. Algunos de los avalistas pueden sentir una presión añadida, pero realmente entregar un aval a uno de los precandidatos no compromete a nada, ya que los clubs, federaciones territoriales, árbitros, jugadores profesionales y deportistas de élite, pueden votar a quien decidan en la votación final.
En estos momentos, el 80 % del presupuesto de la RFEG viene vía ingresos de licencias federativas. El momento deportivo del golf español no es malo, ya que tenemos muchos profesionales compitiendo globalmente. Tenemos jugadores de la talla de Sergio García, Rafael Cabrera-Bello, Jon Rahm, Carlota Ciganda, Azahara Muñoz, etc. Sin embargo, si miramos atrás, España era la segunda potencia en el Tour Europeo hace treinta años. En esos tiempos los profesionales de golf no tenían ayudas de ningún tipo, por lo tanto hemos de hacer una reflexión importante con las ayudas o subvenciones que se conceden. La eclosión del golf femenino ha sido impresionante, se ha hecho un gran trabajo desde clubs con los profesionales a la cabeza, federaciones territoriales y RFEG con sus técnicos.
La situación actual de la industria difiere mucho de la que teníamos hace unos años, si no hay cambios, el golf seguirá en caída libre, y seguiremos con la tendencia bajista de los últimos años. Hemos sufrido un descenso de licencias, y tanto la RFEG como las federaciones territoriales, la Asociación de Profesionales de Golf, los clubs y otros estamentos no han sabido adelantarse a los acontecimientos. No todo es debido a la crisis económica. La falta de ideas y un modelo arcaico de gestión no favorece los puntos fuertes de nuestra industria. Sin duda, lo que ocupa a la RFEG es el golf amateur, que representa a la mayoría de los federados. Acabar con el juego lento es fundamental, es uno de los problemas actuales del golf. Cada vez tenemos menos tiempo para jugar, pero se tarda más en jugar. Otro punto a recalcar, es la poca cultura de golf en España. Se han construido campos injugables, largos e insostenibles. Esto ha hecho que demos un paso atrás y lo estamos pagando carísimo, el juego lento es el principal quebradero de cabeza de la Royal & Ancient y los circuitos profesionales.
Durante el boom del golf en términos porcentuales de licencias en el tramo de 1996 al 2005, según datos de la RFEG, pasamos de tener 98.876 a 258.081 federados. Estos últimos siete años se han perdido unas 56.036 licencias, pasando de 333.588 a 277.782 federados. De todo es sabido que el coste de la licencia actual es elevado 74’60 euros, donde una parte se destina a las Federaciones Autonómicas (35 €) y la otra a la RFEG (35 €). El coste del seguro se cifra en 4’60 euros según datos de la propia RFEG. En el caso de la Federación Catalana y la Federación Balear hay que añadir una cuota adicional de 18 €, por lo tanto el coste total es de 92.60 euros.
La percepción que tiene el jugador es que la licencia es cara y sólo cubre este seguro. No se percibe un retorno inmediato, ni utilidad para el jugador amateur medio. A pesar de los intentos de la RFEG de generar valor añadido a la licencia, no se ha conseguido el objetivo, por lo que se convierte es un asunto prioritario a trabajar. El nuevo jugador debe apreciar un incentivo suficiente para adquirir su licencia. Se pueden crear sinergias entre empresas y federados, más con un colectivo de tantos jugadores. Con la crisis, muchos campos han dejado de exigir la licencia federativa, debe ser una labor obligatoria de los clubs requerir que todos los jugadores tengan la licencia expedida por RFEG.
Pero hagamos un poco de análisis de los últimos proyectos de la Real Federación Española de Golf:
- Buena modernización de los sistemas de software y la conexión a programas de competiciones. Con el boom de las licencias en el 2004, la RFEG decide impulsar el proyecto de un campo público en Madrid. El Centro Nacional de Golf, una inversión que directamente compite con el resto de instalaciones privadas. Otros ejemplos; el campo de la Federación Catalana de Golf (Sant Joan), ahora vendido y Buenavista Golf (Tenerife), son campos que acumulan millones de pérdidas sufragados por las arcas públicas.
- Debemos de aprender de estos errores, tanto Federaciones Territoriales como la RFEG, y no hacer competencia al sector privado. En los últimos años se construye el Centro de Excelencia, situado en Madrid, una inversión costosa. Una apuesta importante por la mejora de la tecnificación amateur y profesional. Se puede entender que puede llegar a rivalizar con tiendas especializadas (fitting y venta de palos), y a otros campos se han sentido incómodos, “el regulador no debe ser tu competidor”.
- Mejora en la comunicación interna entre clubs y federación vía web. Sin duda esta inversiones en I+D, han dado una agilidad en los procesos de trabajo a los clubs.
- Hace años la RFEG decide crear lo que se llama la «Green Section». De nuevo entra en terreno pantanoso, apuesta por tener a greenkeepers en plantilla que se ocupan de hacer asesorías externas, mantenimiento del Centro Nacional de Golf, otras formaciones y becas, pero de nuevo entra en conflicto con la AEdG, ya que pasan de ser colaboradores a la vez competidores.
- Dentro del trabajo de la RFEG en estos últimos años, una parte del presupuesto se dedica a la formación de jóvenes talentos amateurs y en los últimos años se ha creado el “Pro Spain Team”. Un grupo de neo-profesionales que son subvencionados por la RFEG. Si bien ha habido algunos buenos resultados, hemos de irnos al año 2007, diez jugadores españoles consiguieron la tarjeta del tour sin este programa. La idea de trabajar con todo el colectivo de profesionales, crear un circuito con la Asociación de Profesionales de Golf (APG) o unirse al existente de Meliá, para que todos puedan seguir compitiendo, puede ser una alternativa, de esta manera pueden competir jóvenes y no tan jóvenes.
- Otro tema a revisar son los arbitrajes, en muchas pruebas se desplazan árbitros nacionales a otras provincias y los desplazamientos son costosos. Para algunos es una vocación, para otros un hobby y para otros genera una prebenda asignada, ya que se les entrega una tarjeta para jugar sin pagar en campos asociados a la RFEG. Otro tema parecido es el Comité de Valoración de campos que tiene un gasto importante, y se podría estudiar simplificar estas valoraciones sin necesidad de desplazamientos, todo on-line con drones.
- Respecto a la formación de profesionales, es un tema a seguir trabajando en los próximos años. Hace años jugadores aficionados con menos de hándicap nueve pasaron a ser monitores, en ese momento existía una falta de profesores debido al boom de licencias, por lo tanto se generaron figuras diferentes. Habría que intentar exigir más nivel de juego a los profesores y regularizar las titulaciones que imparte la APG conjuntamente con la RFEG. Se avanzado mucho organizando sesiones de formación y regularizando titulaciones por parte de los dos estamentos implicados, pero los nuevos cursos de técnico de nivel I y II son bastante básicos, tienen un coste elevado, se podrían hacer on-line sin necesidad de desplazarse.
- La página web de la RFEG es otro proyecto importante, ha ido mejorando con los años, podría ser una web más dinámica y moderna. Los federados demandan más ventajas añadidas, en muchas webs los descuentos son mejores que los acordados por la RFEG. La tienda on-line también tiene una imagen desfasada, así como los uniformes de la RFEG y las famosas blazers, se deberían ir dando paso a una ropa más informal, son detalles que ayudarían a mejorar la marca federativa. La política de comunicación en redes, en un mundo donde la gente no lee, donde hay demasiada información, es muy importante establecer políticas de comunicación mixtas (on-line y off-line).
- Respecto al Open de España, una opción es romper la rotación de campos, ir al mejor postor, volver al binomio turismo-golf que pueda financiar el Open a través de sponsors, sean públicos o privados. Nos encontramos en un momento en el que el turismo nacional está batiendo récords de visitantes. Cuando había cinco torneos del tour en España era por estos patrocinadores.
Hemos de seguir ayudando entre todos por mejorar la mala imagen del golf a nivel político-social, nosotros los jugadores somos los mejores prescriptores del golf, además apoyar con planes de comunicaciones explícitos.
En favor de la RFEG, en cumplimiento con la ley de transparencia, cualquier federado puede consultar sus cuentas anuales, no al detalle, pero sí por partidas generales. Hoy en día siguen existiendo esas prebendas que están muy mal vistas, como son tarjetas azules o blancas (para jugar gratis en todos los campos), viajes, y otros gastos éticamente difíciles de justificar. A veces, se visualiza a los federativos como auténticos privilegiados. Todo esto lo único que hace es debilitar la ‘marca RFEG’.
Otras ideas para fomentar la actividad deportiva y el crecimiento de licencias pueden ser:
- Comercializar el golf como lo que es, un deporte honesto, familiar y muy completo a nivel físico y mental (proyecto ‘Golf en escuelas’, hay un inicio pero queda mucho camino)
- Fomentar el golf como actividad física saludable
- Fortalecer la marca RFEG (branding emocional)
- Alianzas entre golf y pitch & putt (aunque sean targets diferentes)
- Hacer campos de prácticas con tres hoyos como máximo con precios muy baratos
- Relajar la vestimenta
- Torneos de nueve hoyos ya implantados en muchos países
- Aprovechar las sinergias de turismo de golf
- Construcción de campos rústicos sostenibles con precios accesibles (unos diez o quince euros por greenfee)
- Realizar algún evento propio que genere ingresos por derechos televisivos y de publicidad
Todos estos puntos y algunos más, son los que el futuro presidente tendrá que asumir, generar cambios que mejoren la situación actual, pero siempre valorando el trabajo de los anteriores gestores.
La RFEG es la co-responsable de la salud de nuestro deporte, ahora en horas bajas. Si no participas en el debate, ni aportas opiniones con ideas y nuevas propuestas, estás fuera de este partido. Escuchemos a los pre-candidatos y al presidente actual. Entre todos trabajemos con más ahínco, criterio, profesionalidad e ilusión para recuperar el sitio que el golf español merece.
José María Sans es padre de familia, BA en Manchester Metropolitan University, jugador federado de golf hándicap 2, amante del golf, turista de golf, caddie, organizador de torneos de golf y, actualmente, director gerente de Golf Terramar.










