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Ricardo Llorca, head greenkeeper del Club de Golf Escorpión: “El golf va evolucionando igual que lo hace la sociedad, si no estás mentalizado en que hay que ser sostenible dentro de unos años estarás fuera del mercado”

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Ricardo Llorca Mata es ingeniero agrónomo por la Universidad Politécnica de Valencia así como MBA por INEDE. En 2004 se incorporó a Segalés Golf como director de proyectos y diseñador junior de campos de golf, realizando más de treinta proyectos como Miño Golf Club en La Coruña y El Palmeral Golf en Saidia, al norte de Marruecos. En 2010 pasó a la disciplina de Segalés Greenkeepers, primero como asistente de greenkeeper en el Club de Golf Oliva Nova y más tarde como director de operaciones de la empresa para los distintos mantenimientos que llevaba. Desde 2013 es head greenkeeper del valenciano Club de Golf Escorpión, campo de socios que cuenta con treinta y seis hoyos
 


 

¿Qué te motivó a orientar tu carrera profesional a la industria del golf, concretamente al mantenimiento de campos de golf?

Para mí el golf no es un deporte, es una forma de vida. Empecé a jugar al golf a los once años casi obligado por mi padre ya que lo que realmente me gustaba era el fútbol. Pero desde que cogí el primer palo fue amor a primera vista. A los trece años ya era hándicap 3 y con dieciséis llegué a hándicap 0. No obstante siempre tuve claro, por muy raro que suene, que yo quería estudiar y además algo que estuviera relacionado con el golf. Me encantaba dibujar y las matemáticas, así que pensé que no habría nada mejor que diseñar campos de golf.

Cuando tuve que decidir qué estudios superiores iba a realizar solo me planteaba dos opciones, Arquitectura o Ingeniería Agrónoma. Para poder ser un buen diseñador es importante conocer de qué están hechos los campos de golf y cómo se deben mantener. De modo que desde que comencé la carrera supe que quería estar vinculado a este sector. Y tuve mucha suerte, mi primer trabajo profesional fue justamente haciendo proyectos de campos de golf. Luego, con la crisis, vi que debía diversificar mis salidas profesionales y me centré en el mantenimiento de campos de golf.

Desde mi punto de vista, la profesión de greenkeeper se asemeja a la de un médico en el sentido de que es muy vocacional. Es una profesión muy bonita pero muy exigente.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria coordinando el mantenimiento del Club de Golf Escorpión?

El Club de Golf Escorpión es un campo de golf que está en constante evolución. Desde hace ocho años, con la llegada de la última Junta Directiva, se apostó por la mejora del estado del campo. Se está invirtiendo año a año y eso se nota. Nuestro objetivo no es otro que la satisfacción socio y cada día trabajamos para superar sus expectativas.

No es suficiente tener el campo bien cuando hay un evento puntual, nuestra misión es presentar el campo todos los días como si fuera el más importante y esto supone un gran esfuerzo por parte de todo el equipo. Cada tarde mis dos greenkeepers reciben el plan de trabajo del día siguiente. Antes de comenzar la jornada nos reunimos y matizamos el plan. Es importante que cada uno sepa lo que tiene que hacer y qué se espera de él. Al acabar los trabajos de la mañana nos volvemos a reunir para revisar cómo han ido los trabajos. Resulta fundamental para evolucionar día a día. Antes de irnos a casa tenemos la última reunión para evaluar los trabajos de después del almuerzo. Con toda esta información, la vuelta diaria al campo y el plan semanal, elaboro el plan del día siguiente. La comunicación es esencial para la mejora continua a todos los niveles.

 

Además de las nuevas teorías, evolucionan los productos y las herramientas, ¿qué nuevas técnicas, productos o dispositivos utilizas en Club de Golf Escorpión?

Todo está en constante cambio y es así como debe ser para poder mejorar. La tecnología nos permite tener más información con menos recursos. Y esa información nos permite mejorar y conocer mejor el porqué. Hoy en día, gracias las redes sociales como Twitter o Instagram, puedes estar al día de las últimas técnicas y tecnologías sin necesidad de salir de casa.

Desde hace un año, estamos probando un tratamiento en greenes basado en peróxido de hidrógeno aplicado mediante un venturi y diluido con agua. Estamos muy contentos con los resultados tanto en reducción de materia orgánica como black layer, así como en la reducción de enfermedades de cuello (Rapid blight, Fairy ring y Fusarium). Es algo con lo que empezó a experimentar mi amigo David Bataller y que me propuso probar para ver qué tal funcionaría en greenes de Poa.

Respecto a dispositivos, desde abril este año disponemos de un POGO y nos ha cambiado la forma de regar los greenes.

 

Llevas varios unos meses utilizando el dispositivo POGO en tus mediciones en el campo, ¿qué te parece esta novedosa herramienta?

El dispositivo POGO Turf Pro mide humedad, salinidad y temperatura, y para nosotros ha significado una revolución en el riego. Es una herramienta muy sencilla de usar, es muy portable, ligera y la toma de datos es muy rápida. Pero lo mejor de todo es que no tienes que hacer nada para tener los datos en el ordenador o incluso en el móvil. La recopilación de datos es algo espectacular, obtienes un mapa de cada green con el porcentaje de humedad y salinidad.

Estos datos permite disponer de una precisión que nunca antes se había visto a la hora de estimar los tiempos de riego. Además de consumir menos agua, el riego es mucho más eficiente ya que lo realizas solo donde lo necesita. Permite llevar el green al nivel de humedad deseado. Esto respecto a la humedad, pero cuando la salinidad es un problema, como es mi caso, es muy útil saber cada día la conductividad de cada green de una forma tan sencilla. Ayuda a establecer un programa de lavados mucho más preciso.

En definitiva, lo que no se puede medir no se puede mejorar.


 

Un buen mantenimiento de un campo de golf, el activo más importante de cualquier club, es fundamental. ¿Crees que en España se valora a los greenkeepers como se merecen?

En mi opinión cada vez se está valorando más nuestro trabajo. Los directores, gerentes y propietarios de los campos de golf se están dando cuenta que para poder tener más clientes, o que estos estén más satisfechos, es imprescindible que el campo de golf esté en buenas condiciones. La crisis ha hecho que sobrevivan aquellos campos que cuidan a su cliente y, por tanto, al campo de golf. Cada vez los greenkeepers están más formados, más interesados en mejorar, en definitiva, son más profesionales. Y esto nos beneficia a todos los de este sector.

 

Muchos compañeros tuyos opinan que es importante que los greenkeepers sean también jugadores de golf para poder tener una visión más amplia del campo, ¿coincides con ellos?

Completamente. El greenkeeper debe sentir lo que son unas calles de golf duras, unos tees bien segados, un bunker con la arena compacta y un green con una rodadura sobre raíles. Esto se puede aprender sin necesidad de jugar al golf, pero sólo cuando eres jugador de golf con cierto nivel eres capaz de tener esa sensibilidad necesaria para llevar tu campo a otro nivel. No es necesario jugar al golf todas las semanas pero es importante tener la inquietud de saber jugar. Al fin y al cabo, no mantenemos jardines ni parques, mantenemos una instalación deportiva que se práctica sobre césped que requiere una condiciones específicas según el área de juego.

 

Prácticamente todos los greenkeepers coinciden en la gran importancia de la formación continua y del reciclaje de conocimientos, ¿qué opinas?

Que tienen toda la razón. Como en otras profesiones donde cada día se descubren y se implementan nuevas técnicas, productos y maquinaria, es fundamental estar al día para estar a un buen nivel. El greenkeeper que no se forma constantemente, el que se piensa que ya lo sabe todo tendrá menos posibilidades de seguir al más alto nivel que uno que sí lo haga. En estos momentos la información está al alcance de todos. Si a esto se complementa con visitas y viajes a otros campos, el enriquecimiento es mayor.

Pienso que la cultura de campos es sumamente importante. Hay que ver, jugar y conversar con otros campos y otros greenkeepers. Todos te pueden enseñar cosas. En España hay campos espectaculares que nada tienen que envidiar a los americanos. Visitar los campos próximos a tu zona te puede ayudar a entender mejor cosas que pasabas por alto. Visitar campos con condiciones climatológicas distintas a las tuyas te forma y enriquece ya que tienen problemas muy distintos a los tuyos. Si se tiene la oportunidad, Estados Unidos es el mejor sitio para ver muchos campos de alto nivel y estar actualizado.

 

¿Qué le recomendaría a un recién licenciado que estuviera interesado en desarrollar su vida profesional en el área del mantenimiento de campos de golf?

Le recomendaría que empezara desde lo más básico, que no tenga prisa por llegar a ser greenkeeper. Cuantos menos pasos se salte uno, más conciencia tendrá de lo que es esta profesión. Es importante conocer todas las tareas, conocerse a uno mismo y descubrir si realmente te gusta esta profesión. Es una profesión muy sacrificada y te ha de gustar realmente. Nunca se está satisfecho al 100 % y hay momentos a lo largo del año muy duros. Pero cuando el trabajo está bien hecho y el tiempo acompaña, no hay mejor oficina de trabajo que tu campo de golf.

Por último, le recomendaría que se formara no sólo en temas técnicos de mantenimiento sino también en gestión de personal, organización empresarial y presupuestos. Cuanto más completo seas más capacidad tendrás de conseguir tus objetivos.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Mi principal objetivo a corto plazo es mejorar cada día la satisfacción del jugador que visita el Club de Golf Escorpión. Hacer que cada año esté más tiempo el campo en un alto nivel y, sobre todo, hacer que mis compañeros se sientan orgullosos y motivados del trabajo que realizan.

A medio plazo el objetivo es ser más sostenibles. Consumir menos agua, menos productos fitosanitarios y menos energía. Para ello, ya hemos empezado a trabajar en reducción de superficies de césped, eliminando zonas que no es necesario tener césped y convirtiéndolas en rough de tierra o mulching. Esto es algo progresivo, donde cada año vamos aumentando la superficie de rough que no se trabaja, eliminando zonas de riego, siegas, tratamientos, etc.

El golf va evolucionando igual que lo hace la sociedad y si no estás mentalizado en que hay que ser sostenible, dentro de unos años estarás fuera del mercado.