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“Administraciones e instituciones deberían colaborar y allanar el camino de la recuperación de los campos de golf en España, hay mucho en juego” – Rafael Cabrera-Bello, jugador profesional de golf

Desde hace unas semanas todo, o casi todo, está parado, detenido, en stand by y a la espera de que las circunstancias den un giro de ciento ochenta grados y todo vuelva a ser, o al menos parecerse, a como estaban antes de este impactante mes de marzo. El golf, tanto la industria como el deporte, se encuentra en medio de un paréntesis que le está generando un daño considerable no solo por la anulación y aplazamiento de torneos amateurs y profesionales sino por el posible cierre de instalaciones que no sean capaces de sobrevivir sin ingresos más allá de abril o mayo con el consecuente perjuicio a cientos de familias que viven de campos, clubs y resorts de golf.

Sobre todo esto, y más cosas como el efecto que pueda tener la ausencia de greenfees extranjeros en los campos de golf españoles, hemos charlado con uno de los jugadores profesionales de golf más destacados de nuestro país, el grancanario Rafael Cabrera-Bello, quien actualmente se encuentra con su familia confinado en Florida (Estados Unidos).
 

 
“En casa vivimos esta situación con preocupación, todo es mucho más serio de lo que inicialmente se preveía. El número de víctimas es impresionante y el número de familias afectadas, altísimo. A nivel personal el sentimiento es de preocupación, obviamente, pero a nivel profesional la sensación es de total incertidumbre ya que la situación cambia tan rápidamente que no podemos hacer estimaciones a casi ningún plazo, ni corto ni medio. No se sabe qué decisiones van a tomar los organismos que coordinan los circuitos profesionales, si se va a acortar la temporada, si se va a mantener en lo posible, si se va a fusionar con la temporada que viene… Estamos a principios de abril, imagino que se apostará por concluir esta temporada de la mejor forma posible y ajustando requisitos mínimos para los jugadores. En mi caso desconozco cuáles serán las condiciones que deberé cumplir ya que, al jugar en los dos circuitos (PGA Tour y European Tour), debo participar en un mínimo de torneos en cada uno para mantener la categoría y no sé si los van a modificar o condonar directamente. Como todo cambia tan rápido no me arriesgo a hacer ninguna predicción, aunque ahora mismo es una preocupación secundaria ya que la situación sanitaria es ahora lo principal”.

“Tampoco se sabe qué va a pasar con muchos de los torneos que estaban programados en el calendario. Algunos se han asegurado, otros se han suspendido (por ejemplo, The Open, ya que no había opción de aplazarlo debido a la escasez de horas de luz en otoño o el mal tiempo en invierno) y otros se han aplazado (por ejemplo, The Masters o los Juegos Olímpicos) pero todavía quedan muchos eventos por decidir (aunque el calendario anual está tan apretado que apenas quedan fechas libres), muchos patrocinadores por manifestarse (los que sufran un revés económico importante durante las semanas de confinamiento puede que retiren su patrocinio), muchas semanas de circunstancias cambiantes. Ahora mismo todo es una incógnita, cada torneo presenta unas características principales que van a influir en la celebración, o no, del evento. Los jugadores solo podemos estar atentos a ver qué pasa y adaptarnos a ello. Imagino que según vaya pasando el tiempo nos irán informando de qué se va a hacer”.

“Actualmente me encuentro con mi familia en Florida porque, tras la suspensión de The Players Championship, parecía que en Estados Unidos la situación estaba controlada y no se vería excesivamente afectado (eso indicaban en los medios locales) y decidimos no regresar a nuestra residencia en Dubai ya que en pocas semanas se iba a disputar The Masters (inicialmente se indicó la posibilidad de hacerlo a puerta cerrada) y en ese momento Oriente Medio era ya una zona de riesgo. Unos días después todo cambió radicalmente, el criterio de las autoridades norteamericanas giró 180º, se aplazó The Masters y en ese momento ya no era posible volver ni a Dubai ni a España, nuestra única opción era permanecer en suelo norteamericano. Poco después se anunciaron más suspensiones de torneos y llegó el cierre total de aeropuertos en Dubai que ni siquiera permitían la entrada a nacionales”.

“Una vez llegamos a este punto, y descartando ir a Suecia con la familia de mi mujer por el tema del clima, que me impediría entrenar mínimamente en condiciones, decidimos quedarnos ya en Florida todo el mes de abril. Otras zonas de Estados Unidos empezaban a estar en situación complicada (California, Nueva York, Chicago, Miami, etc.) y creímos que no era conveniente movernos. Nos quedamos en Ponte Vedra Beach, cerca de TPC Sawgrass, por que mi profesor vive cerca, en Sarasota, y además puedo acceder a las instalaciones de la sede del PGA Tour ya que los miembros del PGA Tour, del Champions Tour y de circuitos inferiores tenemos esa posibilidad. Como todavía es posible salir a trabajar y los campos de golf están abiertos, no tengo problema en acudir a la zona privada de TPC Sawgrass, al recorrido reservado a los ‘pros’, y practicar. Aunque, honestamente, no estoy practicando mucho para no acumular demasiado cansancio sin competición (algo de approach, putt, jugar unos hoyos, etc.). Mi objetivo es no pasar demasiados días sin tocar un palo para no perder sensaciones pero tampoco voy a forzar la máquina sin saber a qué calendario nos vamos a tener que enfrentar cuando se reanude la temporada”.
 

 

“Creo que en España las consecuencias sobre la industria del golf van a ser un tanto complejas. Este cierre de instalaciones ha llegado cuando empezaba la temporada de golf en la península y en Baleares por lo que les ha dado de lleno. Quizá en Canarias el impacto sea menor porque ahí la temporada fuerte de golf se inicia al acabar el verano, en septiembre/octubre. En la Costa del Sol, por ejemplo, muchos de sus greenfees corresponden a los meses de marzo a octubre y ahora mismo no pueden venderlos ni parece que vayan a poder hacerlo pronto. Para muchos campos y resorts de la costa mediterránea va a ser (está siendo) una época muy dura”.

“Los clubs que hayan tenido una buena temporada en 2019 y años anteriores, y que hayan acumulado algo de ‘fondo’, podrán aguantar mejor este duro golpe. Aquí deberían intervenir la Administración Pública y atender las peticiones que me consta que desde las asociaciones profesionales de la industria se han hecho como la disminución del IVA (pasando los campos de golf de ‘ámbito deportivo’ a ‘ámbito turístico’), revisión del IBI y otros impuestos, etc. La Administración y las instituciones deberían colaborar y allanar el camino de la recuperación de los campos de golf en España, hay mucho en juego, muchas familias dependen de la continuidad fuerte del sector. Creo que algunos campos no lo van a resistir y van a cerrar pero sería una pena que se dejase morir a otros campos sin ayudarles mínimamente”.

“España ha trabajado mucho y muy duro para tener una excelente imagen en el mercado internacional del golf y también por acercarlo a la población española, si ahora todo ese trabajo se destruyese en unos pocos meses por causas externas e imprevistos costaría mucho volver al punto en el que estábamos hace apenas seis semanas. Esta crisis nos va a afectar a todos de un modo u otro y muchos jugadores amateurs no van a poder disfrutar de su deporte, de su ‘hobby’, como antes. Las actividades de ocio son de las primeras en resentirse en épocas de crisis y el golf lo va a sufrir. Ojalá que después de estas semanas (o meses) de confinamiento muchos golfistas, tanto españoles como extranjeros, vuelvan a llenar los campos, tanto los clubs sociales como los campos comerciales, y se animen a viajar y descubrir nuevos hoyos”.

“Imagino que ya en todas las zonas de España estarán preparando la fase de recuperación del turismo de golf, una actividad que aporta una buena cantidad de dinero a nuestro país. En España se debe seguir apostando por generar campos de golf de calidad, no por ser un destino de golf de bajo coste como en países cercanos. Las ayudas tipo rebaja del IVA no van encaminadas al lucro del propietario del campo sino a asegurar la superveniencia de las instalaciones (y de los trabajadores que viven de ellas) y a asegurar la calidad mínima que deberíamos ofrecer a los turistas extranjeros y que le permita ser competitivos en el exigente mercado internacional. Si ofrecemos un peor producto, o con una mala relación calidad/precio, a largo plazo sufriremos pérdida de clientes, pérdidas de touroperadores, etc. A corto plazo el virus ya está haciendo daño, pero cómo reaccionemos pensando a medio y largo será fundamental para nuestra oferta de golf. No podemos venirnos abajo ahora, no debemos facilitar que británicos y centroeuropeos prefieran Turquía o el Algarve portugués para irse de vacaciones de golf”.

“España cuenta con un cuarto de millón de federados, ese es el mercado nacional que presentamos. Personalmente creo que son pocos golfistas para el volumen de población que tenemos y que más gente debería disfrutar de un deporte que aporta unos valores fundamentales de los que me siento muy orgulloso. Espero que todos los jugadores amateurs que se están viendo afectados por la situación actual de España puedan recuperarse lo mejor posible y que retomen su afición cuando les sea posible. Obviamente, aunque se pusieran todos a jugar al golf de inmediato (algo impensable) no podría paliarse la escasez de greenfees comerciales que se avecina pero toda la actividad que realicen, tanto en sus clubs habituales como en los campos comerciales que visiten, sumará para la supervivencia del sector. Espero que las federaciones y los clubs cooperen y coordinen acciones para facilitar el juego cuando todo vuelva a la normalidad”.