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Alejandro Reyes, superintendent de Le Golf National: “El mercado del golf en España va a estabilizarse en los próximos años, la clave es asociarlo al turismo”

Alejandro Reyes es ingeniero técnico agrícola con formación en Inglaterra (Cranfield University), Escocia (Elmwood college) y USA (Georgia). Tras varios años desarrollando actividades para Nicklaus Design y Nicklaus Golf Trail en campos como La Torre Golf Resort, Hacienda Riquelme, Mar Menor Golf y El Valle Golf Resort, se incorporó a la disciplina de Olagolf en 2011, supervisando el mantenimiento de los campos Mar Menor, Saurines y Condado de Alhama. Actualmente es el responsable de mantenimiento de Le Golf National, sede de la futura Ryder Cup de 2018.
 

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¿Qué te motivó a orientar tu carrera profesional a la industria del golf?

Me gustaría decir que mis inicios en la industria del golf podrían considerarse fortuitos. Cuando terminé la universidad comencé a trabajar en la industria agrícola almeriense. Poco después tuve claro que lo que quería era orientar mi carrera profesional al paisajismo y áreas verdes. Por aquellos años la industria del golf estaba experimentado un crecimiento monumental; visité algunos de los campos de golf en la zona y conocí algunos greenkeepers, les pregunté y, bueno, me animaron a formarme en el extranjero. A partir de ahí descubrí mi pasión por esta industria hasta el día de hoy, que me considero un enamorado de mi profesión.

 

Te encuentras en una posición única al ser el máximo responsable de la sede de la Ryder Cup de 2018. ¿Cuáles son tus funciones actuales en Le Golf National?

Tengo funciones muy diversas: lo primero y en el que invierto más de la mitad de mi tiempo es el mantenimiento de los tres campos del Golf National. Sobre todo en el Albatros que es el campo central, sede anual del Alstom Open de Francia, unos de los torneos con mayor dotación del European Tour. Además, el campo es un “European Tour destination”. El calendario es muy intenso destacando el campeonato de profesionales de Francia, el Open de Francia juvenil o el Open de París, así como diferentes circuitos amateurs: circuito Peugeot, circuito Jaguar, ligas nacionales e internacionales. En total tenemos unas ciento treinta competiciones al año tan solo en el Albatros. Es mucha presión.

La segunda función es la de project manager en las reformas del campo para la Ryder Cup 2018. Cerraremos el Albatros en 2015 para hacerle “una puesta a punto”. Es un campo con casi treinta años, un campo público de nacimiento, construido con un presupuesto reducido. Mi misión es prepararlo para la Ryder Cup.

Aparte, el hecho de trabajar para la Federación Francesa de Golf (FFGolf) hace que tenga una intensa agenda con formaciones a futuros greenkeepers, representación de la FFGolf en dentro y fuera del país, relaciones con el European Tour, etc.

 

¿Qué acciones específicas estás desarrollando para preparar el campo para el evento?

La idea es hacer una gran reforma sobre los dieciocho hoyos del campo Albatros y del campo de prácticas, y ligeras reformas sobre los otros ventisiete hoyos.

En el Albatros vamos instalar un sistema de drenaje en calles, roughs, bunkers y zonas de paso de los espectadores, zonas que carecen de drenaje a día de hoy y que podrían poner en peligro la competición en caso de intensa lluvia. Al mismo tiempo vamos a reformar el sistema de riego por completo; instalaremos una nueva estación de bombeo capaz de suministrar el volumen de agua necesario en caso de un posible verano de sequía.

Reconstruiremos los caminos de buggies y todos los accesos para peatones y camiones, dañados por el paso del tiempo. Habrá movimiento de tierras en las zonas designadas para la instalación de tribunas (tres hectáreas). Uno de los proyectos más complejos es el suministro de agua potable por todo el recorrido del campo así como la fibra óptica para asegurar la adecuada comunicación de los setenta mil espectadores al día que una Ryder Cup puede atraer.

Otra reforma importante será la de las paredes de los lagos. Los lagos del Golf National no tienen ningún tipo de impermeabilización y por tanto la erosión ha dañado severamente los perfiles de los lagos. Las paredes de los greenes en isla, cinco en total, construidas originalmente en madera, también han sufrido desgaste y la mayor parte de traviesas serán remplazadas.

En principio no se proponen grandes reformas en el diseño del campo más allá de ampliar algunos tees y el remoldeo de tres greens para aumentar las posibilidades de posición de bandera así como variaciones en bunkers. Las críticas que recibimos por parte del European Tour son excelentes así que si el campo gusta, ¿para qué cambiarlo?

Sobre los otros veintisiete hoyos se modificará el sistema de riego con la finalidad de optimizarlo.

 

Un buen mantenimiento de un campo de golf, el activo más importante de cualquier club, es fundamental. ¿Crees que en España se valora a los greenkeepers como se merecen?

Creo que depende del club y de la propia valoración que el gerente y los clientes le den al greenkeepers. Cada club es diferente. Por norma general sí, creo que en España se valora a los greenkeepers como se merecen. Pero me gustaría añadir que esto debido al alto nivel de formación y experiencia media que tenemos. Es decir, mi opinión es que en España es el propio greenkeeper quien se hace valorar con su trabajo diario.

 

En la actualidad la industria del golf en España está, como casi cualquier otro sector, afectado por las malas circunstancias económicas generales. ¿Cómo afectó a tus actividades cuando trabajabas en nuestro país? ¿Qué evolución ves durante los próximos años?

Afectó de manera importante, con presupuestos a la baja desde 2009; las reducciones de personal inevitablemente tenían un efecto en la calidad del producto final: el campo. Sin duda, en la mayoría de los casos los recortes eran justificados dado un presupuesto general deficitario. Por otro lado, si analizamos un presupuesto general de un campo de golf, el presupuesto destinado al mantenimiento es normalmente la partida principal de gastos.

Mi opinión es que el mercado del golf en España va a estabilizarse en los próximos años. La clave es asociar el turismo al golf; toda familia con cultura de golf que venga de vacaciones a nuestro país debería probar nuestros campos.

En términos de mantenimiento, el golf mundial está cambiando, y sobre todo está cambiando en América, considerado como país de referencia a día de hoy. Solo tenemos que ver el US Open de Pinehurst o el futuro US Open de Chambers Bay en 2015, campos “imperfectos, con secas, falta de uniformidad en roughs…” que reciben excelentes críticas por parte del circuito profesional y que nos ayudan a mostrar a los amateurs otro concepto de mantenimiento. Mi impresión es que el término sostenible está empezando a imponerse en nuestra industria.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

A corto plazo terminar las especificaciones de las reformas del Albatros y comenzar el proceso de selección de empresas para 2015. Un otro objetivo a corto plazo es la Ryder Cup de Gleneagles a final de septiembre, pasaré diez días con el European Tour experimentado la última Ryder Cup europea antes de la nuestra. Va a ser la primera vez que voy a vivir un Major desde dentro. ¡Qué emoción!

A medio plazo se plantea la preparación de mi tercer Open de Francia, en julio 2015, y el cierre del Albatros justo después para su reforma. Todo tiene que estar perfectamente planificado para asegurar que el Open de 2016 sea un éxito.