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‘El valor de ser profesional de golf dentro de la actual industria del golf’, por Felipe Rodríguez Llanos

El estatus de profesional de golf siempre ha sido mi carácter diferenciador a lo largo de mi carrera profesional en la industria del golf. Siempre me ha dado una visión distinta de la que otros compañeros tenían a nivel técnico. Me ha aportado la perspectiva deportiva, y no sólo la técnica, que necesitas en tu día a día en un campo de golf o en un nuevo proyecto.

Como tercera generación de profesionales de golf, en mi familia siempre fui educado en los valores y filosofía de vida que el golf imprime. Se me transmitió la importancia de compaginar estudios con deporte como una fórmula muy poco explorada por la mayor parte de profesionales en España tanto de mi generación como de generaciones anteriores.

Durante muchos años muy buenos profesionales de diversas áreas (economistas, abogados, ingenieros, etc.) se han acercado al golf a aportar sus conocimientos o a marcar sus objetivos… pero muy pocos conocían el golf desde un punto de vista práctico, deportivo o incluso como forma de vida. De ahí que muchos proyectos se quedaran vacíos, sin contenido real y sin llegar a buen puerto.

Desde mis primeros trabajos, muchos de estos profesionales solicitaron de mis servicios para aportar un valor añadido que ellos no podían aportar o que conscientemente desconocían.

Creo firmemente en la figura de auténticos profesionales de golf quienes, formados en muchas áreas a partir de una base deportiva profesional, vayamos mejorando día a día nuestro sector.

Los grandes diseñadores de campos de golf han sido siempre grandes jugadores profesionales, o muy buenos jugadores apoyados en grandes ingenieros. ¿Por qué no ser nosotros mismos los que concentremos esas dos figuras? En mis inicios en el mundo del diseño, uno de mis primeras funciones era valorar la jugabilidad de lo diseñado o dar opiniones desde el punto de vista de un profesional de golf, cosa que otros compañeros como ingenieros no podían ofrecer.

Hay muy buenos gerentes de campos de golf y directores de clubs con experiencia deportiva amateur de alto nivel pero, ¿por qué no profesionales de golf con esa formación económica o de gestión? Gente que haya enseñado, que haya competido.

Creo que, como profesionales de golf, nuestras carreras deportivas y profesionales deben expandirse y enriquecerse desde jóvenes con mejor formación académica. Cada vez somos mejores jugadores, más completos y mejor entrenados, somos mejores profesores, con más información y cursos a nuestro alcance pero debemos copar otros puestos a base de formación y esfuerzo ayudados de ese valor diferenciador que significa ser profesionales de golf y, por qué no, empresarios del golf.

Yo he podido en muchas instalaciones compaginar enseñanza con gestión o con mantenimiento ya que o por poca disponibilidad de personal o por la falta de gente con experiencia en el mundo del golf han visto en un perfil como el mío una opción para compaginar varias labores al mismo tiempo y cubrir esos puestos.

Debemos expandir las áreas a las que los profesionales de golf pueden llegar y así abrir nuevas vías laborales tal y como ya se lleva haciendo muchos años en otros países.

Todos los programas de formación deportiva desde hace años (mi generación en la Escuela Nacional es un gran ejemplo), ya llevan añadidos planes de formación en estas áreas que sin duda serán una buena forma de continuar dentro del sector del golf ya sea por decisión propia o como posible alternativa al final de una vida dedicada a la competición o complementaria a la enseñanza.

Espero que mi visión pueda seros útil tanto a jóvenes profesionales o aún amateurs, como también un estímulo a generaciones más experimentadas que con algo de formación y esfuerzo puedan ver complementada su actividad laboral dentro del sector del golf que tan bien conocemos y al que tanto podemos aportar en su beneficio.
 

Felipe Rodríguez Llanos es miembro de la primera generación de la Escuela Nacional de Golf (actual Blume), profesional de golf desde 1995, Ingeniero Técnico Agrícola desde 2002, diseñador de campos de golf, greenkeeper, entrenador nacional del Comité Técnico Juvenil de la RFEG y colaborador del Centro de Excelencia de la Real Federación Española de Golf.