«Espero no conformarme nunca, porque no hay nada más satisfactorio que crecer» – María Adánez, gerente de Golf Entrepinos y Golf Valderrey

16 / 04 / 2025

Tras una sólida trayectoria en el sector del marketing, la comunicación y la gestión comercial, María Adánez se incorporó al tándem formado por el vallisoletano Golf Entrepinos y el zamorano Golf Valderrey con el objetivo de potenciar ambas instalaciones. Con el tiempo, Adánez adquirió mayores responsabilidades llegando a comandar ambas naves.

Hemos charlado sobre ello con María y nos ha expuesto en primera persona su experiencia profesional.
 

 
María, tu formación es en publicidad. ¿Cómo llegaste al mundo del golf?

La verdad, nunca imaginé que acabaría trabajando en este sector. Empecé encargándome de la comunicación y las relaciones públicas en Golf Entrepinos y Golf Valderrey, pero poco a poco me fui involucrando más. Mi interés por el sector y mi capacidad de adaptación me llevaron a asumir nuevos retos… y así terminé convirtiéndome en gerente de ambos clubs.

 

¿Fue complicado ese cambio de rumbo profesional?

Muchísimo. Al principio no sabía nada sobre este mundo, he tenido que formarme mucho y aún me queda mucho por aprender. Pero no lo vi como un obstáculo, sino como una oportunidad de crecimiento. La perseverancia, la polivalencia, el interés y la ambición me han acompañado desde el primer día.

 

Desde tu experiencia, ¿cómo ha evolucionado la percepción del golf en los últimos años?

Ha cambiado bastante, especialmente a raíz de la pandemia. Fue una de las pocas actividades que se podían practicar al aire libre, y eso atrajo a nuevos jugadores. Aun así, seguimos enfrentando desafíos importantes: los costes de mantenimiento de los campos son altísimos, y la rentabilidad es una lucha constante. Además, el golf sigue arrastrando ciertos clichés que dificultan atraer a más gente, sobre todo a las nuevas generaciones.

 

¿Qué consideras esencial para gestionar con éxito un club de golf?

Sin duda, la capacidad de adaptación. Es un trabajo que exige mucha polivalencia y resolución. Cada día surgen imprevistos y hay que saber gestionar la presión. También creo que la sostenibilidad es fundamental para garantizar el futuro de los campos de golf. No es una moda, es una necesidad.
 

 
¿Cómo vives tu rol de liderazgo en un sector tradicionalmente masculino?

Yo no creo que el liderazgo femenino deba verse como algo distinto o especial. El buen líder no lo determina el género, sino la persona y sus capacidades. Ahora bien, es cierto que aún hay una brecha de representación en los puestos de dirección. La visibilidad es clave, porque todavía resulta extraño ver a mujeres en ciertas posiciones.

 

¿Cuál es tu filosofía de trabajo en el día a día?

Seguir avanzando sin miedo. Cada día hay algo que mejorar, algo que aprender. Lo único que no logro es jugar al golf —ríe—. Pero en serio, me encanta mi trabajo. Nunca me aburro en el campo, tengo anécdotas todos los días. He aprendido incluso a reírme de lo que antes me hacía llorar.

 

¿Qué consejo darías a quienes sueñan con dirigir un club deportivo algún día?

Si lo sueñas, lo conseguirás. Las nuevas generaciones serán fundamentales para seguir transformando el golf, sobre todo en lo digital y en su modernización. Mi consejo es que no se conformen, que sean curiosos y que no se pongan límites.

 

¿Tienes algún mantra que te acompañe en tu carrera profesional?

Sí, uno muy claro: “Si de verdad quieres, encontrarás el camino. Si no, encontrarás excusas”. Esa frase me acompaña todos los días.