En el campo de golf de Altorreal, en Molina de Segura (Murcia), se están desarrollando estos días trabajos de mejora en su balsa de riego con el objetivo de optimizar la calidad del agua y reducir la presencia de mosquitos en el entorno de la urbanización. La actuación avanza a buen ritmo y es el resultado de varios meses de coordinación entre el club, el Ayuntamiento y la entidad urbanística de Altorreal.
La balsa forma parte del sistema de riego del campo y, como ocurre en muchas instalaciones de este tipo, su equilibrio depende de múltiples factores: sedimentos acumulados, nutrientes presentes en el agua o la renovación natural del sistema. En los últimos tiempos se había detectado una mayor presencia de insectos en la zona, lo que llevó a estudiar el origen del problema y plantear una intervención específica.

Los trabajos se centran principalmente en la retirada de lodos acumulados en el fondo, una operación que permite recuperar volumen útil y mejorar el comportamiento del agua. Al mismo tiempo se están aplicando tratamientos para reducir el fósforo presente en la balsa, limitando así el desarrollo de organismos que favorecen la aparición de larvas.
La actuación se completa con la aplicación de productos larvicidas, la mejora de la aireación del agua y la instalación de sistemas de decantación que ayudarán a evitar que los arrastres de lluvias vuelvan a generar sedimentos en el futuro. Todo ello forma parte de un enfoque técnico relativamente habitual en infraestructuras hidráulicas ligadas al mantenimiento de campos de golf.
El alcalde de Molina de Segura, José Ángel Alfonso, visitó recientemente la zona junto al gerente del club, Joaquín Medina, y representantes de la urbanización para comprobar el desarrollo de los trabajos. Desde el consistorio destacan que la actuación responde al compromiso adquirido tras los estudios realizados durante los últimos meses para localizar el foco principal del problema.

Para el campo de golf de Altorreal la intervención supone también una puesta a punto de una infraestructura clave en su operativa diaria. Las balsas de riego son piezas silenciosas del funcionamiento de un campo, pero determinantes para la estabilidad del sistema de mantenimiento.
Si la evolución es la prevista, las mejoras permitirán estabilizar la balsa, optimizar su funcionamiento y reducir de forma notable la presencia de insectos en los meses más cálidos, algo especialmente relevante en un complejo donde conviven actividad deportiva y zona residencial.










