La relación de los españoles con el deporte está cambiando. Lejos de entenderse únicamente como una actividad orientada al rendimiento físico, el ejercicio se consolida como un hábito cotidiano vinculado al bienestar, la prevención y las relaciones sociales. Así lo refleja el ‘Barómetro del bienestar y el rendimiento de Wellbeinn’, que analiza cómo practican deporte los españoles, qué les motiva a hacerlo y qué papel ocupa hoy la actividad física en su vida diaria.
Según este estudio, el 58,5 % de los españoles considera que el deporte se ha convertido en una nueva forma de socializar, una percepción especialmente arraigada entre los más jóvenes. Mientras que el 24,1 % de la población cree que esta dimensión social del deporte se manifiesta sobre todo entre las nuevas generaciones, entre los propios jóvenes de dieciocho a veinticuatro años este porcentaje asciende al 32,4 %, reflejando que para ellos la práctica deportiva constituye un espacio natural para crear vínculos y compartir experiencias.
En cambio, las generaciones de mayor edad muestran una visión más matizada: los grupos de cuarenta y cinco a cincuenta y cuatro años (42,2 %) y de cincuenta y cinco años o más (43,6 %) son quienes consideran que el deporte favorece las relaciones sociales solo en algunos casos. El barómetro también revela diferencias territoriales: Madrid lidera la percepción del deporte como una herramienta para relacionarse con otras personas (42 %, frente al 34,4 % nacional).

Esta percepción también se traslada a la forma en que los españoles practican deporte. Casi la mitad (45,8 %) de los encuestados participa ya en actividades deportivas grupales —running clubs, ciclismo, crossfit, yoga, etc.—, una tendencia especialmente extendida entre las personas de treinta y cinco a cuarenta y cuatro años (51,6 %) y entre quienes practican deporte de forma intensiva (60,6 %).
Además, un 28,9 % afirma que le gustaría incorporarse a este tipo de iniciativas, porcentaje que alcanza el 36,5 % entre los perfiles de actividad física más ligera, mientras que solo un 25,4 % descarta esta posibilidad. Estos datos evidencian un creciente interés por practicar deporte en comunidad y apuntan a una demanda de espacios que favorezcan este tipo de experiencias compartidas.
Pero este cambio va más allá de la forma de practicar deporte y alcanza también al significado que los españoles le atribuyen. Para el 93 %, el deporte representa mucho más que de lo físico, aunque no todos lo viven igual.
La salud y el bienestar encabezan ese significado (77 %), seguidos de la desconexión mental (50,1 %), la energía para el día a día (35,4 %), la superación personal (31,2 %) y el ocio (27,4 %), mientras que solo un 7 % afirma que no tiene un significado especial. Entre los jóvenes de veinticinco a treinta y cuatro años cobran aún más protagonismo la desconexión mental (59 %) y la superación personal (41,6 %), muy por encima de la media.

Nueve de cada diez españoles (90 %) practica deporte o algún tipo de actividad física, frente a un 10 % que se declara inactivo. Sin embargo, el retrato mayoritario dista de la figura del deportista de alto rendimiento. El perfil más habitual es el «activo ligero» —personas que caminan, pasean o incorporan el movimiento a su día a día por motivos de salud y bienestar—, que representa el 36,6 % de la población.
Le siguen quienes practican ejercicio con un enfoque de mejora del rendimiento personal o fitness (28,1 %) y quienes lo hacen de forma recreativa, por ocio y sin objetivos deportivos concretos (18,5 %). En cambio, solo un 5,7 % se considera deportista amateur orientado a objetivos y apenas un 1,1 % compite de forma federada.
Las mujeres (44,6 %) y las personas mayores de cincuenta y cinco años (45,6 %) son quienes más se identifican con este perfil de actividad ligera, mientras que los jóvenes de entre veinticinco y treinta y cuatro años tienen una mayor presencia entre quienes entrenan con objetivos de mejora física.
Los resultados reflejan un cambio en la cultura deportiva del país: el ejercicio se ha integrado en la rutina cotidiana de la mayoría de los españoles, pero no desde la lógica de la competición, sino desde la del bienestar. Caminar, pasear o mantenerse activo pesa hoy mucho más que perseguir marcas o competir, lo que confirma que el crecimiento de la práctica deportiva en España responde, sobre todo, a la incorporación de hábitos saludables.
Además, las diferencias entre generaciones muestran que la forma de entender el deporte evoluciona con la etapa vital: mientras los perfiles de mayor edad priorizan mantenerse activos, los más jóvenes tienden a vincular el ejercicio con objetivos de mejora física y desarrollo personal.

Preguntados por su principal motivación, el 35,6 % de quienes practican deporte responde que busca mejorar su salud, y un 32,4 % señala mantenerse en forma. Ambas razones superan con claridad a reducir el estrés (10,2 %), sentirse con más energía (9,0 %), mejorar el rendimiento deportivo (4,8 %) o socializar (4,7 %). Dormir mejor cierra la lista, con un 3,3 %.
La motivación varía por perfil y género: las mujeres priorizan la salud de forma más marcada que los hombres (39,7 % frente al 35,6 % de media), al igual que el perfil activo ligero (44,0 %); el perfil fitness, por su parte, es el que más valora mantenerse en forma (43,2 %). Los jóvenes de dieciocho a veinticuatro años son quienes más buscan mejorar su rendimiento deportivo (10,0 %, el doble que la media).
Que la salud y la forma física superen con distancia al resto de motivos indica que el deporte competitivo, en su sentido más clásico, ha dejado de ser el principal impulso para hacer ejercicio en España.
La excepción son los jóvenes de dieciocho a veinticuatro años, cuyo interés por el rendimiento dobla la media: un indicio de que la mentalidad competitiva no ha desaparecido, sino que se concentra en la generación más joven, todavía minoritaria en el conjunto de la población.

Uno de los datos con mayor recorrido del estudio rompe con el estereotipo de la juventud como colectivo más activo. Entre quienes practican deporte, la frecuencia mayoritaria es de dos a tres veces por semana (48,8 %), seguida de cuatro a cinco veces (30,3 %), una vez por semana (8,3 %) y la práctica diaria (12,6 %). Pero al analizar los datos por edad, son los españoles de cincuenta y cinco años o más quienes con más frecuencia declaran entrenar todos los días: un 25,0 %, el doble que la media. Eso sí, lo practican con baja intensidad.
En el extremo opuesto, la alta intensidad —entrenar de cuatro a cinco veces por semana— es terreno de los perfiles fitness (46,3 %) y de los más jóvenes: un 40,0 % entre los de dieciocho a veinticuatro años y un 36,7 % entre los de veinticinco a treinta y cuatro, frente al 30,3 % de media. En el tramo intermedio (dos a tres veces por semana) destacan, en cambio, los de treinta y cinco a cuarenta y cuatro años (56,3 %) y el perfil recreativo (64,0 %), coherente con una práctica más orientada al disfrute que al rendimiento.
El hallazgo invierte el estereotipo habitual sobre quién entrena con más disciplina: la constancia diaria no destaca entre los jóvenes, sino de los mayores de cincuenta y cinco años, que doblan la media nacional. Se trata, aparentemente, de una actividad física regular y rutinaria más que intensa, frente a la lógica de objetivos y rendimiento que domina entre los perfiles fitness y los adultos de dieciocho a treinta y cuatro años, para quienes el entrenamiento frecuente e intenso es más habitual. Esta distinción sugiere dos maneras distintas, y no necesariamente opuestas, de entender la actividad física regular.
Estos resultados forman parte del ‘Barómetro del bienestar y el rendimiento de Wellbeinn’, elaborado por la startup tecnológica española fundada por Carlos Martínez, campeón del mundo de baloncesto tres por tres, y Miguel Ortín, exfisioterapeuta olímpico. El estudio ha revelado un cambio de paradigma en la forma de entender el deporte en España, evidenciando una transformación en las motivaciones de la población y desmontando algunos de los estereotipos más arraigados sobre quién hace ejercicio y cuáles son las razones que le llevan a practicarlo.











