Chaparral Golf celebra en 2026 sus veinte años de vida. De la mano de la familia Rubio, este campo enclavado en el bosque del Chaparral renació siguiendo las pinceladas de su diseñador original, Pepe Gancedo.
Fueron tres años de intensos trabajos para recuperar un campo que no había conseguido superar una profunda crisis y que había cerrado sus puertas en 1991.
El ímpetu y la capacidad de trabajo de Antonio Rubio, junto a su familia y un excelente equipo de profesionales, no solo hizo posible esta nueva etapa sino que ha situado al campo como un referente en la Costa del Sol y entre los más destacados a nivel nacional e internacional.
Pasión, esfuerzo y aprendizaje definen la historia de Chaparral Golf. Un relato con todos los ingredientes de una gran historia, en la que Antonio Rubio emerge como protagonista tras encontrar, casi por casualidad, un proyecto al que dedicará tres años de trabajo para devolverle la vida.

Pepe Gancedo, apasionado del golf y del dibujo —conocido como ‘el Picasso del golf español’—, había demostrado su talento como diseñador en campos a nivel nacional e internacional.
Sin embargo, Chaparral era su proyecto más especial. En este enclave único había podido desarrollar toda su creatividad, hasta que la crisis de los años 90 truncó su recorrido y le dejó una deuda pendiente.
Cuando Antonio Rubio descubrió el campo, tras adquirir los terrenos con otros planes, decidió que nadie mejor que Gancedo para recuperarlo. Para el diseñador, era la oportunidad de devolver la vida a ‘su bebé’.


El empresario granadino Antonio Rubio se encontraba de pronto ante un desafío inesperado. Tras su incursión en la construcción, la adquisición de estos terrenos, situados entre el faro de Calaburra y Mijas, le introdujo en el hasta ese momento desconocido mundo del golf.
«Existía solo una casa club tipo cortijo, casi derruida. Había pinos y bosque, pero no se veía nada de campo de golf. Tuvimos todos los problemas posibles —y algunos más— para poder construirlo. Pero pensar que podíamos hacerlo realidad fue un estímulo enorme», recuerda Rubio.
Gancedo se puso pronto a trabajar con una idea muy clara de lo que debía ser el campo. Formó su propio equipo y, junto a profesionales como el greenkeeper Manolo Pantoja, logró implicar a todos en el proyecto.

El resultado fue un diseño fiel a su estilo: un campo estratégico y equilibrado, perfectamente integrado en una vegetación única y acompañado de espectaculares vistas donde el bosque se funde con el Mediterráneo.
Un recorrido exigente pero justo, que mantiene la esencia que el propio Gancedo destacó al retomarlo: “Este es un fabuloso campo de golf”.
El 28 de febrero de 2006, El Chaparral Golf estaba listo para su reapertura. En ese momento sería cuando Antonio Rubio, junto a su familia, verían por primera vez el resultado final.
Su reacción reflejaba la satisfacción por el trabajo realizado y por unas instalaciones que superaban cualquier expectativa. Comenzaba entonces el reto de su puesta en marcha.

El equipo humano fue clave en esta nueva etapa. Por ello, Rubio apostó por rodearse de profesionales con experiencia en la gestión de campos de golf como Domingo Gavira, actual director gerente, quien recuerda su llegada.
«La primera vez que vine a Chaparral fue una experiencia impactante. Me impresionaron el entorno, el ambiente y ese paraje de pinos junto al mar. Sentí una conexión inmediata, como si fuera mi proyecto de vida», comenta Domingo.
Gavira y el equipo de Chaparral han sabido potenciar al máximo el campo, situándolo entre los mejores de España y consolidando su proyección internacional.
«Hemos consolidado un recorrido exigente y a la vez accesible, capaz de retar al jugador experimentado sin renunciar a una experiencia plenamente disfrutable para cualquier nivel. Este equilibrio, fruto de una visión estratégica sostenida en el tiempo, ha sido clave para situar a Chaparral Golf como un referente de calidad y excelencia», resume.

La apuesta por la innovación y el desarrollo también ha sido clave: con servicios como clubmaker, fitting center y tecnología avanzada como Trackman o Toptracer, el club sigue creciendo sin perder su esencia. “Queremos ofrecer golf a todos los niveles y seguir siendo un punto de encuentro”, subraya Gavira.
Veinte años después, Antonio Rubio resume el camino recorrido: “Es, probablemente, el proyecto más bonito de mi vida y del que más orgulloso me siento por haberlo conseguido junto a mi familia”.
Emplazado en un entorno natural privilegiado, Chaparral Golf es hoy mucho más que un campo. Su paisaje, su clima y la calma que lo rodean convierten la práctica del golf en una experiencia única. En su corazón, una casa club que un día fue un cortijo abandonado y que hoy se ha transformado en punto de encuentro para los amantes de este deporte.

Mirando al futuro, Chaparral Golf afronta una etapa marcada por la inversión, la sostenibilidad y la mejora continua. El club está desarrollando diversos proyectos destinados a elevar aún más los estándares de calidad y mantenimiento del campo, así como a enriquecer la experiencia del jugador.
La modernización de infraestructuras, la optimización de los sistemas de riego y eficiencia energética, la ampliación de áreas de práctica y la incorporación de nuevas tecnologías orientadas al análisis y disfrute del juego forman parte de un plan estratégico que ya está en marcha.
«Estamos impulsando mejoras que garantizarán y que permitirán al jugador disfrutar de un Chaparral aún más cuidado, moderno y orientado a la excelencia», indica Domingo Gavira.
Con esta visión, el club avanza decidido a consolidarse como un referente del golf contemporáneo en la Costa del Sol.










