En los últimos años, INFINITUM ha consolidado su posición como uno de los destinos de golf más destacados de Europa gracias a una serie de innovaciones y mejoras significativas en sus instalaciones.
Desde la renovación del campo Lakes hasta la inauguración del Centro de Alto Rendimiento Callaway, así como la próxima renovación del recorrido Hills, el resort ha demostrado un compromiso constante con la excelencia y la sostenibilidad.
Hemos charlado con Alexis Cuello, Guest Service Manager de INFINITUM, y ha compartido detalles de estos proyectos así como de otras iniciativas desarrolladas en el resort.

Llevas más de doce años vinculado a INFINITUM, ¿cómo fueron tus inicios en el resort?
Mi historia en INFINITUM comenzó en 2013 como abonado. En aquel entonces, el golf era para mí un mundo desconocido… pero me atrapó. Con el tiempo, pasé de ser cliente a formar parte del equipo y descubrí no solo una profesión sino una verdadera vocación.
Hoy lidero el departamento de Guest Service con un equipo excepcional: personas motivadas, unidas, comprometidas y con un propósito claro. Siempre digo que no busco contratar golfistas, busco personas con actitud, empatía y vocación de servicio. El golf lo enseñamos nosotros. Y la recompensa para quienes se suman al equipo es enorme: formarse, aprender y terminar cumpliendo funciones especializadas como starter, marshall o en driving range.
Me encanta innovar, buscar lo exclusivo y anticiparme a lo que el cliente necesita antes incluso de que lo pida. Cada detalle cuenta, cada gesto suma. Trabajo cada día con la misma pasión con la que empecé, con la diferencia de que ahora tengo la suerte de hacerlo junto al mejor equipo de operaciones que me ha tocado liderar. Y eso, sinceramente, no tiene precio.
¿Qué objetivos se plantearon con la reciente renovación del campo Lakes y cómo ha impactado en la experiencia de juego y en la operativa diaria del resort?
La renovación de Lakes fue mucho más que una obra: fue una apuesta por la excelencia. Queríamos elevar la experiencia del jugador, pero también facilitar la operación diaria del campo.
Se rediseñaron bunkers, se quitaron algunos y se crearon otros nuevos así como cambiamos completamente la arena a una blanca más estética y jugable.
También incorporamos césped Bermuda 419, que no sólo es más resistente sino también más eficiente, y regamos con agua regenerada de nuestra propia desaladora. Esto es especialmente importante porque estamos en una zona de alto valor natural, con períodos de sequía donde incluso emigran aves.
Personalmente, ver cómo el jugador lo percibe y lo valora, y cómo mi equipo puede operar mejor gracias a esas decisiones, me emociona. Cuando uno hace las cosas con pasión y visión, los resultados llegan.

La incorporación de césped Zoysia alrededor de los bunkers es una destacada medida de sostenibilidad. ¿Qué beneficios ha observado en términos de mantenimiento y sostenibilidad desde su implementación?
El Zoysia fue una decisión estratégica. Requiere menos agua, menos químicos, y mantiene una estética impecable todo el año. Pero más allá de lo técnico, nos ha dado algo muy valioso: tiempo. Tiempo para que el equipo pueda enfocarse en otras tareas de mayor impacto.
Desde el punto de vista operativo ha sido un antes y un después. Además, demuestra que sostenibilidad y calidad no están reñidas. Podemos cuidar el entorno y al mismo tiempo ofrecer un campo visualmente impecable y funcional. Me encanta cuando logramos esa combinación.
El campo Hills está programado para una renovación completa en dos fases. ¿Cuáles son los principales cambios previstos y cómo se espera que mejoren la experiencia del jugador?
Hills es nuestro campo más icónico, y estamos a punto de llevarlo al siguiente nivel. Hemos diseñado una renovación en dos fases que transformará la experiencia del jugador desde el primer golpe hasta el último putt. El recorrido arrancará con un nuevo hoyo 1, orientado hacia el mar, que ofrecerá una salida espectacular con vistas privilegiadas.
Además, los hoyos 15 y 16 cambiarán de dirección, y el 18 se rediseñará como un dogleg a la derecha, con un green tipo península que podrá admirarse desde la terraza del restaurante. Será un cierre de vuelta inolvidable tanto para los jugadores como para quienes los observan desde The Terrace at Hills.
La renovación también incluye la implantación del césped Bermuda 419, el mismo que ha dado excelentes resultados en Lakes, y un nuevo parking de clientes más cómodo y funcional. Todo estará envuelto en una estética premium, con una señalética moderna en tonos negro y dorado, pensada para elevar aún más el posicionamiento exclusivo del campo.
Queremos que Hills no solo sea un gran campo de golf sino una experiencia de alto nivel, que combine diseño, servicio y emoción. Y estamos poniendo toda nuestra pasión en conseguirlo.

La apertura del Centro de Alto Rendimiento Callaway es una novedad significativa. ¿Cómo ha sido recibido por los jugadores y qué impacto ha tenido en la oferta de servicios del resort?
El Centro Callaway ha sido un verdadero salto de nivel. La respuesta de los jugadores ha sido espectacular: se sienten escuchados, cuidados y sorprendidos. Y eso es justo lo que buscábamos.
Es mucho más que un espacio de entrenamiento. Es una herramienta para crecer, para aprender, para conectar con el golf de otra manera. Hemos sumado tecnología, fittings personalizados, clinics… todo con una atención humana que es nuestra seña de identidad.
Ver cómo el equipo lo ha hecho suyo, cómo lo explican, cómo lo disfrutan, es lo que más me llena. Porque los servicios pueden ser muchos, pero si no hay pasión detrás, no conectan. Y eso, por suerte, aquí nos sobra.
INFINITUM ha recibido varios premios en los últimos años. ¿Cómo influyen estos reconocimientos en la estrategia de marketing y en la percepción del resort a nivel internacional?
Los premios son siempre motivo de orgullo, pero también una enorme responsabilidad. Cada reconocimiento que recibe INFINITUM valida el trabajo que hacemos día a día, pero sobre todo nos impulsa a seguir mejorando.
En términos de marketing, nos permiten posicionarnos como un destino exclusivo y de referencia, reforzando la confianza de nuestros clientes habituales y despertando el interés de nuevos mercados.
A nivel interno, también son una inyección de energía para el equipo. Porque cuando el esfuerzo, la pasión y la dedicación se reconocen, se genera un sentido de pertenencia y motivación que lo cambia todo.
Al final, estos premios no son un objetivo sino el resultado natural de hacer las cosas bien, con visión y con alma.

Las novedades implementadas se han traducido en un aumento de las reservas. ¿A qué factores atribuye este crecimiento y cómo se ha adaptado la operación para manejar la creciente demanda?
El crecimiento en reservas ha sido una respuesta directa al trabajo integral que hemos realizado en estos últimos años. La renovación de los campos, la incorporación de tecnología puntera, la mejora continua en la atención al cliente… todo suma.
Pero hay algo clave: hemos logrado crear una experiencia coherente, donde cada detalle transmite calidad y autenticidad.
Yo mismo he pasado por diferentes departamentos dentro del resort como operaciones, F&B, mantenimiento de campo, y otros, hasta consolidarme finalmente en el área de Guest Service. Eso me ha permitido tener una visión global y real del funcionamiento del resort así como liderar con criterio.
Para adaptarnos, hemos reforzado el equipo operativo, optimizado procesos y mejorado infraestructuras como los accesos, el parking y las áreas de recepción.
Y lo más importante: seguimos escuchando al cliente. Su feedback es nuestra brújula. Este crecimiento no nos pilla por sorpresa pero sí nos exige mantenernos alerta, unidos y con la energía de seguir evolucionando.
Y, por supuesto, quiero agradecer especialmente al departamento comercial. Su esfuerzo, dedicación y cercanía con el cliente han sido clave para traducir todo este trabajo en resultados reales. Son parte fundamental de este éxito.
La organización de torneos como la fase final de la Escuela de Clasificación del DP World Tour es un logro importante. ¿Qué desafíos y aprendizajes ha dejado la organización de estos eventos?
Organizar un evento de ese nivel es, sin duda, un reto enorme… pero también una de las experiencias más enriquecedoras que se pueden vivir en este sector. La exigencia es máxima, tanto en términos técnicos como de servicio, y eso nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos.
El mayor aprendizaje ha sido comprobar que, cuando todo el equipo rema en la misma dirección, no hay meta que quede lejos. Hemos aprendido a trabajar bajo presión, a anticiparnos, a cuidar hasta el más mínimo detalle. Y sobre todo, hemos fortalecido nuestra cultura de colaboración entre departamentos. Hoy somos más sólidos, más eficientes y más ambiciosos gracias a experiencias como esa.
Uno de los mayores retos que hemos vivido fue, además de la Final de la Escuela de Clasificación del DP World Tour, la organización del torneo del European Tour ISPS HANDA Championship, donde además ganó un local como Pablo Larrazábal. Fue, sin duda, el torneo más top que hemos celebrado en nuestro club. Tener ese nivel de competición en casa fue una responsabilidad enorme, pero también una satisfacción tremenda.
Tengo la suerte de liderar el que, para mí, es el mejor equipo de operaciones de golf. Un grupo de personas comprometidas, apasionadas y con un nivel humano y profesional que me emociona. Y eso, sin duda, marca la diferencia.

Además del Centro Callaway, ¿qué otras tecnologías se han integrado recientemente en las operaciones del resort para mejorar la experiencia del cliente y la eficiencia operativa?
La tecnología es una aliada clave en nuestro camino hacia la excelencia. Hemos incorporado herramientas que mejoran desde la gestión de reservas y flujos de jugadores, hasta sistemas de riego inteligentes y mantenimiento predictivo. También hemos digitalizado procesos de atención al cliente, como el check-in express o el seguimiento en tiempo real de buggies y pace of play.
Todo esto no solo mejora la eficiencia, también libera tiempo al equipo para centrarse en lo que realmente importa: el trato humano, la personalización y los pequeños gestos que marcan la diferencia. Apostar por la tecnología no es deshumanizar el servicio, es potenciarlo.
Y lo digo con total honestidad: amo mi trabajo. Me apasiona lo que hacemos, el entorno en el que trabajamos y, sobre todo, las personas que lo hacen posible.
La apertura de nuevos espacios como Terrace at Hills complementa la experiencia de golf. ¿Cómo se integra la oferta gastronómica y de ocio en la estrategia global del resort?
Terrace at Hills representa mucho más que un restaurante: es un punto de encuentro, un lugar donde el golf y el estilo de vida se fusionan de forma natural. Su ubicación, con vistas privilegiadas al hoyo 18, convierte cada comida en una experiencia inolvidable para jugadores y acompañantes.
Integrar la oferta gastronómica y de ocio en la estrategia global es clave para nosotros. Queremos que INFINITUM no sea solo un resort de golf sino un destino completo, donde la calidad del servicio se respira en cada rincón. Apostamos por experiencias completas, exclusivas y memorables, y espacios como Terrace son una pieza fundamental en esa visión.

La segunda fase del proyecto inmobiliario ha sido un éxito. ¿Qué papel juega el desarrollo residencial en la visión a largo plazo de INFINITUM?
El desarrollo residencial es parte esencial de nuestra visión a largo plazo. Queremos consolidarnos como un lugar donde el golf, la naturaleza, la sostenibilidad y el bienestar convivan a diario. No hablamos solo de vender viviendas sino de construir una comunidad.
Los residentes son parte muy importante de la vida del resort. Comparten los mismos espacios, valores y filosofía. Y eso fortalece nuestra identidad como destino de referencia en el Mediterráneo. La segunda fase ha sido un éxito porque está pensada con sensibilidad, diseño y coherencia con el entorno.
La organización de torneos benéficos es una iniciativa loable. ¿Cómo se seleccionan las causas a apoyar y qué impacto tienen estas acciones en la comunidad y en la cultura corporativa del resort?
Los torneos benéficos son parte de nuestro ADN. Seleccionamos las causas escuchando al equipo, a los residentes y a la comunidad local. Intentamos apoyar iniciativas que tengan un impacto real y cercano, desde causas ambientales hasta sociales o sanitarias.
Más allá de lo recaudado, lo más valioso es lo que se genera a nivel humano. El equipo se involucra, los clientes participan con entusiasmo, y eso crea una energía muy especial. Nos recuerda que, como empresa, también tenemos una responsabilidad con nuestro entorno. Y eso forma parte de la cultura que queremos construir y transmitir cada día.
Según en su experiencia, ¿qué recomendaciones ofrecerías a otros directores de clubs de golf en España que buscan innovar y mejorar sus instalaciones y servicios?
No me considero un referente ni creo tener la receta mágica para nadie. Cada director tiene su propio camino, su equipo, sus circunstancias. Lo que sí puedo hacer es compartir lo que a mí me ha funcionado como Guest Service Manager.
Para mí, todo empieza con el servicio. Escuchar al cliente, entenderlo, anticiparse. Hacerlo sentir bienvenido, valorado, acompañado. Ese es el verdadero lujo, el que no se construye con mármol ni tecnología sino con actitud, empatía y atención a los detalles.
También creo firmemente en cuidar al equipo. Cuando las personas se sienten valoradas, dan lo mejor de sí. Y eso se nota en el ambiente, en la energía que se respira en el club, en la sonrisa con la que recibimos a quien llega.
El campo puede no estar en su mejor momento en alguna ocasión, y aun así el cliente volverá, porque sabe que eso se puede mejorar. Pero si no recibe un buen servicio, si no se siente escuchado o cuidado, es muy difícil que repita. El servicio no es un complemento: es la base de todo.
Lo demás —la innovación, el diseño, la inversión— claro que importa. Pero sin servicio, no hay experiencia. Y, sin experiencia, no hay fidelidad.










