La reutilización de agua regenerada sigue ganando protagonismo en Sevilla y su área metropolitana. La Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla (EMASESA) ha reforzado esta línea de trabajo dentro de su programa +SALUD, con el objetivo de mejorar la seguridad hídrica del territorio en un escenario marcado por la escasez estructural de recursos y el aumento de temperaturas.
La estrategia forma parte del enfoque de economía circular de la compañía y se apoya en el modelo One Health, que conecta la gestión del agua, la protección ambiental y la salud pública. La reutilización deja así de verse únicamente como una solución puntual y pasa a integrarse en la planificación general del sistema.
Las aguas regeneradas proceden de tratamientos avanzados aplicados a aguas residuales y permiten cubrir distintos usos urbanos y ambientales, desde el riego de zonas verdes hasta la limpieza viaria, instalaciones deportivas o aplicaciones industriales. Su utilización reduce la presión sobre los recursos convencionales y evita nuevas extracciones de acuíferos.

Entre esos usos aparece también el golf. Así, el Real Club Sevilla Golf riega su recorrido con agua regenerada procedente de la EDAR Ranilla, con un suministro que ronda los setecientos setenta y cinco mil metros cúbicos al año.
La producción total del sistema supera actualmente algo más de un hectómetro cúbico anual, ya que al uso en el campo de golf se suma una demanda interna cercana a trescientos cincuenta mil metros cúbicos al año. Aun así, el margen de crecimiento es amplio.
Los estudios de demanda potencial elaborados por EMASESA apuntan a que el consumo podría alcanzar los cinco hectómetros cúbicos anuales en el área metropolitana si se incorporan nuevos usos en parques y jardines, limpieza urbana, instalaciones deportivas y proyectos ambientales.
La estación de regeneración de Ranilla cuenta hoy con una capacidad nominal de unos dieciséis mil metros cúbicos diarios, suficiente para cubrir las necesidades actuales con calidad B según el nuevo marco normativo. La empresa trabaja ya en un proyecto para elevar esa capacidad hasta veinticinco mil metros cúbicos al día y analizar la producción de agua de calidad A para determinados usos recreativos.

Este desarrollo se produce además en paralelo a la adaptación al Real Decreto 1085/2024, alineado con el Reglamento europeo sobre reutilización del agua. La normativa introduce un cambio relevante al exigir una gestión preventiva del riesgo en todo el sistema, desde la producción hasta el uso final.
Dentro de este proceso, EMASESA ha elaborado la memoria técnica del sistema de reutilización de Ranilla, incorporando el plan de autocontrol de calidad del agua regenerada y su correspondiente Plan de Gestión del Riesgo. La compañía trabaja además en la integración de este modelo con los Planes de Seguridad del Agua y del Saneamiento.
La digitalización es otro de los pilares del proyecto. A través del programa Embalse Digital 5.0, financiado con fondos NextGenerationEU, se ha implantado un sistema de alerta temprana capaz de detectar en tiempo real Legionella y E. coli en aguas regeneradas, reforzando el control sanitario del sistema.
La reutilización del agua se consolida así como una herramienta cada vez más relevante para sostener distintos usos urbanos… y también para el mantenimiento de campos de golf dentro de un modelo más eficiente del recurso.










