El vallisoletano Campo Municipal de Golf Sotoverde ha acogido recientemente una prueba operativa de robotización del mantenimiento que aporta una interesante lectura sobre la evolución de la maquinaria en grandes superficies de césped deportivo.
La jornada, desarrollada por AB Parts Machines el pasado viernes 27 de marzo, ha servido para testar en condiciones reales el modelo Thor de la firma Sveaverken, en un entorno que, a priori, se consideraba exigente por las posibles limitaciones de cobertura satelital.
El ensayo se ha centrado en el corte de las calles de los hoyos 8 y 9, donde el robot continúa actualmente en fase de prueba, trabajando a una altura aproximada de diez milímetros.
Lejos de confirmar las dudas iniciales sobre la señal, el comportamiento del equipo ha sido estable, sin incidencias en la navegación ni en la precisión del corte, lo que refuerza la viabilidad de este tipo de soluciones incluso en campos con condicionantes técnicos.

«El robot empieza a trabajar a las nueve de la noche y, dos horas después, ha terminado la siga de dos calles. Su ciclos son sencillos, cada dos horas de carga trabaja ocho horas en condiciones normales. Thor tiene una producción de más de treinta y seis mil metros cuadrados cada veinticuatro horas», explica Diego García, responsable de AB Parts Machines en la zona centro.
Al permitir el sistema un ciclo de trabajo de hasta ocho horas, el robot Thor abre la puerta a planificaciones más flexibles y a una reducción significativa de la intervención manual en determinadas zonas del recorrido.
Uno de los aspectos más relevantes del modelo Thor es su sistema de posicionamiento híbrido, que combina antena GNSS de doble RTK, tecnología LiDAR y visión artificial basada en inteligencia artificial. Esta integración permite mantener la precisión operativa incluso en escenarios complejos, donde otros sistemas más dependientes de la señal satelital podrían presentar limitaciones.
El equipo trabaja dentro de un rango de corte que va de diez a cien milímetros, lo que lo hace adaptable a diferentes necesidades de mantenimiento dentro del campo, desde calles hasta otras áreas de juego.

A nivel operativo, el robot funciona de forma completamente autónoma gracias a su estación base, desde la que gestiona tanto la carga como los ciclos de trabajo, entrando y saliendo sin necesidad de intervención. La incorporación de este tipo de tecnología encaja con una tendencia creciente en el sector hacia modelos de mantenimiento más eficientes, sostenibles y apoyados en automatización.
La prueba realizada en Sotoverde pone el foco en un cambio progresivo en la gestión de los campos de golf en España. La robotización, especialmente en tareas repetitivas como el corte, empieza a consolidarse como una alternativa real para optimizar recursos, mejorar la consistencia del mantenimiento y liberar tiempo operativo de los equipos técnicos.
En un contexto en el que los costes laborales, la disponibilidad de personal cualificado y la exigencia de calidad siguen marcando la agenda de los gestores de campos, experiencias como esta aportan datos tangibles sobre el rendimiento de estas soluciones en condiciones reales.
La evolución de estas pruebas, y su posible implantación definitiva, será uno de los aspectos a seguir de cerca en los próximos meses.









