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Salvador Cuyás Morales, presidente del Real Club de Golf de Las Palmas: “La historia del club, fundado en 1891, pesa a la hora de tomar cualquier decisión, está presente en todo momento”

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Salvador Cuyás Morales, licenciado en Derecho y máster en Asesoría Jurídica de Empresas, lleva ejerciendo como letrado asesor de entidades bancarias y compañías turísticas ininterrumpidamente desde 2000. En paralelo a su actividad profesional ha desarrollado una sólida vinculación con la Junta Directiva del Real Club de Golf de Las Palmas, club al que pertenece desde siempre. En 2008 inició labores directivas en el club desempeñando los cargos de secretario de la Junta Directiva en dos etapas y presidente del Comité de Competición, accediendo a la presidencia del club decano de España en 2016.
 


 

Has desarrollado una sólida carrera profesional en el mundo del Derecho a la vez que te involucrabas en la gestión del Real Club de Golf de Las Palmas, ¿qué te motivó a ello?

La principal motivación, la familia, y especialmente mi padre. Desde que tengo uso de razón recuerdo al club en prácticamente todas las conversaciones familiares ya que mi padre, Salvador Cuyás Jorge, tuvo el honor de presidir el club en dos etapas. El Real Club, Bandama, siempre ha tenido un importante peso específico en mi familia.

Cuando en 2008 un grupo de amigos, en su mayoría gente joven con la que he crecido en el club, me propuso formar parte de una plancha electoral, no me lo pensé demasiado. Desde entonces he aprendido a conocer la institución, a respetar su historia y a involucrarme en su día a día. Una cosa es conocer un club como socio y otra es sentarse en la mesa de directivos para verlo desde dentro. Durante estos años he desarrollado diferentes actividades y he podido conocer mejor el campo de golf en sí, la gestión económica del club, a su personal… En general, toda la institución.

La presidencia es un honor, una actividad no remunerada que te quita tiempo pero que compensa con grandes satisfacciones empezando por sentir con orgullo el apoyo de tus compañeros de Junta y de una gran parte de la masa social del club. Mientras ellos quieran (y mi mujer me lo permita) seguiré al frente del decano haciendo lo mejor para el club.

 

Llevas dos años como presidente del club y casi diez desarrollando otras funciones, ¿que destacarías de cada cargo desempeñado?

Por mi formación jurídica el cargo más adecuado, el que me vino como anillo al dedo, fue el de secretario de la Junta. Además, según nuestros estatutos, éste debe ser un licenciado en Derecho. Durante esa etapa aprendí cómo es la organización de club, intenté reorganizarlo, acercarlo al siglo XXI, involucrarlo en las nuevas tecnologías, recortar gastos, externalizar labores… y aún así quedó mucho por hacer.

El otro cargo que desempeñé, el de presidente del Comité de Competición, también fue muy comprometido. El Comité de Competición de un club deportivo es su pulmón, su razón de ser… y es el cargo más ingrato. Estás en contacto permanente con los jugadores y cualquier decisión que toma el cómité es apludida por unos pero criticada por otros… y siempre te equivocas. Uno tiene su criterio pero no siempre es compartido y al final nunca es unánime. Sin embargo la experiencia me ayudó a valorar aún más la historia deportiva de nuestro club. Tener en nuestras vitrinas seis copas centenarias no es algo que se pueda pasar por alto.

 

El Real Club de Golf de Las Palmas es el club más antiguo de España, ¿qué influencia tiene este hecho a la hora de tomar decisiones importantes para sus socios?

¿Influencia? Toda. La historia del club pesa a la hora de tomar cualquier decisión, está presente en el día a día, en todo momento. Es más, los socios siempre te lo recuerdan. En cierto sentido da vértigo pensar que estás coordinando una entidad con ciento veintiséis años de historia (Las Palmas Golf Club fue fundado en 1891) pero por otro lado es sencillo ya que es un club muy solidario. Los socios son muy críticos pero también prestan mucha ayuda a la hora de gestionar el club. Tanto jóvenes como veteranos aportan su opinión y creo que un 90 % de las críticas que recibimos son constructivas… o al menos, así me las tomo.

 

El campo de Bandama, sede del club, es un diseño británico inaugurado en 1957 que ha experimentado mejoras en los últimos años, ¿qué actuaciones se han desarrollado recientemente en el recorrido?

Efectivamente, el campo ha cambiado mucho desde 1957. Quizá no su ADN, el espíritu con el que fue diseñado, pero sí su aspecto. A veces para bien y otras para mal. Todas las Juntas Directivas han aportado su granito de arena al recorrido, algunas con más suerte que otras, pero siempre con las mejores intenciones.

El cambio que considero más relevante de los últimos años ocurrió a principios de la década de los noventa con la invasión de kikuyo que sufrió el campo. En el año 1992, con Pelayo Guerra como head greenkeeper, Jorge Quevedo como gerente, Juan de Dios Montelongo como capitán de campo y con mi padre como presidente del club, se inició una batalla contra esta hierba que desgastó mucho al club. Finalmente se optó por el “Si no puedes vencerle, únete a él” y se mantuvo el kikuyo en el campo lo más controlado posible.

Otro evento que marcó un hito fue la instalación de un sistema de riego automático Toro a principios de los ochenta con Carlos Alonso-Lamberti como presidente. Fue, en cierto modo, iniciar la etapa moderna del campo. También destacar la pequeña remodelación que, con motivo del centenario del club a principios de los noventa experimentaron dos hoyos del campo, el seis y el doce, llevado a cabo por Pepín Rivero y su equipo.

En estos últimos años no se han llevado a cabo grandes actuaciones. Mi opinión, compartida por el actual capitán de campo, Diego Cambreleng, es la de esforzarnos en mantener el campo tal y como está ahora intentando ser siempre muy respetuosos con el recorrido. Hemos remodelado bunkers y algunas plataformas de tees cuando ha sido necesario pero sin comprometer el diseño original, de hecho nos apoyamos tanto en conversaciones informales con socios jugadores como en opiniones de peso (como la de nuestros ilustre socio Rafa Cabrera-Bello) a la hora de ejecutar alguna actuación.

 

Hace aproximadamente un año el RCG Las Palmas dejó de contar con quien fue su greenkeeper durante varias décadas, Pelayo Guerra. ¿Cómo ha afectado la jubilación de Pelayo en el día a día del club?

Tras casi treinta años en el cargo, nuestro eterno greenkeeper Pelayo Guerra se jubiló más que merecidamente. Desde entonces contamos con los servicios de asesoría agronómica de Daniel Carretero, experimentado head greenkeeper que conoce el campo muy bien y que tiene una sólida experiencia tras su paso por Augusta National. Su trabajo actualmente se centra en los greens, pensamos que debe ser su objetivo principal. Poco a poco estamos consiguiendo que los greens tengan la dureza que demandan los socios y que hacen que los torneos sean competitivos. Además es la manera de tener la mejor defensa para un campo ‘corto’ como es el nuestro.
 

 

Además de las mejoras en el campo, ¿qué otros equipamientos se han renovado y qué novedades estáis preparando para los próximos meses?

Buscamos continuamente la manera de mejorar el club y eso incluye, por supuesto, nuestros equipamientos. Hace un año renovamos la flota de buggies Club Car y estamos más que satisfechos con ella. De hecho, esta adquisición nos forzó a renovar varios caminos interiores del campo con un material con certificado de sostenibilidad para tratar de que nuestro suelo (en ciertas zonas excesivamente pedregoso) les afectara negativamente. Estos buggies eléctricos Club Car nos permitieron alcanzar que el 100 % de la flota fuese eléctrica, un paso más que da el club en materia de sostenibilidad ambiental.

También hemos incorporado varias unidades a la flota de maquinaria de mantenimiento, destacando una tripleta John Deere que está aportando un gran rendimiento. También hemos adquirido un nuevo rodillo y un cepillo barredor para aligerar los greens después de las labores de pinchado y recebo. Parece que no pero este dispositivo reparte mucho más homogéneamente la arena y, aunque toco de oídas porque el experto es nuestro greenkeeper, el resultado está siendo espectacular.

Recientemente hemos ejecutado una pequeña gran renovación de la que me siento orgulloso. Teníamos un tee de prácticas totalmente obsoleto y era urgente adecentarlo. Tras valorar diferentes posibilidades la Junta Directiva decidió mantener la estructura actual pero incorporar un teeline moderno, un elemento que varios socios habían probado ya en otros campos y que nos convenció. Llevamos poco tiempo disfrutando de él pero los socios ya le han dado el ‘visto bueno’. Nuestro siguiente proyecto también relacionado con el tee de prácticas, ha sido elemento que consideramos fundamental para el socio, para el jugador, y muy especialmente para la academia, es la instalación de iluminación para poder alargar varias horas al día su uso.

Nos encontramos en un momento en el que debemos acometer con mucha prudencia ciertas mejoras en nuestras instalaciones al contrario que los últimos años en los que la palabra clave era “contención”. Entre estas mejoras se encuentra la renovación de los vestuarios de la casa club, somos plenamente conscientes de que los actuales ya tienen los suficientes año para considerarlos amortizados. Les vamos a dar una buena vuelta, al igual que con el gimnasio, la pro-shop y otras áreas de la casa club.

 

El RCG Las Palmas forma parte de la Asociación Española de Campos de Golf, asociación que se presenta para defender los intereses de los propietarios de campos de golf comerciales y de los clubs sociales. ¿Cómo valoras su aparición?

Inicialmente fuimos reacios a formar parte de ella pero las incorporaciones de Claudia Hernández como presidenta y más tarde de Santiago Urquijo como gerente hicieron que cambiáramos de parecer y nos unimos a la Asociación Española de Campos de Golf.

En esta asociación se encuentran representados tanto campos comerciales como clubs sociales, pensamos que las sinergias que puedan surgir entre todos pueden ser muy positivas. Los problemas actuales de unos y otros son muy parecidos, por no decir los mismos, y la interlocución que pueda hacer la AECG seguramente será muy positiva. Desde el Real Club de Golf de Las Palmas estamos dispuestos a colaborar activamente con la Asociación Española de Campos de Golf. Deseamos que más campos y clubs canarios se unan a la AECG.

 

Uno de los problemas más acuciantes de los clubs sociales de nuestro país es la falta de nuevos socios, nuevos jugadores ocasionales, etc. ¿Cómo hacéis desde el RCG Las Palmas para tratar de crear nuevos golfistas?

Creo que esta es la pregunta del millón, la que trae de cabeza a clubs y federaciones. ¿Cuál es la tecla que hay que pulsar? La desconozco. Somos muy conscientes de este problema ya que pertenecemos a la Junta Directiva de la Real Federación Española de Golf Golf y es una preocupación fundamental.

En el Real Club de Golf de Las Palmas hemos puesto en marcha varias iniciativas. Tenemos la suerte de contar en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con un buen campo de pitch & putt, actualmente la mejor puerta de entrada para nuevos golfistas. Para nosotros el campo de Las Palmeras Golf es una fuente de nuevos jugadores, una ‘cantera’ de futuros golfistas que tenemos presente.

Por otro lado en el club disponemos de un renovado tee de prácticas que invita a pasar un buen rato tirando bolas, pensamos que es otra forma de fomentar la continuidad de los jugadores de golf. Si tanto jugadores como alumnos y profesores de la academia se encuentran cómodos entrenando, disfrutarán jugando en el campo.

También apostamos por una alta actividad deportiva (quizá incluso a veces nos pasemos de la raya) que mantenga las ganas de competir de nuestros socios. En el RCGLP se disputan torneos todas las semanas, ¡es un no parar! Liga masculina (Rompe y raja), miércoles de señoras (sección Damas), torneos infantiles, torneos senior, campeonatos comerciales, copas históricas del club… En una semana regular pueden llegar a disputarse hasta cinco torneos diferentes.

Por último, y no menos importante, nuestro campo, un recorrido histórico que tratamos de mantener en las mejores condiciones de mantenimiento. En muchas ocasiones al ‘no golfista’ le entra el campo por los ojos y le anima a dar un paso más hacia el deporte del golf.

 

¿Cuál sería el perfil del ‘socio tipo’ del RCG Las Palmas?

Creo que no tenemos un perfil predeterminado de socio. Sí mantenemos una serie de tradiciones como club decano de España que somos pero, afortunadamente, nuestra masa social es heterogénea.

Somos conscientes que los tiempos cambian y que las cosas han cambiado. Antes pertener a un club definía al socio, le aportaba cierto ‘caché’, cierta distinción. Ahora no, ahora un jugador de golf se hace socio de un club según lo que el club le aporte. Un potencial socio estudia muy bien qué le ofrece el club y si le es rentable en base a la cuota social y otros factores. La elección de pertenecer o no a un club de golf, hoy en día, no es ‘romántica’, es práctica.

Personalmente, lo único que le pido a un socio, ya sea histórico o nuevo, es que use el club. Que lo disfrute, que lo exprima. El socio del Real Club de Golf de Las Palmas disfruta del golf y de la hípica.
 

 

La sección hípica del Real Club de Golf de Las Palmas también tiene su propia historia, ¿como es la convivencia entre golfistas, jinetes y amazonas?

Conozco la sección hípica desde que era pequeño por tradición familiar, mi hermana montaba a caballo, y siempre la he tenido presente. Para mí esta sección es muy importante, quizá un tanto desconocida para el socio jugador de golf pero en sí es una fuente de éxitos deportivos. Desde la Junta Directiva actual estamos fomentando la sección hípica, tras estos últimos años de contención económica e imposibilidad de inversiones debemos plantearnos ciertas mejoras más allá de la calle del doce. Además, ahora me toca más cerca que nunca ya que mi hija ha empezado a montar a caballo.

 

Un tópico generalizado del golf en España es que es un “deporte para la élite”, algo que frena mucho su promoción en nuestra sociedad. Tú has visitado diversos países y jugado un buen número de campos de golf, ¿crees que ocurre lo mismo en otros lugares?

Creo que el golf es para todos, eso lo tengo muy claro. Si hiciéramos un estudio de cuánto cuesta practicar deportes el golf no estaría entre los más caros. Lo que ocurre es que en España mantenemos el complejo de deporte elitista, no lo hemos superado como sí ha ocurrido en otros países como Reino Unido o los países nórdicos. Esta es una de las prioridades de la RFEG, tratar de comunicar las bondades del golf y convencer al ‘no golfista’ de que el golf es accesible. España es uno de los países en que mejor se puede jugar al golf, debemos conseguir que los españoles lo vean así.

 

El RCG Las Palmas mantiene una presencia constante en redes sociales. ¿Son éstas, especialmente Twitter y Facebook, un elemento importante para la difusión del golf como deporte de masas?

El club mantiene permanente activas su página de Facebook y su cuenta de Twitter. Considero imprescindible que el Real Club de Golf de Las Palmas posea una sólida presencia digital, de hecho creo que fuimos de los primeros clubs de golf de España en apostar por las redes sociales. El mundo ha cambiado y en la era digital debes estar en redes sociales para llegar a tus socios, a tus jugadores, a tus patrocinadores… Si no estás en ellas, prácticamente ‘no estás’.

 

¿Cuáles son los objetivos a corto y medio plazo de la Junta Directiva del Real Club de Golf de Las Palmas?

El primer objetivo, seguir trabajando con seriedad. Es un aspecto fundamental. Después, poder negociar con el Cabildo de Gran Canaria para afianzar la gestión del campo de golf de Bandama. Es una necesidad histórica que espero podamos satisfacer.

Por otro lado, dos grandes objetivos a largo plazo: remodelar la casa club (que data de 1957 y ya se ha ‘parcheado’ demasiado) y establecer un master plan del campo de golf, una guía con el que poder trabajar de aquí a veinticinco años. Creemos que sentar las bases de ambos objetivos sería un buen legado que dejar al club y a sus socios.