‘El golf en Sports Summit Madrid 2025, una presencia tímida pero una oportunidad clara’, por Alejandro Nagy

08 / 07 / 2025

Ahora que han pasado unos días desde la conclusión de Sports Summit Madrid 2025, es el momento de exponer una pequeña reflexión sobre lo vivido en IFEMA y, en particular, sobre lo que se echó en falta: una representación más decidida del sector del golf.

El evento, que reunió durante dos jornadas a marcas, federaciones, gestores deportivos, startups y profesionales del mundo del deporte, confirmó su ambición de convertirse en un punto de encuentro transversal para la industria deportiva española. La organización fue impecable, el ambiente propicio para el networking y la prometedora oferta de contenidos variada e interesante.

Sin embargo, para quienes estamos vinculados en el día a día de la industria del golf en nuestro país, resultaba inevitable preguntarse por qué nuestro sector no estuvo más presente.
 

 
Más allá de tres empresas que apostaron por un stand propio —Black Box Golf con su simulador, Tecnogreen con sus robots cortacésped y otras apuestas tecnológicas, y Agrocarreras acompañada de Top Green by DLF y COMPO mostrando novedades para el mantenimiento de cespitosas—, y la participación indirecta de Trackman en el espacio de la primera, la presencia del golf en el área expositiva fue, con franqueza, marginal.

Aún con profesionales de la industria del golf de la talla de Agustín Pizá, fundador de Pizá Golf (y unos de los principales artífices de que el golf se vinculara a Sports Summit hace unos años), pululando por los pasillos del pabellón, el conjunto fue claramente insuficiente para un deporte que aspira a posicionarse como parte del tejido deportivo nacional y no únicamente como una actividad exclusiva o de nicho.

Faltó empuje, faltó punch, faltó gritar ‘aquí estamos’ como sí lo hicieron la Fórmula 1, el fútbol, el baloncesto, el ciclismo o los eSports entre otros.
 

 
Pocas disciplinas como el golf tienen tanto que ofrecer en un entorno como este. El golf es técnica, sí, pero también salud, sostenibilidad, tecnología, turismo, desarrollo económico y más. Es un deporte que se juega a cualquier edad, que permite competir en igualdad gracias al hándicap, que genera empleo cualificado y que se vincula de forma natural al medio ambiente.

En un pabellón lleno de propuestas sobre inteligencia artificial, rendimiento deportivo, formación o experiencias inmersivas, el golf tenía mucho que decir. Pero no lo dijo.

Esa ausencia, no obstante, no debe leerse como derrota, sino como una invitación. Si algo quedó claro en Sports Summit Madrid 2025 es que el público asistente —profesionales del deporte, inversores, periodistas y responsables institucionales— está abierto a descubrir nuevas propuestas.

Y el golf, bien contado, puede seducir a muchos de ellos. Puede convertirse, por qué no, en “el otro deporte” de quienes ya practican running, triatlón, pádel o ciclismo. El deporte que practicar para no dejar de hacer deporte cuando ya no podamos con el primero.
 

 
En ese sentido, hay margen para imaginar una participación del golf más activa y coherente en futuras ediciones.

No se trata solo de ocupar metros cuadrados con simuladores o césped artificial. Se trata de explicar bien qué somos, qué ofrecemos y cómo podemos aportar. Se trata de mostrar que el golf también innova, también educa, también se transforma. Que hay academias que combinan datos, inteligencia artificial y psicología deportiva. Que hay clubs trabajando con energía solar o reutilización de aguas. Que los profesionales del mantenimiento de los campos de golf son expertos en agronomía aplicada. Que somos el principal anfitrión de turistas deportivos de Europa.

El deporte necesita referentes, pero también necesita alternativas. Y el golf, si se lo propone y se promociona eficientemente en territorio comanche, puede ser una de ellas.

Quizá ha faltado presencia este año, sí. Pero lo importante es que no falte visión el próximo.
 

Alejandro Nagy es fundador de golfindustria.es.