El desarrollo residencial y deportivo previsto en Rojas Santa Tecla, en Churriana, da un nuevo paso administrativo que puede permitir desbloquear una actuación largamente aplazada. El Consejo Rector de Urbanismo aprobará este jueves un avance clave en el proceso de reparcelación, necesario para resolver la situación jurídica que ha mantenido paralizado el sector durante años.
El ámbito, recogido ya en el PGOU de 1997, contempla la construcción de cerca de tres mil viviendas junto a un campo de golf de dieciocho hoyos, con una superficie aproximada de quinientos mil metros cuadrados, además de amplias zonas verdes que superan los trescientos mil metros cuadrados.
La iniciativa había recibido un impulso relevante en 2022, con la aprobación por parte de la Junta de Gobierno Local, y retoma ahora su recorrido administrativo.

El proyecto de urbanización, con una inversión superior a los cincuenta millones de euros y un plazo estimado de ejecución de algo más de dos años, incluye la dotación completa de infraestructuras básicas —viales, aceras, canalizaciones y redes de servicio— sobre las que se desarrollará posteriormente la edificación residencial y los equipamientos asociados.
En términos de usos, el sector reserva más de noventa mil metros cuadrados para equipamientos, con espacios destinados a instalaciones deportivas, centros educativos y dotaciones sociales, además de una superficie comercial edificable. A ello se suma una red viaria que supera los doscientos cuarenta mil metros cuadrados.
El diseño del campo de golf incorpora desde su planificación el uso de agua regenerada, con conexión prevista a la EDAR del Guadalhorce, tanto para el riego de las calles como de las zonas verdes del conjunto.

Esta solución, alineada con los criterios actuales de sostenibilidad hídrica, requerirá la ejecución de infraestructuras específicas y la obtención de autorizaciones adicionales, entre ellas de Adif y del Ministerio de Transportes por el trazado de las conducciones.
Entre las actuaciones exteriores que deberán asumir los promotores figuran el desvío del Canal Borres-Romero, la construcción de un nuevo depósito de agua potable con capacidad en torno a siete mil metros cúbicos, la ejecución de un colector de aguas fecales hasta la EBAR Hutchinson y la ampliación del tratamiento terciario en la EDAR del Guadalhorce, clave para garantizar el suministro de agua reciclada al conjunto.
El desarrollo incorpora igualmente distintas intervenciones arqueológicas ya autorizadas por la Junta de Andalucía, que incluyen sondeos de diagnóstico y análisis de estructuras en varios enclaves del sector, como Camino de Velarde, Monsálvez, Rojas, Cortijo de Mazas y San Miguel, pasos necesarios antes del inicio de las obras.










