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Tim Cloninger, asesor agronómico de Meloneras Golf: “Mi objetivo fundamental es mejorar la velocidad en los greens, especialmente buscando la mejor jugabilidad”

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Tim Cloninger lleva toda su vida vinculado al deporte y más de la mitad de ella dedicándose a la industria del golf. De sólida formación, posee un grado en Ciencias de la Agricultura así como un grado en Ciencias de la Información Geográfica y un máster en Agronomía y Ciencia de los Cultivos. Tras desarrollar diversas actividades en un campo de golf de su localidad natal en su adolescencia y juventud, Tim se incorporó a la plantilla de mantenimiento de este club de la mano del diseñador de campos de golf Keith Foster. Años después, tras su etapa universitaria y ya ejerciendo como superintendente, en 2011 se unió al reconocido resort Shadow Creek Golf Course en Las Vegas. Desde hace unos años es, además, asesor agronómico de Meloneras Golf.
 

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¿Por qué decidiste trabajar en la industria del golf? ¿Cuál fue tu motivación para enfocar tu carrera profesional hacia la gestión y el mantenimiento del césped deportivo?

Mis primeros contactos con el golf los tuve a los catorce años a raíz de una lesión deportiva. En esa época practicaba béisbol en el instituto y tuve una lesión de rodilla que no podía operarse porque me encontraba todavía en período de crecimiento. También practicaba asiduamente baloncesto y fútbol, dos deportes que tuve que dejar a un lado. Me recomendaron probar otros deportes y me decidí por el golf ya que mi instituto tenía un buen equipo de golf. Ya jugaba un poco antes de entrar en el equipo pero después de aquello el golf se convirtió en mi deporte de cabecera.

Pasaba tanto tiempo en el campo que me interesé por los trabajos que en él se desarrollaban y tuve la oportunidad de colaborar con la plantilla de mantenimiento, algo que me abrió los ojos. Gracias a un amigo que me presentó al diseñador de campos de golf Keith Foster pude conocer de primera mano las diferentes salidas profesionales que ofrecía la industria del golf, diciéndome por tomar la vía del mantenimiento de campos de golf y estudiar para ser superintendente. Keith Foster también me dió la oportunidad de trabajar en Forest Hills Country Club ayudando al superintendent, una experiencia que me decidió definitivamente a emprender mi carrera.

 

Hace seis años te incorporaste a Shadow Creek Golf Course, ¿cómo enfocas tu actividad diaria en este exigente resort de MGM en Las Vegas?

Una de las mejores cosas de Shadow Creek es que no existe un día igual al anterior, cada jornada es diferente. Es un resort en el que existe una notable presión para que el trabajo se realice de forma correcta, siempre estamos buscando la forma de mejorar nuestros procesos. Las actividades agronómicas son muy importantes en un entorno en el clima es complicado, muy extremo, con picos de temperatura de hasta cincuenta grados.

Normalmente dedico el principio de la jornada a revisar los greens una vez he concluído la reunión matutina con la plantilla y repartido los trabajos del día. Después suelo revisar las estaciones de bombeo, una instalación crucial en nuestro campo junto al sistema de riego. ¡A partir de ahí cada día es diferente!

Shadow Creek Golf Course es un resort de la cadena MGM que siempre debe estar preparado para recibir golfistas. De lunes a jueves cualquier huésped de MGM puede jugar sus dieciocho hoyos pero de viernes a domingo los tee times están reservados para invitados de MGM, quienes son nuestra mayor prioridad. Aquí se celebran torneos de golf y otros eventos realmente únicos y debemos corresponder a nuestros visitantes.

 

Recientemente has ganado el premio ‘Herb Graffis Business Person of the Year’ de la revista norteamericana Golfdom debido a las destacadas mejoras llevadas a cabo en Shadow Creek Golf Course. ¿Qué mejoras han sido y cómo se han desarrollado?

Este premio ha sido el resultado de cinco años de duro trabajo junto a mi plantilla. Cuando aterricé en Shadow Creek encontré una serie de importantes problemas con la Bermuda, nuestras calles eran una mezcla de Bermuda con overseeding de Rye grass. Llegué al campo con una buena experiencia en gestión de Bermuda pero en estos años hemos aprendido mucho de ella, hemos aprendido a manejarla para que dé buenos resultados, hemos aprendido a gestionar el agua de riego para aprovecharla al máximo. Ha sido un largo proceso de cinco años que ahora está dando buenos frutos.

Todos los proyectos que llevamos a cabo en Shadow Creek los ejecutamos con recursos propios y con medios y personal del resort, otro aspecto del que estoy orgulloso. No contratamos constructoras externas. Nuestro personal es habilidoso y está siempre dispuesto a aprender. En estos años hemos conseguido reconducir el mantenimiento del campo hacia una forma de trabajo sostenible y eso ha sido muy tenido en cuenta por los responsables de la revista Golfdom.

 

Desde hace un tiempo ejerces como asesor agronómico externo de Meloneras Golf, en Gran Canaria, con el fin de optimizar el mantenimiento del campo, especialmente sus greens. ¿Cómo comenzó este proyecto?

Hace unos ocho años conocí a Cameron Procter, director corporativo de golf del Grupo Lopesan, y a Francisco López, consejero delegado de del Grupo Lopesan, en un viaje que hicieron a Las Vegas para conocer de primera mano diferentes campos de golf de nuestra zona. Visitaron Shadow Creek y tuvimos la ocasión de charlar, desde entonces nos mantuvimos en contacto. Hace un par de años hice una visita a Meloneras Golf ya que querían conocer mi opinión sobre el campo in situ y quedaron muy satisfechos.

En esta visita pude conocer de primera mano el campo, su suelo, su césped, el agua, su sistema de riego, su maquinaria, el personal, etc. Fue una estupenda forma de empezar a colaborar con Meloneras Golf, es un gran campo y posee un gran equipo con el que trabajar. Tras esa primera aproximación hice un par de visitas más antes de empezar a desarrollar una colaboración continua y planificada.

 
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¿Cuáles son los principales aspectos tratados en tu colaboración con el equipo de mantenimiento de Meloneras Golf?

Al principio de este proyecto, en el que ya llevamos trabajando dos años, me encontré un campo de golf que necesitaba reorganizarse, que debía reordenarse para poder establecer prioridades que optimizaran su gestión. Varios miembros de la plantilla estaban desarrollando correctamente sus actividades pero algunas debían ser mejoradas. El plan de fertilización, el plan de acciones agroquímicas, ciertos aspectos de la gestión de los greens y otros puntos similares debían ser reorganizados.

Afortunadamente el responsable del campo por aquel entonces y actual greenkeeper de Meloneras Golf, Juan Artiles, es un profesional con quien se puede trabajar muy bien. Nos reunimos varias veces y cada uno puso de su parte, digamos que pusimos sobre la mesa lo que él tenía y lo que yo quería… y llegamos a buen puerto. Establecimos un buen programa de fertilización de greens, calles y roughs, y también preparamos un buen plan de formación para la plantilla (cómo calibrar los difusores de productos, cómo utilizar estos difusores en el campo, cómo aplicar los fertilizantes, cómo manejar el sistema de riego, cómo regar eficientemente, etc.). En general, durante el primer año la prioridad fue reforzar los principios fundamentales de las actividades de mantenimiento para asegurar una base en condiciones de trabajar.

En este segundo año hemos empezado a ver ya algunas mejoras. Nuestros objetivos actuales se centran en mejorar el estado general de los greens, algo que poco a poco vamos observando. Queremos que la superficies en las que patear sean más sólidas y más rápidas, que estén más sanas y que la capa radicular sea aún más profunda. Estoy seguro que manteniendo el plan establecido conseguiremos una notable mejora de ahora al año que viene.

Para alcanzar este objetivo con los greens estamos llevando a cabo un ‘agresivo’ plan de topdressing que mediante el que cada semana les aportamos nuevo material, nueva arena. Es una planificación basada en frecuentes topdressing ligeros, estoy convencido de que es una efectiva manera de trabajar. Por supuesto mantenemos el programa de aireación de los greens con sus pinchados huecos y sus pinchados finos, pero creo que la fortaleza de los greens pasa por disponer de un suelo bien estructurado y por ello aportamos material de forma continua, poco a poco, y medimos cada aporte para utilizar siempre la cantidad de arena que necesitamos.

 

Mantener un seguimiento constante de la evolución del estado de los greens de Meloneras Golf desde Las Vegas, a unos nueve mil kilómetros de Gran Canaria, no debe ser sencillo. ¿Cómo habéis solucionado este aspecto?

Cada seis meses hago una visita de unos dos o tres días, después de ella mantenemos un contacto continuo a través de las vías habituales de las que todos disponemos (teléfono, email, whatsapp, etc). Todos la planificación y sus resultados queda registrada en GeoRoots, un programa informático con base en la nube que he diseñado y al que tenemos acceso remoto tanto yo como el greenkeeper Juan Artiles, de modo que casi es como si compartiéramos despacho o como si nos reuniéramos físicamente cada cierto tiempo.

Por otro lado cada miércoles o jueves Juan me envía una imagen en 360º de cada uno de los dieciocho greens del campo de forma que semana a semana puedo comprobar fielmente la evolución de las actividades y de los tratamientos en los greens, al fin y al cabo las áreas críticas de un recorrido de golf. Estas imágenes se toman con una cámara especial, muy novedosa, que presenta una alta resolución y que capta muchos detalles de la superficie y el entorno.

Creo que la filosofía clásica de visitar un campo de golf una vez al año, redactar un informe con indicaciones y después no volver a pisar ese campo hasta varios meses después no funciona. Creo que para poder desarrollar una buena consultoría agronómica externa uno debe mantener un cierto grado de seguimiento al campo, sea con la metodología que sea, pero continua y cercana. Con la imagen 360º semanal puedo seguir las evoluciones de los greens, la piedra angular de mi trabajo en Meloneras Golf. Creo que con esta metodología de trabajo los resultados llegarán antes y serán más sólidos.

 

¿Cuáles son tus objetivos para los próximos años en Meloneras Golf?

A corto plazo nuestro objetivo fundamental es mejorar la velocidad en los greens, especialmente buscando la mejor jugabilidad en la temporada alta del campo. Otro objetivo es mantener la mejora continua en los procesos fundamentales de mantenimiento, en estos dos años hemos generado una inercia de trabajo que no debemos detener. Mantener el buen estado de greens y calles también es prioritario.

A medio plazo tenemos en cuenta diversas posibles acciones de mejora del entorno, de renovaciones en el campo y otras acciones similares que se irán planteando y resolviendo poco a poco. Disponemos de buenos recursos y sólidos conocimientos para acometer nuestro objetivo fundamental, hacer que Meloneras Golf sea un resort de referencia internacional.

 
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Has visitado varios países y muchos campos de golf, ¿qué te parecen los campos de golf españoles desde el punto de vista del mantenimiento?

He visitado varios campos en la península Ibérica y en las islas Baleares. Creo que España posee uno de los mejores climas del mundo para jugar (y disfrutar) del golf y que presenta unos magníficos resorts que tienen mucho potencial. Cierto es que algunos campos podrían mejorar su mantenimiento pero, en general, son de muy alta calidad.

 

Si pudieras darle algún consejo a un estudiante que estuviera pensando en dedicar su carrera profesional al mantenimiento de campos de golf, ¿qué le recomendarías?

Le diría que lo más importante en esta industria es ir tomando responsabilidades progresivamente. En su momento, cuando era muy joven, me aconsejaron que buscara un trabajo en un buen campo de golf y que asumiera responsabilidades. Por ejemplo, cada año Augusta National acoge a unos quince o veinte estudiantes en prácticas y les asigna responsabilidades, algo que te hace ver las cosas de otro modo.

Mi recomendación: trabaja, ensúciate las manos, asume responsabilidades, sal de casa, muévete. Y también preocúpate de aprender cosas fuera del campo de golf. Aprende de agricultura general, haz algunas prácticas en otros sectores relacionados, estudia otros suelos, conoce algo más que el césped deportivo. Sal del tee. Piensa en grande.
 

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