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‘Bioestimulación frente al estrés del verano en céspedes deportivos’, por Dr. Rafael Piñol (Bion)

Uno de los principales retos a los que se enfrenta nuestra industria es el de mantener un césped de alta calidad y en estado óptimo durante episodios de condiciones edafoclimáticas adversas, con un mínimo de insumos y un escaso o nulo impacto ambiental.

En nuestras latitudes, en los meses estivales, nos encontramos cada vez más largos periodos de días con temperaturas muy elevadas y exceso de radiación, factores que afectan negativamente a las plantas, y que suelen venir acompañados de otros estreses múltiples que se desarrollan simultáneamente, como la poca disponibilidad de agua, incrementos en la concentración de CO2 atmosférico, y posibles desórdenes nutricionales.
 

 
Las plantas adaptan su metabolismo a las altas temperaturas, pero esta adaptación genera cambios anatómicos, morfológicos y funcionales. Las membranas celulares son las primeras afectadas por el estrés debido al calor, porque el incremento de la temperatura conduce a la desnaturalización de proteínas y enzimas y a aumentos en la cantidad de ácidos grasos insaturados, con lo que los lípidos de las membranas se vuelven más fluidos y permeables, ocasionando disfunciones como la eventual pérdida de electrolitos.

En esos momentos difíciles, una de las pocas herramientas que los técnicos agrónomos y greenkeepers disponen para poder afrontar esta situación de estrés es realizar tratamientos con bioestimulantes. En el mercado existen una amplia oferta de ellos, de diferentes materias primas, siendo la mayoría mezclas o combinaciones con fertilizantes, de diferentes tipologías y en diferentes proporciones, pero en BION optamos por una solución natural: los aminoácidos puros, libres y con micropéptidos.
 

 
Nuestro planteamiento es ‘keep it simple’ y se basa en reconocer la complejidad de la fisiología vegetal y la dificultad de incidir en las condiciones de cultivo en estadios y campos de golf. Por eso nos rebelamos frente a propuestas poco transparentes que emplean combinaciones de múltiples bioestimulantes y fertilizantes buscando rápido efecto visual.

Nuestra opción es ofrecer un potente biostimulante. Una solución con aminoácidos de máxima calidad, dadas las múltiples y reconocidas funciones que aportan estas moléculas, ya que al ser rápidamente identificadas y absorbidas por la célula vegetal se incorporan a su maquinaria metabólica y activan diversos procesos fisiológicos que ayudan, entre otras cosas, a mantener la homeostasis.
 

 
Desde BION hemos desarrollado un producto orgánico de última generación, llamado STYMBION, bajo un proceso único y exclusivo de hidrólisis enzimática de colágeno natural, con una actividad multifunción, pues actúa como bioestimulante, activador metabólico y catalizador, y ofrece una excelente respuesta frente al estrés abiótico de las plantas.

Con una aplicación exógena de STYMBION se consigue que el pool completo de L-α-aminoácidos libres que incorpora el producto sea utilizado inmediatamente por la planta, usándolos en numerosos procesos fisiológicos de gran relevancia o bien sirviendo como precursores directos de enzimas, pigmentos o proteínas que la planta esté sintetizando en ese instante. Esto es muy importante en situaciones de estrés por el ahorro energético y de reservas que representa, lo que se traduce en una ayuda extra al mantenimiento de las funciones vitales en esos momentos críticos.
 

 
Por otra parte, se están realizando estudios sobre los efectos de los micropéptidos presentes en STYMBION que apuntan a que pueden desencadenar una cascada de señales que activen la expresión de genes y la síntesis de “proteínas del estrés”, que ayuden a estabilizar la estructura de proteínas y enzimas, y estén involucradas en la protección del aparato fotosintético y la estabilidad de las membranas, lo que ayudaría a explicar los beneficios que se observan tras su aplicación.

Como conclusión, una de las prácticas agronómicas que nos permiten minimizar el impacto del estrés estival en nuestros campos de golf o recintos deportivos es la aplicación de productos bioestimulantes de alta calidad como el STYMBION, de eficacia biológica contrastada, con el perfil completo de L-α-aminoácidos libres y ausencia total de sales, disolventes y sustancias nocivas, que pueden servir para ayudar al césped a tolerar y resistir el estrés térmico a la vez que permiten una rápida y mejor recuperación de aquellas plantas afectadas por estos rigores climáticos.
 
Rafael Piñol es doctor en Fisiología Vegetal y director de I+D de BION.