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El cierre de los campos de golf indigna a la Asociación de Campos de Golf de la Costa Blanca y la Comunidad Valenciana y urge su reapertura controlada

Por inverosímil que pueda parecer, desde el pasado 21 de enero los ciudadanos de la Comunidad Valenciana pueden reunirse en espacios cerrados como centros comerciales, ir al cine, al teatro, hacerse un tatuaje, las uñas o ir a la peluquería, pero las instalaciones deportivas están cerradas, incluso las de deportes que se practican en espacios naturales y al aire libre, sin ningún contacto físico, sin público, en reducidísimos grupos y con distancia de cientos de metros entre partidas, como es el caso del golf.

Para los no familiarizados con nuestro deporte, explicar que la distancia entre jugadores debe superar necesariamente los dos metros para evitar ser golpeado por una bola o palo de golf. Las partidas no pueden ser de más de cuatro jugadores, cada uno jugando su propia bola, pudiéndose también practicar en solitario o en pareja. Esta particular idiosincrasia lo convierte en especialmente seguro, de hecho, el golf ha sido de las primeras actividades deportivas que se reabrió en toda Europa tras los primeros confinamientos, y el deporte que mayor crecimiento ha tenido en multitud de países al haberse reconocido unánimemente como una de las actividades deportivas más seguras que se pueden practicar en estos tiempos de pandemia.

Entonces, ¿cómo es posible que no se permita su práctica en la Comunidad Valenciana? Hasta el momento nadie ha podido aportar ninguna razón objetiva, desde la Asociación de Campos de Golf de la Costa Blanca y la Comunidad Valenciana en total consenso y coordinación con la Federación Valenciana de Golf, se ha tratado por todos los medios posibles de explicar a las autoridades de la Generalitat Valenciana y, en concreto, de la Consellería de Sanitat, todo lo anterior. Se han enviado varias cartas, se ha hablado con responsables, se han solicitado reuniones, pero hasta la fecha, todo ha sido en vano.
 

 
Desde el sector se es totalmente consciente de la gravedad de la situación que estamos viviendo, pero no se puede entender que se prohíba una actividad tan segura y beneficiosa para la salud. El golf ha sido declarado un deporte cardiosaludable y su práctica muy beneficiosa tanto física como psíquicamente, especialmente para el colectivo de jugadores de avanzada edad, sin duda el más numeroso que practica este deporte, que encuentran en la práctica del golf un ejercicio sano y seguro del que ahora se están viendo privados con los consiguientes perjuicios para su salud. En todos los campos hay jugadores de ochenta años de edad que encuentran en el golf una de las pocas actividades físicas que poder practicar con la tranquilidad de no estar expuestos al COVID-19.

Económicamente, este cierre forzoso está generando un verdadero desastre ya que un campo de golf trabaja con un “componente vivo” como son el césped, su fauna y flora, que se han de seguir manteniendo, esté la actividad abierta o cerrada. Por tanto, hay que seguir asumiendo esos gastos, aunque se esté cerrado y no haya ningún ingreso. Los daños y perjuicios serán irreparables a corto y medio plazo, provocando además un incremento en el gasto público inmediato en forma de ERTES, etc., seguido del cierre y despido de centeneras de personas. No olvidemos que el golf genera al año, solo en la Comunidad Valenciana, casi diez mil puestos de trabajo, casi setecientos cincuenta millones de euros de impacto económico y medio millón de pernoctaciones en nuestros hoteles.
 

 
El resto de las Comunidades Autónomas limítrofes y turísticas sí han tenido en cuenta lo saludable y seguro que resulta practicar deporte al aire libre en grupos reducidos y sin contacto físico. En Cataluña, Castilla y León, Murcia, Andalucía, Baleares, Canarias, etc., los campos de golf están abiertos teniendo otras restricciones similares. ¿Existe algún riesgo especial para practicar deporte al aire libre en la Comunidad Valenciana que no existe en el resto de España? ¿Cuáles pueden ser los criterios sanitarios objetivos por los que no se permite la práctica de deporte al aire libre, en grupos reducidos y sin ningún contacto físico, pero si nos podamos reunir masivamente en un centro comercial?

Tampoco podemos olvidar el “efecto tractor” que el golf ha venido desempeñando para nuestro turismo y nuestra economía, empujando a otros subsectores turísticos y generando riqueza en el territorio (siete de cada ocho euros generados por el golf van a otros subsectores). De igual forma, hay que subrayar el carácter estratégico que el golf va a representar para la recuperación del turismo, precisamente por esa capacidad de generar riqueza y puestos de trabajo en otros subsectores económicos.

Por todo lo expuesto, desde el sector del golf de la Comunidad Valenciana se pide una reflexión urgente respecto a todas las actividades deportivas que se disputen al aire libre, en grupos muy reducidos y sin ningún contacto físico. Resulta inexplicable que no se permita una práctica que ofrecen la máxima seguridad, que sea tan saludable físicamente y tan necesarias psíquica y emocionalmente, ahora más que nunca.