El pasado lunes, 30 de junio, la empresa Green Sire Golf SLU —arrendataria del campo de golf, restaurante y pistas de pádel de Cabanillas del Campo— presentó en el registro municipal un escrito informando del cese de su actividad “por razones técnicas”, lo que ha derivado en el cierre de las instalaciones desde el martes 1 de julio y el despido de treinta y tres trabajadores.
La decisión, comunicada a los empleados apenas unos días antes, ha generado preocupación tanto entre la plantilla como entre los usuarios del complejo deportivo cuya titularidad de los terrenos sigue siendo municipal.
La empresa propietaria del derecho de superficie sobre los terrenos, Cabanillas Golf SA, firmó en 1994 un contrato con el Ayuntamiento por un periodo de setenta y cinco años, hasta 2069. Esta sociedad, que desde hace cinco años delega la gestión en empresas subcontratadas, continúa abonando el canon anual correspondiente y, según el consistorio, no había alertado de una posible interrupción del servicio.

El Ayuntamiento de Cabanillas del Campo ha querido aclarar públicamente que no tiene ninguna vinculación laboral con los trabajadores afectados, después de que un comunicado interno de Green Sire afirmara lo contrario.
Así lo trasladó el alcalde, José García Salinas, durante una reunión con representantes del personal. En paralelo, se han abierto conversaciones con agentes sociales, pero el Consistorio descarta por ahora asumir responsabilidades directas o aportar recursos económicos a una posible solución.

Según indica Green Sire Golf, la decisión de abandonar la gestión del campo responde a una acumulación de problemas estructurales no resueltos como deficiencias en el sistema de riego (más de un millar de averías en tuberías de riego de todo tipo y tamaño, bombas de riego, cuadros eléctricos, robos de satélites y cortes de cableado, así como maquinaria averiada), en el restaurante, en la cocina, en la flota de buggies y otros espacios que aseguran haber tenido que asumir sin apoyo de la propiedad.
La empresa sostiene haber realizado más de un millar de intervenciones y reclama a Cabanillas Golf SA una indemnización de un millón de euros por los gastos afrontados. Además, denuncia presiones para abandonar las instalaciones, alegando que la propiedad pretendía recuperar el control directo del recinto.

La versión del Ayuntamiento difiere sustancialmente. Según fuentes municipales, los problemas técnicos mencionados no justifican el cierre de las instalaciones, que se encontraban operativas hasta el último día. El Consistorio afirma que la responsabilidad del mantenimiento recae en Cabanillas Golf SA, con independencia de quién explote el campo.
El consistorio ha exigido a Cabanillas Golf SA que cumpla con sus obligaciones de mantenimiento y conservación, y no descarta emprender acciones legales si persiste la situación de abandono.
Asimismo, estudia fórmulas para garantizar la continuidad del servicio, incluida la posibilidad de buscar un nuevo operador, aunque por ahora no se ha tomado una decisión definitiva. La incertidumbre es total entre los trabajadores, quienes se han quedado sin empleo de un día para otro y sin una solución a la vista.










