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Agbar, Cetaqua y el Centro Singular CRETUS llevan a cabo un pionero estudio de huella hídrica en campos de golf en el recorrido del Real Aero Club de Santiago

Ante la realidad del creciente impacto del cambio climático, el sector del golf ha mostrado su interés por ser cada vez más sostenible y, en concreto, por optimizar el uso del agua en un contexto de escasez hídrica. En este sentido, se están desarrollando numerosos proyectos para reducir el volumen de agua dulce empleada y sustituirla por agua regenerada, entre otras fuentes alternativas.

Las aguas regeneradas son aguas residuales que han pasado por varias fases de tratamiento avanzado para ser aptas para nuevos usos, como el riego urbano, agrícola, o, como en el caso que nos ocupa, recreativo.

Así, y según datos oficiales de la Real Federación Española de Golf, un 76 % de los campos de golf de menos de dieciocho hoyos emplean aguas regeneradas para el riego, al igual que un 57 % de campos de más de dieciocho hoyos. El uso de agua regenerada, sumado al alto grado de tecnificación y eficiencia de los sistemas de riego utilizados en este tipo de instalaciones, puede llegar a reducir considerablemente el impacto de la actividad en el territorio.
 

 
En la actualidad se están estableciendo nuevas estrategias en lo que se refiere al diseño y mantenimiento de los campos de golf. Destaca, además del uso de aguas regeneradas para el riego, la apuesta por la reducción de las propias superficies regables en campos de golf, sustituyendo la hierba por otros materiales orgánicos que necesitan un mantenimiento mínimo como el mulching.

A la hora de buscar y aplicar soluciones, contar con información de valor es un elemento crucial en el proceso de toma de decisiones. Un ejemplo de buenas prácticas en este sentido es el del Real Aero Club de Santiago, donde Agbar (parte del grupo Veolia), Cetaqua y el Centro Singular CRETUS de la Universidade de Santiago de Compostela, han realizado un estudio para calcular la huella hídrica, un indicador del volumen de agua empleada para elaborar un producto o prestar un servicio.

En este caso, la huella hídrica se refiere al volumen de agua necesaria para el mantenimiento del campo de golf durante los años 2022 y 2023. Los resultados reflejados en este primer estudio de huella hídrica de un campo de golf en España reflejan unos resultados muy positivos en cuanto a la gestión del recurso hídrico. Es importante tener en cuenta que esta instalación, ubicada en un clima atlántico, cuenta con un manejo del riego muy sostenible y un set up del campo naturalizado.

Por estos motivos, su impacto sobre la disponibilidad del recurso hídrico en el territorio es muy reducido. Con todo, el Real Aero Club de Santiago ha apostado por realizar este estudio afianzando su compromiso con la gestión sostenible de sus recursos naturales.
 

 
En el caso de un campo de golf, la huella hídrica puede dividirse en tres contribuciones principales:

  • La huella hídrica azul, relacionada con el consumo de aguas superficiales y subterráneas, así como el agua evaporada de las capas superficiales de los lagos.
  • La huella hídrica verde, que se corresponde con el volumen de aguas de lluvia absorbida por las plantas y evapotranspirada a la atmósfera.
  • La huella hídrica gris, que refleja la cantidad de agua necesaria para diluir y tratar los contaminantes generados durante la producción de bienes o servicios. En el caso de los campos de golf hablamos de la contaminación por el uso de fertilizantes, insecticidas o fungicidas.

El clima juega un papel importante en la huella hídrica de los campos de golf, impactando en las necesidades hídricas de las zonas verdes. Por ejemplo, un aumento de las lluvias conllevaría un incremento de la huella hídrica verde y la reducción de la huella hídrica azul del campo de golf, dado que las zonas verdes requerirían de menos agua de riego para su mantenimiento.

En el caso de este estudio de la huella hídrica del Real Aero Club de Santiago, los resultados obtenidos reflejan una huella hídrica de 180.691 m3 para el año 2022 y 174.040 m3 para el año 2023 (que fue más lluvioso que el anterior), observando variaciones atribuibles al clima local, lo que demuestra que la actividad en los campos depende también de la situación climática en la que se encuentra cada uno.
 

Distribución promedio de la huella hídrica en 2022 y 2023.

 
Los resultados reflejados manifiestan que, de media, las superficies con una mayor huella hídrica fueron los roughs (47,02 %), las calles (26,89 %), el arbolado (13,38 %), greens (5,01 %), lagos (3,27 %), antegreens (2,38 %) y, por último, los tees (2,05 %).

Los ratios de huella hídrica total por metro cuadrado indican que las superficies más demandantes del recurso hídrico fueron los greens con 1,34 m3/m2 al año, seguido de los tees con 0,82 m3/m2 al año.

En conclusión, los resultados reflejados en el primer estudio de huella hídrica de un campo de golf en España reflejan unos resultados muy positivos en cuanto a la gestión del recurso hídrico. Cabe destacar que el Real Aero Club de Santiago es un campo con un sistema de riego de última generación, que presenta, aproximadamente, un 95 % de eficiencia en la red de abastecimiento.

Por lo cual, el aprovechamiento de agua es óptimo y contribuye decisivamente a reducir la huella hídrica azul de la instalación. Las condiciones climáticas son, a su vez, un factor clave a la hora de calcular las demandas de los campos, desplazando las contribuciones y volúmenes de aguas requeridos para su mantenimiento.
 

 
La toma de decisiones acertadas para una gestión de los recursos óptima y sostenible depende, en gran medida, de la disponibilidad de datos fiables y actualizados. Sin ellos, es difícil evaluar con precisión el estado actual, identificar tendencias y patrones, y anticipar desafíos futuros. En el peor de los casos, esto puede llevarnos a tomar decisiones mal informadas que podrían resultar en un uso ineficiente de los recursos, impactos ambientales negativos y prácticas insostenibles.

Gracias a la información de valor aportada por este tipo de estudios, replicables en otras geografías y sectores, los responsables de la toma de decisiones pueden analizar y comprender mejor la situación actual y las necesidades reales así como desarrollar estrategias y planes de acción efectivos. Esto permite una asignación más eficiente de los recursos y la implementación de medidas de conservación y sostenibilidad adecuadas.

En última instancia, la disponibilidad de información fiable es fundamental para una gestión responsable de los recursos y la promoción de prácticas sostenibles a largo plazo.

Este tipo de estudios incrementan la credibilidad de la gestión sostenible del sector del golf y pueden fomentar la mejora en la gestión del agua y un marco comparativo entre distintas instalaciones. Al replicar un estudio similar en otras geografías de España, sería más fácil establecer marcos de trabajo, colaboración en mejores técnicas de gestión y fomentar por encima de todo la concienciación ambiental y el uso responsable del agua.