La salud mental de los deportistas de alto rendimiento centró este miércoles una jornada de reflexión celebrada en el Real Club de Golf La Herrería, en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial. Organizado en colaboración con la Fundación Blanca, el encuentro puso de manifiesto la necesidad de reforzar las estructuras de apoyo psicológico y de atención integral a los deportistas durante todas las etapas de su carrera.
Entre las principales conclusiones destacó que uno de cada cinco deportistas desarrolla problemas de salud mental a lo largo de su trayectoria como consecuencia de la elevada presión asociada a la competición de máximo nivel, una realidad que, según coincidieron expertos y exdeportistas, sigue sin recibir la misma atención que las lesiones físicas.
La jornada reunió a profesionales sanitarios, representantes institucionales, especialistas y deportistas de élite para analizar los factores deportivos, sociales, económicos y personales que influyen en el bienestar de quienes compiten al máximo nivel. Entre los participantes figuraron Almudena Cid, Fernando Romay, Raúl González, Tania Lamarca, Julio García Mera, Beatriz Pérez, José Antonio Montero y la golfista Carmen Alonso, quienes compartieron sus experiencias personales.

Durante el encuentro se recordó que diversos estudios identifican hasta seiscientos cuarenta factores de estrés diferentes a los que puede enfrentarse un deportista profesional a lo largo de su carrera. Entre ellos destacan la presión competitiva, las relaciones con entrenadores, las expectativas externas, la incertidumbre laboral o las lesiones, circunstancias que pueden derivar en un importante desgaste emocional.
Los expertos señalaron que los trastornos de ansiedad y depresión presentan las mayores prevalencias entre los deportistas de élite, con un 56 % y un 48 %, respectivamente. A ellos se suman los trastornos del sueño (26 %) y el abuso de alcohol (19 %). Frente a ello, insistieron en que los problemas psicológicos continúan siendo menos visibles y más estigmatizados que las lesiones físicas.
La presidenta de la Fundación Blanca, Lola Fernández Ochoa, defendió la necesidad de un cambio de enfoque dentro del deporte de alto rendimiento. A su juicio, la salud mental debe recibir el mismo reconocimiento y atención que cualquier lesión física, dado el impacto que la exigencia competitiva tiene sobre el bienestar emocional de los deportistas.

Otro de los asuntos abordados fue la transición hacia la retirada deportiva. Cada año entre un 5 % y un 7 % de los deportistas de élite finalizan su carrera, con una edad media de treinta y cuatro años. Los especialistas advirtieron de que esta etapa constituye uno de los momentos de mayor vulnerabilidad, especialmente cuando no existe una planificación previa que facilite el cambio hacia una nueva etapa profesional y personal.
Según los datos expuestos durante la jornada, entre un 15 % y un 20 % de los deportistas retirados experimentan procesos de transición complejos que requieren apoyo psicológico especializado. La psiquiatra María López-Ibor defendió la importancia de acompañar este proceso desde una perspectiva integral que incluya apoyo emocional, psicológico, financiero y laboral.
Las conclusiones del curso apuntan a la necesidad de desarrollar modelos de atención continuada que acompañen al deportista desde el inicio de su carrera hasta su retirada. Para ello, expertos y participantes reclamaron una mayor implicación de clubs, federaciones e instituciones mediante equipos multidisciplinares capaces de integrar profesionales especializados en salud mental junto al resto de estructuras de apoyo.
La jornada también abordó la influencia del entorno familiar y técnico en el bienestar del deportista, la importancia de la planificación económica de la carrera profesional y el papel de los medios de comunicación en la construcción de la imagen pública de los deportistas y su repercusión sobre el rendimiento y la salud emocional.









