¿Quién no ha jugado alguna vez al pádel? Ese deporte del que todo el mundo habla, que nació casi por casualidad en casa de Enrique Corcuera en Acapulco en los años sesenta y que vivió su primera etapa de popularización en España al final de la década de los noventa.
Al contrario de lo que muchos piensan, el pádel no es un deporte nuevo ya que tiene más de cincuenta años de vida. Lo que sí es relativamente reciente es su expansión global. Se estima que hay treinta millones de jugadores a nivel mundial que juegan en más de sesenta y tres mil pistas.
El pádel está presente en ciento treinta países a lo largo y ancho del planeta (según se recoge en el World Padel Report 2024, publicado por la Federación Internacional de Pádel) y es el deporte que más crece en número de practicantes en la actualidad.
Muchas son las razones en las que se fundamenta el intenso crecimiento que el pádel está experimentando. Es un deporte relativamente sencillo de aprender, con una barrera técnica muy baja, muy dinámico y divertido, con un componente social muy marcado y al que pueden jugar personas de un amplio rango de edad y condición física.

La gran capacidad de atracción del pádel se basa en sus múltiples fortalezas, de entre las que podemos destacar las siguientes:
- Es un deporte eminentemente social. Al jugarse en pareja y en una pista de doscientos metros cuadrados de superficie, resulta muy fácil comunicarse de manera natural con tu compañero e, incluso, con los rivales. Esto hace que sea muy habitual que se genere un vínculo entre los jugadores.
- Es muy dinámico. La duración media de un partido no supera los noventa minutos. Este factor provoca que en el 90 % de las ocasiones el plan de pádel incluya el llamado ‘post partido’ reforzando la interacción social y activando el food & beverage del club.
- El aprendizaje es sencillo. La exigencia física es modulable y presenta una relación disfrute-esfuerzo difícil de igualar. Por esta razón, es una de las opciones deportivas favoritas de los más jóvenes. Las nuevas generaciones demandan deportes sencillos de aprender, que faciliten la interacción social y cuya práctica sea rápida, para que puedan encajar en su siempre rebosante agenda diaria.
- Es una potente herramienta de relaciones públicas y team building. Cada vez más empresas organizan eventos de pádel para potenciar su relación con clientes y proveedores o reforzar el sentimiento de pertenencia de sus trabajadores. El gran número de practicantes (se estima que más cinco millones de personas juegan al pádel en España) y la posibilidad de jugar partidos incluso con un nivel básico de juego, unidos a su alto poder de networking, confieren un magnífico rendimiento al pádel corporativo.
Desde el punto de vista de negocio, el pádel se está convirtiendo en una verdadera industria que en 2026 alcanzará un valor estimado de seis mil millones de euros, según se extrae del último Global Padel Report by Playtomic & PWC.

Una inquietud muy extendida entre los directores y propietarios de campos de golf es cómo conseguir incrementar la actividad en sus instalaciones para garantizar su viabilidad económica a largo plazo, consiguiendo posicionar su club en la mente de los usuarios como su lugar favorito para disfrutar de la mayoría de sus momentos de ocio, no sólo deportivo, sino también social y familiar.
Existen muchas vías de dinamización posible, pero una de las mejores desde mi experiencia es incorporar pádel a la propuesta de servicios del club.
Por medio del pádel, los clubs de golf pueden conseguir:
- Atraer nuevos usuarios. Especial relevancia de los jóvenes y con una distribución muy equilibrada entre hombres y mujeres.
- Dinamizar la actividad del club. Al aprovechar la capacidad de atracción del pádel y las sinergias entre ambos deportes se facilitará la venta cruzada y la organización de eventos combinados dado que un gran número de clientes serán jugadores de los dos.
- Mejorar la experiencia de los usuarios. Se refuerza la propuesta de opciones de ocio deportivo con un deporte que fomenta la interacción social y la participación de personas de cualquier edad, nivel de juego y condición física.
- Atraer jugadores de otros mercados geográficos. La intensa globalización del deporte ha provocado el nacimiento del turismo de pádel con España como el país destino por excelencia.
- Generar ingresos extra gracias al pádel corporativo. El interés de empresas y marcas por el pádel hará posible que el club pueda identificar nuevas oportunidades de negocio vía eventos corporativos, patrocinios y acuerdos de partnership.
Si tu club aún no tiene pádel, te recomiendo que te plantees su incorporación, acompañada de un riguroso análisis y un plan estratégico en el que se definan de forma clara los objetivos que deseas alcanzar.
Este plan será el primer paso imprescindible para poder diseñar la instalación y la gama de servicios que respondan de forma óptima a las necesidades y preferencias de tus clientes.
Ángel Moreu Álvarez es director general de Mad4padel y cuenta con el Club Management Diploma por la CMAE.










