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‘El miedo a perderse algo’, por Abel Jiménez

Tengo que reconocerlo, hay una web de la que soy un auténtico fan por los artículos tan “lógicos” que cuelgan. Sí habéis entendido bien, he dicho la palabra “lógica” que tan denostada está últimamente.

Esa página, que me enseña cada mes el número de rondas de golf que se venden en Estados Unidos, es la misma que dice que, comparativamente respecto a 2012, han bajado un 4,9 % pero que, realmente, se atisba una ligera recuperación ya que el “Tiempo-Clima” ha influido muy negativamente ya que han disminuido en veintitrés el número de días para poder jugar. Sin embargo, si nos centramos en el número de rondas jugadas por día abierto, es superior en 2013.

Esa página también me cuenta que, desde 2008, el número de clubs privados ha disminuido en 400.

Uno de los comentarios más “lógicos” que me encuentro es “Market Challenged” que, para que todos lo entendamos, tendría como traducción simple que uno de los mejores indicadores para que un campo de golf pueda ser viable son los “ingresos por casa” en la proximidad del campo.

Un campo de golf en mitad de la nada a cien kilómetros de cualquier núcleo de población relativamente fuerte tendrá más dificultades para ser viable que uno con un poder adquisitivo de los ciudadanos superior.

Esa página me da un dato bastante significativo: los clubes de socios han perdido 1,9 millones de miembros y ofrece como solución trabajar activamente en enganchar a la mujer y a los hijos para que vean viable seguir como socios de un club.

Lo más preocupante que me dice esta página es que, ahora mismo, en el mundo del golf, hay una generación perdida, la que va de los 18 a los 34 años. Esta generación ha disminuido en los últimos 20 años un 30% y no le importa, ni lo más mínimo, el golf tradicional. Cree que los intereses del golf profesional son totalmente distintos al golf recreacional, además, es la generación de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, del wi-fi y ve en el golf un deporte totalmente anclado a nivel tecnológico.

Esta generación acusa el Síndrome FOMO (fear of missing out, el miedo a perderse algo). Cuando ven a sus amigos twitear que están jugando al golf, sienten como si se estuvieran perdiendo algo e instantáneamente lo quieren hacer

¿Estamos entendiendo a esta generación los campos de golf?

Siempre pensamos en el ritmo de juego. Si es lento, si es eterno, si yo haría o dejaría de hacer. Me encanta la frase de Greg Nathan “Si no aumentamos la demanda de golf de forma urgente, el ritmo de juego no será un problema”.

En fin, cada día que pasa me doy más cuenta de que sé menos de este negocio, cosa de la cual me alegro porque eso significa que sigo teniendo inquietud por aprender y no decir la fatídica frase que odio “A mi no me vas a enseñar nada, llevo 20 años en esto del golf”.

Sin embargo, veo cada vez mas similares los problemas de nuestros amigos al otro lado del charco. Es más, creo que tenemos los mismos problemas solo que ellos son capaces de verlos y actuar mucho antes que nosotros. Habitualmente, decimos que no se pueden comparar las industrias pero mi pregunta es:

¿Por qué no podemos fijarnos en ellos y ver lo que hacen?

PS: Por cierto la página web tan lógica es www.ngf.com y solo busco trasladar una inquietud, cada vez más preocupante, por si alguien más la tuviera. Espero que sí.
 

Abel Jiménez es director de Golf Negralejo en Madrid. Puedes contactar con él a través de Twitter.
 

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