La designación de Camiral como sede de la Ryder Cup 2031 continúa generando expectativas sobre el impacto que tendrá para el golf español y para el conjunto del territorio.
Durante su intervención en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo, Denis O’Brien, propietario de Camiral desde 2008, defendió el potencial transformador de una competición que regresará a España por segunda vez en la historia, tras la edición celebrada en Valderrama en 1997.
La Ryder Cup, considerada el mayor acontecimiento del golf por equipos y uno de los eventos deportivos con mayor seguimiento internacional, situará a Caldes de Malavella y a la provincia de Gerona en el centro de la atención mundial durante el otoño de 2031.
Para O’Brien, el reto va mucho más allá de organizar una competición de una semana. Su objetivo es aprovechar el impulso del torneo para consolidar a Camiral como uno de los principales destinos de golf de Europa.

Durante una conversación con Martí Saballs, director de Información Económica de Prensa Ibérica, el empresario irlandés aseguró que la ambición del proyecto es convertir a Camiral en un referente internacional comparable a los grandes nombres del golf europeo.
Según explicó, el legado generado por la Ryder Cup en Valderrama casi tres décadas después demuestra la capacidad de este evento para atraer visitantes y jugadores durante muchos años.
O’Brien destacó además el papel desempeñado por diferentes instituciones y entidades en la consecución de la candidatura, con una mención especial a Isidre Fainé, presidente de la Fundación ”la Caixa”, por su implicación en el proceso que permitió asegurar la llegada de la competición a Cataluña.
Uno de los aspectos más relevantes de la intervención fue la dimensión económica prevista para el proyecto. Según explicó, durante los próximos años será necesario acometer inversiones cercanas a los ciento cincuenta millones de euros para preparar las infraestructuras necesarias.
Las previsiones apuntan a una asistencia diaria de casi setenta mil personas durante la competición, con un gasto medio estimado de unos mil quinientos euros por visitante y día.

El impacto, según las estimaciones presentadas, se extenderá mucho más allá de las instalaciones de Camiral.
Hoteles, restaurantes y empresas turísticas de un radio de hasta ciento veinte kilómetros podrían beneficiarse de la llegada de aficionados procedentes principalmente de Estados Unidos y Europa, dos de los mercados emisores más importantes para el turismo de golf.
En este sentido, O’Brien defendió la Ryder Cup como una herramienta para atraer un turismo de alto valor añadido y complementar la oferta tradicional de sol y playa.
A su juicio, Cataluña y España tienen la oportunidad de reforzar su posicionamiento internacional mediante un producto vinculado al deporte, la calidad y la desestacionalización.

El propietario de Camiral también quiso romper con algunos estereotipos asociados al golf. Recordó que en países como Irlanda se trata de un deporte ampliamente popular y accesible, y defendió la necesidad de ampliar la base de practicantes en España.
Como ejemplo, señaló los programas de iniciación que ya desarrolla el complejo y su intención de multiplicar el número de jóvenes participantes durante los próximos años.
La celebración de la Ryder Cup 2031 representa, además, una oportunidad única para proyectar la imagen del golf español ante una audiencia global de millones de espectadores.
Además del impacto económico inmediato, la competición puede convertirse en un catalizador para el crecimiento de la práctica deportiva, la atracción de nuevas inversiones y el fortalecimiento de España como uno de los principales destinos de golf del mundo.










