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‘Chándal en el golf, ¿sí o no?’, por Francisco Moreno

Hace unas semanas Tommy Fleetwood hizo unas declaraciones que abrieron el debate de si se debe admitir el poder jugar al golf en chándal o no. “Quiero que el golf sea un deporte de fácil acceso para mis hijos. Si quieren jugar en chándal, ¿por qué no?”, dijo el golfista inglés, número catorce del mundo y uno de los componentes del equipo europeo vencedor de la Ryder Cup de 2018.

La idea de alterar la etiqueta en el golf ha conseguido hacer temblar los cimientos de nuestro deporte entre quienes pretenden conservar las tradiciones y quienes apuestan por continuar con la ola de cambios que han comenzado con la actualización de las reglas en 2019.

Algunos opinan que esta decisión podría ayudar a popularizar la práctica de este deporte que, un año más, ha visto como el número de federados descendía en nuestro país (unas novecientas licencias menos respecto al ejercicio anterior). La mayoría de los jugadores españoles, tanto amateurs como profesionales, que se han pronunciado han declarado estar en contra de esta línea de actuación.

Cada deporte tiene su propia etiqueta en función de sus necesidades, que se van actualizando con el paso de los años sin llegar a romper con la tradición. Esto mismo lo hemos podido ver en el golf donde cada vez la ropa se hace más cómoda, con diferentes materiales y siguiendo las tendencias actuales sin dejar de lado el modelo marcado por la etiqueta tradicional.

Con sus declaraciones Fleetwood no quería dar a entender que se impusiera una nueva regla de etiqueta, tan solo añadir a las normas vigentes permitir el uso de este tipo de vestimenta en el campo. Quizás en un deporte tan tradicionalista como es el nuestro deberíamos probar estos cambios a menor escala, es decir, permitir su uso solamente en el campo de prácticas para así poder ver las reacciones y si de verdad ayudaría a la promoción entre los no jugadores.

En cualquier caso, esto no quiere decir que de aquí a unos meses se opte por permitirlo pero si queda claro que el debate está en los campos de golf que, con los cambios en la sociedad, acabarán por la modernización del deporte y de las normas tal y como hoy las conocemos con tal de atraer más seguidores.