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El observatorio de aves integrado en el recorrido de Lanzarote Golf, un referente para los amantes de la ornitología

Hace unos meses Lanzarote Golf se convirtió en pionero en las islas Canarias al ubicar dentro de su recorrido de dieciocho hoyos un puesto de observación de aves (hide) a disposición de jugadores y visitantes. Desde él se pueden observar numerosos ejemplares de las distintas especies de aves, especialmente acuáticas y migratorias, que pueblan los lagos, rough y zonas fuera de juego del campo, áreas especialmente importantes para el asentamiento y nidificación de ejemplares de microfauna terrestre y de aves.

“Lanzarote Golf representa un importante espacio para la fauna y flora autóctonas. El diseño del campo, realizado con un criterio conservador de la topografía y geomorfología del relieve natural, la implantación de corredores de céspedes y plantación de arbolado autóctono en zonas yermas, ha favorecido la protección de la erosión y restauración del paisaje especialmente en zonas áridas y desprovistas de vegetación y suelos eriales, convirtiéndose en vergel seminatural donde ha vuelto la colonización de la fauna debido al enriquecimiento de los sustratos nutritivos en los que se practica el juego y a los hábitats que proporcionan los diferentes ambientes naturales creados en el campo”, indica Ignacio Roda, director de Lanzarote Golf.

“Lanzarote Golf supone una oportunidad de aprovechamiento de un terreno degradado cuando no completamente baldío y que por desgracia de no o ser así podrían ser utilizadas como vertederos ilegales causando así un gran impacto negativo para el medio ambiente. Los espacios verdes rehabilitan el lugar y aportan un área de bienestar a las personas. Este campo contribuye a conservar la flora y la fauna ya que se compone de árboles, arbustos y diversas plantas locales que ayudan a mejorar el hábitat silvestre en el que distintas especies encuentran su hogar tanto de forma permanente como lugar de paso (sírvase como ejemplo el caso de las aves migratorias). Por otro lado, sirve como atractivo turístico, visual y protector contra la explotación urbanística en el que se sitúa”, añade Roda.
 

 
“Utilizar agua regenerada para el riego y mantenimiento de la flora ha hecho que el campo de golf se convierta en un buen espacio de reciclaje de esta fuente, de otra manera las aguas depuradas serían vertidas directamente el mar. Asimismo, contribuye a la reducción de temperatura ya que el césped ayuda a reducir los niveles de energía consumida que son necesarios para acondicionar el aire. Este tipo de instalaciones cubiertas de césped bien conservado permiten también disminuir las plagas de insectos”, apunta Agustín Brea, head greenkeeper de Lanzarote Golf. “Otro aspecto a mencionar es la mejora de la calidad del aire, ya que captura el dióxido de carbono convirtiéndolo en oxígeno. Esto resulta muy beneficioso cuando existe una proximidad a carreteras o incluso en aquellas personas que padecen alergias ya que el césped denso disminuye la cantidad de polen”.