El Centro Nacional de Golf ha renovado su sistema de riego con el objetivo de avanzar en sostenibilidad y mejorar la jugabilidad del recorrido.
Cuando la Real Federación Española de Golf impulsó la creación del Centro Nacional en 2006, el propósito era claro: desarrollar un campo de referencia internacional, con un diseño cuidado y enfocado al desarrollo del golf. Desde entonces, la instalación madrileña ha destacado por su apuesta por tecnologías que optimizan la operativa sin comprometer la calidad de juego.
Sin embargo, el aumento de las exigencias en sostenibilidad, gestión eficiente del agua y condiciones de campeonato evidenció las limitaciones del sistema de riego anterior, basado en una compleja red de cableado y múltiples controladores con capacidad para gestionar cincuenta estaciones cada uno. La falta de flexibilidad dificultaba un control preciso del agua, obligando a ajustes manuales constantes y limitando la evolución estratégica del mantenimiento.

Para dar respuesta a estos retos, el club abordó una actualización profunda de su sistema en 2022 con la implantación de la red Hunter Pilot Control Network, que supuso un cambio estructural en la gestión del riego.
El software Pilot Command Centre Software (CCS) de Hunter actúa como plataforma centralizada, diseñada para simplificar entornos complejos y aportar mayor flexibilidad y rendimiento. Compatible tanto con instalaciones convencionales como de dos hilos, permite al equipo de mantenimiento gestionar cada aspersor y cada estación según su propio criterio agronómico y las necesidades específicas del campo.
Esta herramienta integra la operativa diaria en una única interfaz, desde la que el equipo puede ajustar tiempos de riego o apoyarse en programaciones basadas en evapotranspiración para una mayor precisión en función de las condiciones meteorológicas.
Además, incorpora funciones de balance de caudales que optimizan los ciclos de riego según las necesidades reales del césped, junto con modelos hidráulicos que tienen en cuenta el diámetro de las tuberías para garantizar una distribución homogénea del agua en todo el recorrido.

La optimización de las ventanas de riego y la prevención de picos de presión han permitido reducir el consumo de agua y mejorar la uniformidad de aplicación. En un entorno como Madrid, donde la gestión del recurso hídrico es especialmente sensible, esta precisión contribuye tanto a la sostenibilidad como a la calidad agronómica y a la experiencia de juego.
El uso del agua está directamente vinculado a la Agenda 2030 del club en materia de sostenibilidad. La capacidad de controlar con exactitud cada aspersor ha permitido reducir de forma significativa el impacto ambiental. Frente a una programación fija, el equipo trabaja ahora con ajustes basados en datos en tiempo real, afinando tiempos de riego, equilibrando caudales y adaptando la cobertura a diferentes perfiles de suelo. Esto reduce el exceso de riego y favorece un césped más sano, alineado con la visión original del diseño del campo.
Uno de los efectos más relevantes de esta evolución ha sido la mejora de la jugabilidad y la consistencia de las superficies. El equipo de mantenimiento puede aplicar estrategias de riego coherentes con la forma en la que el campo está diseñado para jugarse, y no condicionadas por las limitaciones del sistema anterior.
En una instalación concebida para la competición y el entrenamiento, el riego ha dejado de ser una restricción operativa para convertirse en una herramienta que protege la integridad del diseño.

La aplicación móvil Pilot Navigator App permite además gestionar el sistema desde cualquier punto del campo. El responsable de mantenimiento puede realizar ajustes manuales mientras recorre el trazado, activar estaciones de forma simultánea o secuencial, actualizar notas en tiempo real o detener el sistema de inmediato ante cambios meteorológicos, incluso fuera de la instalación.
La arquitectura inalámbrica ha simplificado el trabajo en campo y la resolución de incidencias, reduciendo tiempos de diagnóstico y costes asociados tanto a la instalación como al mantenimiento, al eliminar gran parte del cableado.
La conectividad del sistema garantiza su evolución futura en línea con los objetivos de sostenibilidad y las exigencias de rendimiento. El caso del Centro Nacional de Golf ilustra cómo un riego inteligente puede mejorar la eficiencia en el uso del agua, elevar la calidad de juego y preservar el diseño original del campo.
A medida que se endurecen las normativas sobre el uso del agua y aumentan las exigencias de eficiencia en la gestión, la capacidad de controlar el riego de forma inteligente gana protagonismo. El futuro del riego en golf no pasa únicamente por aplicar agua, sino por optimizar al máximo su control.
Artículo de Carl Eberts, senior category manager en Hunter Industries, originalmente publicado en el número de abril de 2026 de la revista Golf Course Architecture.










