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«Gestionar las consecuencias del COVID ha sido una prueba durísima para todos pero creo que ya estamos en el camino de recuperar la normalidad» – Miguel Vidaor, director de torneos del European Tour

España ha acogido este año media docena de torneos del European Tour, es decir, casi hemos recuperado el nivel de años anteriores en los que llegó a albergar siete eventos en una misma temporada. Tres citas en las islas Canarias en abril y otras tres en la península Ibérica en octubre han marcado este 2021, y varios de ellos han llevado la firma de un destacado profesional, Miguel Vidaor, uno de los dos directores de torneo españoles en la máxima competición continental de golf junto a José María Zamora.

Con él hemos charlado recientemente acerca de su profesión, de su día a día, de sus experiencias, y esto es lo que nos ha contado sobre una de las responsabilidades más grandes que existe en el golf europeo.
 

 

Llevas casi treinta años formando parte del European Tour, ¿cómo empezó todo? ¿Cómo te embarcaste en esta aventura?

Mi primera temporada en el European Tour empezó en enero de 1993 ya que me incorporé al circuito junto a José María Zamora y Mikael Eriksson justo unos meses después de superar con éxito una entrevista realizada en La Moraleja Golf durante la Copa del Mundo de 1992. Yo era muy joven, acababa de terminar mi primer (y único) año de universidad, tenía hándicap 1, jugaba bien, arbitraba torneos, trabajaba para la Federación Catalana de Golf como director deportivo… y quería trabajar en golf sí o sí, así que no me lo pensé mucho cuando el European Tour se puso a tiro.

Tuve la suerte de poder contactar con John Paramore en un momento crucial gracias a la mediación de Julián Zulueta, en aquel momento presidente del Comité de Reglas de la Real Federación Española de Golf, a quien había conocido gracias a mi padre, árbitro de la RFEG. Hasta entonces, el European Tour estaba formado casi exclusivamente por ingleses e irlandeses, digamos que el 100 % de los empleados del Tour solo hablaban inglés. El entonces director ejecutivo, Ken Schofield, entendió que el incremento de jugadores continentales ‘forzaba’ a la apertura del circuito a la contratación de empleados de otras nacionalidades y se abrió la veda de españoles, suecos, alemanes, etc. Estuve en el lugar oportuno en el momento oportuno.

 

¿Qué es lo que más claramente recuerdas de tus inicios en el circuito? ¿Qué actividades principales has desarrollado en él?

Empecé siendo Tournament Administrator, algo así como administrador de torneo o referee. Acudía a muchos torneos cada temporada pero solo durante los días de competición, no desarrollaba ninguna actividad en los días intermedios ni me encargaba de la planificación de torneos futuros como sí hacían los directores de torneo.

En 1998 me ascendieron a Tournament director, el cargo que mantengo desde entonces, y ahí ya empezó el verdadero trabajo duro. Las responsabilidades y las actividades cambian mucho. Un director gestiona unos ocho o nueve torneos cada año pero debe contemplar una gran cantidad de aspectos de cada evento, principalmente prepación del campo y gestiones con los jugadores.
 

 

¿En qué consiste el trabajo de un ‘Tournament Director’ del European Tour?

En el circuito somos seis Tournament Director y nos repartimos el calendario lo mejor que podemos para optimizar la temporada, nos vamos alternando y al final de año cada uno dirige unos ocho o nueve eventos.

Contamos con un departamento de agronomía que supervisa los aspectos de preparación del recorrido. Unos seis o siete meses antes del torneo nos reunimos en el campo sede con su head greenkeeper y con el agrónomo del Tour y, tras dar un par de vueltas al campo y conocer de primera mano sus características básicas, establecemos un plan de trabajo específico con la idea de que en la fecha de la competición el campo se presente de la mejor forma posible para resultar un reto a los jugadores.

Igualmente mantengo una reunión con el promotor del torneo y deplegamos la agenda de los casi cincuenta puntos de control del evento que refleja prácticamente todo lo que se va a desarrollar en esa semana en relación a los jugadores: vestuarios, campo de prácticas, scoring, etc.

 

El mantenimiento de los campos de golf ha mejorado sensiblemente, algo que seguramente redundará en tu trabajo. ¿Cómo influye la labor del head greenkeeper en la preparación del torneo?

El mantenimiento de los campos de golf y su preparación para los torneos ha mejorado una barbaridad desde que empecé a trabajar en el Tour. En España quizá incluso más que en el resto de Europa. Creo que fue fundamental la participación de Jaime Ortiz Patiño ya que su dedicación por Valderrama hizo que se subiera el listón de la calidad, algo que, por ejemplo, hizo que la Real Federación Española de Golf creara su Green Section (que ha hecho un trabajo espectacular preparando greenkeepers).

En cada torneo, los aportes del agrónomo del Tour y del greenkeeper local son fundamentales. Nosotros tenemos mucha experiencia en preparación de torneos y una cosa es cómo se encuentra el campo anfitrión en su día a día y otra muy distinta es cómo debe encontrarse la semana de competición. Estoy en permanente contacto con el head greenkeeper del campo sede y le indicamos nuestra preferencias en cuento a altura de rough, velocidad de greens, etc., y siempre teniendo en cuenta el tipo de campo, las cespitosas presentes, los moldeos de green, la exposición a sol y viento, etc. La colaboración suele ser excelente y eso facilita las cosas.
 

 

En estas tres décadas el golf ha evolucionado notablemente, ¿qué cambios de tu día a día destacarías? ¿Y de los propios torneos?

En los últimos treinta años no ha evolucionado mucho, ¡ha evolucionado muchísimo!

A nivel de jugadores destacaría su prepación física, su preparación como atletas… recuerdo que, cuando comencé, los jugadores después de terminar su vuelta se iban a tomar unas cervecitas tranquilamente. La apareción de Tiger lo cambió todo. Gimnasio, preparadores físicos, planificación, entrenamientos, fisios, etc., todo el aspecto físico se ha profesionalizado y ahora los jugadores trabajan una barbaridad ese aspecto. La preparación está muy dirigida a potenciar ciertos grupos musculares y también es muy específica para cada jugador.

Otra cosa que también ha variado notablemente es el material de juego (palos, bolas, varillas, cabezas, etc.), algo que es un problema enorme para los Tournament Director ya que un buen número de campos de golf históricos, campos de renombre y de mucha importancia, que se están quedando totalmente obsoletos. Cuando yo empezé en esto, un campo de seis mil metros era largo; ahora, un campo de casi siete mil metros es la tónica habitual.

Esto de las distancias de los golpes es una locura. Necesitamos campos de prácticas de trescientos metros y es un problemón. Este año ha surgido una noticia de la R&A acerca de una regla local que permite un máximo de cuarenta y seis pulgadas en las varillas de drivers pero yo creo que la clave de todo está en la bola. Quienes mandan en la USGA y la R&A deben actuar sobre la bola anes de que se vaya de las manos.

Una cosa más que destacaría es la aparición de las redes sociales ya que para el Europen Tour, especialmente desde que Keith Pelley tomó las riendas, son un excelente medio de difusión de nuestro día a día. Hemos generado un equipo de creadores de contenido muy competente y, por ejemplo, algunos de los espectaculares vídeos que han publicado han tenido varios millones de visualizaciones, algo que creo ayuda a difundir aspectos positivos de nuestro deporte. Es una puerta de entrada a gente joven y eso es muy positivo.

 

De los seis torneos que se han celebrado en España este año, cuatro han estado coordinados por tí. ¿Qué destacarías de los torneos de Gran Canaria, Tenerife, Madrid y Mallorca?

Sí, me he encargado de «casi cuatro» torneos y mi buen amigo Jose María Zamora de «dos y medio» ya que el segundo evento de Tenerife lo coordinamos media semana cada uno.

Los eventos de las islas Canarias estuvieron muy bien, para los jugadores fue una gozada venir a España a competir a 25 ºC en el mes de abril. Fue especialmente llamativo el Gran Canaria Lopesan Open ya que pasaron de competir en Austria a 6 ºC a hacerlo a la orilla del mar en menos de dos días. Los campos de Lopesan Meloneras Golf y de Golf Costa Adeje, en donde se jugaron de forma consecutiva el Tenerife Open y el Canary Islands Championship, están muy bien mantenidos pero no dejan de ser campos de resort, de greenfee, campos muy asequibles para estos jugadores que generan resultados muy bajos no solo por su diseño sino porque la ausencia de rough alto los deja sin defensa. Pero no pasa nada porque son semanas de birdies, algo que a los espectadores les encanta ver.

El torneo en Madrid, el ACCIONA Open de España, ha sido una locura porque ya podíamos contar con espectadores (en Canarias no pudimos por las restricciones COVID de ese momento) y la mera presencia de Jon Rahm hizo que todo se desbordase. El Club de Campo estaba fenomenal, Teledeporte emitió varias horas de competición cada día, los patrocinadores se volcaron, los promotores elevaron el listón de la organización… creo que ha sido un evento de mucho impacto.

Y el torneo más reciente, el Mallorca Golf Open, ha sido una salvación ya que estábamos buscando desesperadamente una sede de torneo en el sur de Europa una vez que el torneo en Marruecos se borró del calendario. A estas alturas del año, y más después de lo peor de la pandemia, los campos están atestados de greenfees pero Golf Santa Ponsa se ofreció y creo que el resultado ha sido magnífico.
 

 

¿Cómo es el día a día de un director de torneos del European Tour? ¿Cómo preparas cada evento?

Solemos llegar al campo el sábado anterior a la semana de torneo (o el domingo por la mañana) y debemos asegurarnos de que todo lo preparado esté realmente listo para el lunes, que normalmente es la primera jornada de entrenamiento. A partir de ahí nos encargamos de pulir los últimos detalles.

Cada torneo dispone de tres árbitros y uno de ellos, el R1, viaja también la smeana anterior del torneo y se encarga de marcar el campo, dejarlo todo preparado para la competición y marcar las posiciones de bandera de los hoyos 10 al 18. El segundo árbitro, el R2, llega a principios de semana y marca las posiciones de bandera de los nueve primeros hoyos. Y todo en coordinación con el director de torneo ya que debatimos sobre el tipo de hoyo, el viento, los tees, las superficies de greens, etc.

Y, como apuntaba antes, también debo encargarme de todo aquellos que afecte a los jugadores así que repaso transportes, hoteles, vestuarios, sala de jugadores, instalaciones que usen en el campo, etc., para que nada quede al azar y todo esté al nivel de calidad exigido por el European Tour. Si hay que llamar al promotor del torneo para arreglar algo, se le llama.

 

Estos últimos meses han sido atípicos y estresantes debido a la pandemia de COVID-19, ¿en qué te ha afectado más?

Estos últimos meses han sido brutales. Estuvimos parados varios meses, perdimos torneos y el Tour se tuvo que reestructurar a la carrera para poder afrontar esta neuva etapa. Las cosas han cambiado mucho y también desde que empezamos a volver a trabajar en julio del año pasado.

Al principio de la vuelta al trabajo todo se basaba en burbujas súper estrictas. Algunos Gobiernos nos dejaban entrar en sus países pero con diversas restricciones (PCR y demás) y siempre movernos dentro de las burbujas marcadas, algo que resultaba muy duro pero a la vez facilitaba algunas responsabilidades a nivel de dirección de torneos ya que dejaban muy poco margen a la improvisación.

A medida que las cosas han ido mejorando por la vacunación, pero también desde que ha aparecido la ‘variante Delta’, todo se ha complicado mucho más porque los Gobiernos han ido imponiendo restricciones a unos y otros países. Por ejemplo, este año tuve que hacer cargo de dos torneos en Alemania que no me tocaban (el Porsche European Open y el BMW International Open) porque el Gobierno alemán impuso una cuarentena obligatoria de dos semanas a los viajeros británicos y el Tournament Director de los eventos era de Reino Unido. Tuve que plantarme en Hamburgo sin conocer la ciudad ni a nadie del torneo pero bueno, son cosas que pasan, nos adaptamos y que ahí quedan las experiencias.

Este segundo año de pandemia está resultando incluso más complicado que el primero ya que hemos tenido momentos de caos respecto a las prohibiciones de viaje. Los sudafricanos no podían entrar en Suecia, los británicos no podían entrar en Alemania, etc., y para nosotros ha sido complicado gestionar la treintena de nacionalidades de jugadores, caddies y personal del Tour, tanto técnico como de organización. El European Tour es una empresa que pertence a sus jugadores, ellos son nuestros clientes y las condiciones externas nos lo han puesto difícil.

 

¿Qué momento ha sido el más complejo, o el más surrealista, desde que el European Tour volvió a su actividad durante la pandemia?

Pues precisamente el torneo de Hamburgo que comentaba antes, el Porsche European Open. Resulta que prácticamente todos nuestros técnicos de televisión son británicos y, cuando se decretó la cuarentena obligatoria de entrada en Alemania para los británicos se nos encendieron todas las alarmas ya que sin técnicos no hay tele y sin tele no hay torneo. La salvación fue que se podía entrar en Alemania si antes habías estado al menos diez días en un país marcado como «COVID verde» como Dinamarca, que era donde se disputaba el torneo la semana anterior.

Total, que sacamos la calculadora y, para que nuestros técnicos pudieran pasar de Dinamarca a Alemania, debían esperar en suelo danés hasta el jueves de la misma semana de torneo. Así que nos reorganizamos, esperamos y los técnicos estuvieron preparados con sus camiones en la frontera terrestre entre los dos países a las 23:59 del jueves… y dos minutos después, el viernes a las 00:01, cruzaron la frontera. Pudieron llegar a Hamburgo, cablear a la carrera y disputar un torneo a tres vueltas de sábado a lunes. Respondimos bien a las restricciones de movilidad, Tour Productions hizo un esfuerzo titánico y todo quedó en anécdota, pero vaya semanita pasamos.
 

 

¿Cómo han sobrellevado los jugadores todos los condicionantes y las restricciones generadas por la pandemia?

Diría que ya más del 90 % de los jugadores del European Tour tienen la pauta completa de vacunación, algo que permite organizarnos mejor y facilita las cosas. De hecho, la sensación que tuve durante el ACCIONA Open de España es que era un torneo «normal», de los de antes.

Desde hace unas pocas semanas, las autoridad de los países que visitamos ya están premitiendo prescindir de los ‘hoteles burbuja’ y así los jugadores pueden optar por sus propias elecciones (hotel, AirBNB, etc., lo que llamamos self-catered accommodation), siempre autorizdas por el Tour y en todo caso en grupos reducidos de no más de cuatro personas. Esto es algo que los jugadores agradecen ya que después de tanto tiempo literalmente encerrados en los hoteles, esto es un avance. Nuestro trabajo es facilitarles todo lo posible las cosas a los jugadores y les transmitimos todo lo que nos indican las autoridades.

Por otro lado, creo que los jugadores son quienes han llevado la peor parte en todo esta compleja situación pandémica. Ha sido muy duro para ellos, especialmente durante el final de 2020 y el principio de 2021 cuando las ‘burbujas’ eran muy estrictas ya que no podían viajar con ellos los entrenadores, esposas, novias, etc., solo el tándem jugador-caddie. Muchos lo han llevado bien (dentro de lo que cabe) pero otros no lo han aguantado y a mitad de un torneo han abandonado y han vuelto a casa. Soportan mucha presión y las circunstancias no han favorecido en absoluto. Afortunadamente, creo que lo peor ya ha pasado y desde hace meses ya pueden ir a los torneos con su equipo y familia.

 

La temporada de 2021 está llegando a su fin, ¿cómo se plantea la de 2022?

Creo que la temporada 2021 ha sido un éxito ya que hemos podido mantener un calendario prácticamente completo incluso creando torneos de la nada y encontrando sustitutos cuando un evento de ‘caía’ del calendario. Ha sido muy estresante pero a la vez muy gratificante ya que nuestros dueños, los jugadores del European Tour, han contado con eventos en donde poder competir y ganarse la vida. Durante 2020 congelamos las categorías, es decir, tal y como terminaron el 2019 compitieron en 2020, y ya en 2021 hemos vuelto a marcarlas para retornar a la normalidad.

Estamos preparando novedades que seguramente serán recibidas con alegría en 2022: volverán algunos torneos, aparecerán nuevos eventos, algunos mejorarán de categoría, otros aumentarán su bolsa de premios, la alianza estratégica con el PGA Tour permitirá a varios de nuestros jugadores ampliar su horizonte competitivo… Motivos más que suficientes para seguir trabajando duro.