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Efrén Garcia-Estrada, director ejecutivo de Punta Espada Golf Club: “Cada campo y club de golf presenta sus propias circunstancias y el modelo de negocio que se elige se debe ajustar a su realidad”

Efrén García-Estrada es un experimentado profesional de nuestra industria que proviene de una familia fuertemente ligada al deporte del golf. Tras concluir el bachillerato en Saint Andrew’s School (Boca Raton, Florida), y contando con una sólida carrera como jugador amateur, inició sus estudios universitarios en Administración de Empresas en la Universidad de Rhode Island en 1995 al tiempo que formó parte del equipo de golf de la universidad. A su vuelta a España, en 1999 fundó CI-Golf, empresa dedicada a la organización de torneos de golf como el Tenerife Ladies Open de 2002 al 2007, llegando a organizar el PGA Champions Tour celebrado en Punta Espada Golf Club entre los años 2008 y 2010. Desde 2010, Efrén es director ejecutivo de Punta Espada Golf Club.
 


 
Toda tu vida a estado ligada al golf desde muy joven, ¿ya desde pequeño te veías trabajando en campos de golf?

La verdad es que no, o al menos no me veía como director, aunque de niño soñaba con jugar al golf profesionalmente.

 

Tu carrera como golfista amateur te permitió jugar en los equipos de Saint Andrew’s School y de Rhode Islands University, ¿qué recuerdos guardas de esa etapa?

Muy buenos recuerdos de mi etapa en Estados Unidos aprovechando las facilidades que ofrecen para seguir con la formación académica mientras continúas formándote como jugador de golf. Tuve la oportunidad de jugar muy buenos campos pero, sobre todo, de hacer muy buenos amigos que a día de hoy mantengo.

 

Tu formación universitaria te orientaba hacia la gestión empresarial y apostaste directamente por la industria del golf, ¿qué objetivos te planteaste al volver a España hace casi veinte años?

A mi regreso a España quise mantenerme vinculado a la industria de golf y aposté por hacerlo de forma autónoma, por cuenta propia, de ahí la decisión de fundar mi empresa, CIgolf, con el objetivo de identificar y desarrollar oportunidades de negocio en el sector.

 

Tus primeros pasos en la industria del golf los distes organizando torneos de golf en tu isla natal, Tenerife, ¿por qué esta actividad?

La organización de torneos requería poca inversión inicial y me permitía poner en práctica algunos de los conceptos que había vivido en etapas anteriores como jugador. Aunque empecé con pequeños torneos amateurs, el gran paso lo di cuando Turismo de Tenerife me brindó la oportunidad de gestionar el Tenerife Ladies Open, torneo del Ladies European Tour, entre los años 2001 – 2007. Esta actividad, la organización de eventos, se convirtió en la principal actividad de la empresa aunque también exploré otras facetas como la organización de viajes de golf a Canarias o la consultoría para algunos proyectos en las islas Canarias. Finalmente fue la organización del torneo The Cap Cana Championship lo que me trajo a República Dominicana y a Punta Espada específicamente.

 

Llegaste a organizar torneos del Ladies European Tour y después apuntaste hacia América, ¿cómo surgió la oportunidad de formar parte de la organización del PGA Champions Tour?

La oportunidad surgió cuando conocí a Ricardo Hazoury, promotor, junto a sus hermanos, del complejo Cap Cana, gracias a unos inversores canarios que estaban desarrollando un hotel en Cap Cana. En 2005 pasamos unos días en St. Andrew’s con motivo del Open Championship, torneo al que había sido invitado por Jack Nicklaus, diseñador del campo de Punta Espada, para asistir a su despedida del torneo. Unos meses mas tarde visité Cap Cana y me enseño Punta Espada, aún en fase de construcción. En ese viaje surgió la idea de celebrar un gran evento televisado en Punta Espada y en el 2007 Cap Cana firmo el torneo del Champions Tour. Tuve la suerte de ser seleccionado para ser el director del torneo y gestionar el proyecto.
 

 

¿Que diferencias encontraste entre organizar torneos del Ladies European Tour a hacerlo para el PGA Tour?

La principal diferencia era económica. El torneo del Champions Tour tenia un presupuesto diez veces mayor que el Tenerife Ladies Open. La envergadura era mayor en general, pero a nivel organizativo los pasos son los mismos. Fue una gran experiencia trabajar de la mano del PGA TOUR, dan mucho apoyo y tienen las ideas muy claras. Pero, sobre todo, tienen muchos recursos que ponen a disposición del torneo.

 
Tu buen hacer con el PGA Champions Tour te permitió involucrarte en la gestión del dominicano Punta Espada Golf Club hasta llegar a hacerte cargo de su dirección, ¿qué te decidió a iniciar esta aventura?

Se dieron las circunstancias de que la crisis inmobiliaria también afecto a Cap Cana y se precipitaron muchos cambios. En el 2009 me ofrecieron representarles ante Troon Golf, empresa que por aquel entonces operaba Punta Espada. Aunque intentamos mantener la relación con Troon, finalmente las dificultades económicas del grupo derivó en la rescisión del contrato en 2010. A partir de ese día nos ‘remangamos’ para sacar adelante el proyecto Cap Cana y Punta Espada, proyecto que se había convertido en uno de sus estandartes. Era un momento difícil y el reto me pareció atractivo.

 

Llevas casi diez años en el cargo, ¿qué prioridades te marcaste al incorporarte al resort?

La prioridad era mantener el modelo de exclusividad y alta calidad de Punta Espada. En pocos años, y gracias a importantes esfuerzos como albergar el torneo del Champions Tour, se había logrado un posicionamiento como uno de los mejores campos de golf del Caribe. En el 2008 la revista GolfWeek había votado a Punta Espada como el campo número uno de la región Caribe y México, posición que no hemos perdido desde entonces.

Nuestro objetivo era custodiar el valor de un gran producto y hacerlo sostenible ya que el grupo Cap Cana, en esos momentos, no estaba en la situación de subsidiarlo. Entendimos que había que hacer recortes, no quedaba más remedio, pero nunca podíamos dejar que el gran mantenimiento del campo de golf se viese afectado ya que este es un pilar principal del sustento de nuestro propuesta de valor. Protegimos el producto y creímos en el modelo de negocio. Sufrimos mucho y se hicieron importantes esfuerzos pero hoy es un orgullo decir que seguimos siendo una referencia en el sector.

 
¿Cómo es tu día a día en Punta Espada Golf Club?

Como director y administrador mi día a día se reparte entre lo operativo y lo administrativo/financiero. En lo operativo nos marcamos objetivos ambiciosos para la constante mejora de los niveles de servicio al cliente y la experiencia que le brindamos a nuestros clientes. Pero, como en todo negocio, los números tienen que cuadrar y no podemos perder de vista nuestra capacidad de sostener el campo con nuestros propios medios. El reto principal es hacer frente a las inversiones que todo campo requiere con el paso de los años.

 

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en el mundo de la gestión de clubs de golf, ¿qué novedades habéis incorporado a Punta Espada Golf Club en los últimos años?

Estamos poniendo bastante enfoque en dotar a Punta Espada de buenas herramientas que nos permitan mejorar la gestión y comercialización del campo. Recientemente iniciamos andadura con el sistema de gestión Golfmanager y estamos contentos con los resultados hasta ahora. El anterior sistema era americano y funcionaba bien, pero encontrábamos ciertas limitantes en el día a día que no lográbamos resolver. Hemos encontrado en Golfmanager un partner muy dispuesto a aportarnos soluciones.
 

 

Uno de los problemas más acuciantes de los clubs de golf a nivel mundial es la falta de nuevos socios, nuevos jugadores ocasionales, etc. ¿Cómo hacéis desde Punta Espada Golf Club para tratar de crear nuevos golfistas?

Nuestros clientes golfistas son predominantemente extranjeros. Tenemos un grupo de socios de diversas nacionalidades y tratamos de convertir el club de golf en su segunda casa. Durante el periodo de mayor afluencia desarrollamos un programa de eventos de golf y sociales. A su vez, trabajamos con los hoteles estrechamente para generar clientes ocasionales que son los que realmente nos permiten cuadrar las cuentas.

Recientemente hemos creado paquetes de alojamiento y golf para facilitar la comercialización conjunta del destino e incrementar el numero de golfistas que nos visitan. Por último, hemos puesto enfoque en crear un programa junior con el objetivo de generar nuevos jugadores locales y estrechar lazos con la comunidad.

Aunque en estos momentos no tenemos una escuela de golf como tal, sí contamos con un profesional PGA y estamos dando los pasos para ir desarrollando el concepto de escuela. Sin duda, creemos que una escuela genera valor para el campo y le dedicaremos más recursos en el futuro.
 

Punta Espada Golf Club mantiene una presencia constante en redes sociales. ¿Son éstas, especialmente Twitter, Facebook e Instagram, elementos importantes para la difusión del golf como deporte de masas?

Punta Espada intenta utilizar los medios a su alcance por mejorar su difusión y exposición a clientes potenciales.

 

¿Cuál sería el perfil del golfista que visita Punta Espada Golf Club?

Amante del golf y las buenas experiencias. El golfista que nos visita no escatima y valora la calidad del campo de golf y el servicio que ofrecemos.

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la gestión de clubs de golf?

Que se relacione con otros expertos del sector y no tenga reparos en preguntar y cuestionarse los paradigmas que le plantean. Hay que entender bien el negocio que se administra pero también el rol que juegan los diversos stakeholders involucrados. Cada campo y club de golf presenta sus propias circunstancias y el modelo de negocio que se elige se debe ajustar a su realidad.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

El principal reto ahora es sacar adelante el segundo campo de golf de Cap Cana, Las Iguanas, otro diseño Jack Nicklaus Signature con dos hoyos frente al mar. La construcción del campo fue suspendida en el 2011 y la idea es reiniciar la construcción y ponerlo en marcha. Es un proyecto importante e interesante pues dota a Cap Cana de dos campos de golf y abre nuevas oportunidades comerciales. Pero también presenta la dificultad de lograr que ambos campos sean financieramente auto-sostenibles. Es un proyecto que me atrae por el reto que ofrece.