El robot cortacésped autónomo Kress KR236E, a prueba en los ‘roughs‘ del Real Club de Golf La Peñaza

14 / 10 / 2024

Siguiendo con las experiencia de robots cortacésped autónomos en el Real Club de Golf La Peñaza, el club zaragozano está actualmente probando el robot cortacésped autónomo KR236E de Kress en los roughs de los hoyos 9 y 18.

Este modelo realiza el trabajo de forma constante y silenciosa, es eléctrico y tiene un consumo reducido. Se trata de un robot que cuenta con un sistema que detecta obstáculos OAS (Obstacle Avoidance System) de forma que se para y reanuda su marcha cuando es necesario.

Por ello, en caso de que el jugador, o su carro de mano, se encuentren en su trayectoria, el robot se detiene y continúa hacia otro lado. Al detectar obstáculos de menos de diez centímetros, como una bola que cayera en su trayectoria, el robot pasaría por encima sin problema sin arrastrarla ni tener mayores afecciones.

El espacio por el que se mueve (rough del 9, rough del 18 y un ‘paso’ entre uno y otro), está limitado mediante el sistema RTKn (una técnica de geoposicionamiento que mejora la precisión de los datos derivados del posicionamiento por satélite) por lo que no se sale de su área de acción.

Ya hace algunas semanas que el robot está trabajando en las zonas del club donde se programó y la valoración general es muy positiva.
 

 
«Lo primero que hay que tener claro es que no se trata de un dispositivo que instalas, enciendes, se pone a trabajar y te puedes olvidar de él. Cualquier máquina requiere una supervisión, sobre todo al principio, y con esta ocurre igual», explica Mario Martínez, head greenkeeper de La Peñaza.

«En el caso de La Peñaza, llevó unos días que trabajara correctamente. Necesitó algunas actualizaciones y hubo que estudiar con detenimiento algunos aspectos como el lugar más idóneo para instalar la estación de carga».

«En este sentido hay que entender que, como cualquier máquina, no es infalible. Igual que la maquinaria tradicional puede fallar en un momento determinado (se entiende, se acepta y se repara), es comprensible que el robot, aunque esté programado para (por poner un ejemplo) evitar obstáculos, pueda, en un momento determinado, no hacerlo como se esperaba. En ese caso, es necesario revisarlo y, quizá, actualizar su software, como se revisaría cualquier máquina, pero eso no quiere decir que la tecnología no sea satisfactoria», prosigue Mario.

«Desde que se consiguió que todos los sistemas funcionaran correctamente, el desempeño del robot ha sido sobresaliente. Mantiene los ‘rough’ en perfecto estado y de forma consistente, permite dedicar el tiempo del personal a otras labores y, en general, optimizar el trabajo de mantenimiento para ofrecer un mejor estado del campo a los jugadores».
 

 
«En La Peñaza contábamos con el apoyo de talleres Sampietro, quienes han instalado y supervisado el desempeño del robot, y con quienes hemos estado en contacto directo en todo momento, por lo que también hay que tener en cuenta que instalar este tipo de dispositivos requiere unas habilidades en el personal que son diferentes a las habituales en un equipo de mantenimiento del campo», apunta.

«Por último, en el caso de La Peñaza todavía se trata de una demostración, pero para optimizar de verdad el rendimiento de todo el equipo de mantenimiento en el campo de golf es necesario contar con varios robots, porque uno ya requiere dedicación pero solo ‘libera’ el trabajo de una zona del campo. Cuantos más robots hay en funcionamiento, más se optimiza ese rendimiento del equipo. Sin embargo, para otras zonas que no sean la de juego, y dependiendo siempre del tipo de instalación, quizá con un dispositivo sea suficiente», concluye Mario Martínez.

Dado que la siega autónoma ya no es el futuro sino el presente en varios clubs, el equipo de greenkeeping del Real Club de Golf La Peñaza estudiarán el desempeño del robot Kress y sus posibles implantaciones en el futuro, teniendo en cuenta que la automatización de procesos es hacia donde también se dirige la industria del golf.