El Golf Club Perelada ha completado la renovación integral de su sistema de riego, una actuación que supone un salto cualitativo en la gestión hídrica y agronómica del campo, con una reducción aproximada del 30 % del consumo de agua.
El proyecto, cuyo diseño y dirección de obra ha corrido a cargo de Green Project, ha supesto una redefinición del modelo de riego a partir de criterios de eficiencia y naturalización del recorrido, con una reducción de la superficie regada desde cuarenta a menos de veintiocho hectáreas (-30,6 %).
Como resultado, el consumo anual estimado se ha reducido desde algo más de trescientos treinta mil metros cúbicos hasta situarse en torno a los doscientos cuarenta mil metros cúbicos, incluyendo las necesidades asociadas a la evaporación de las láminas de agua.
La intervención ha abordado la renovación simultánea de todo el sistema de riego, una operación poco habitual que permite optimizar el rendimiento global desde su puesta en funcionamiento y minimizar desajustes entre fases.

Desde el punto de vista técnico, el sistema IC de Rain Bird se basa en una sectorización más precisa de las diferentes áreas del campo, que permite ajustar las dotaciones de riego de manera diferenciada entre greens, tees, calles y rough, en función de sus necesidades específicas.
«Con esta configuración podemos trabajar con mucha más precisión. La sectorización nos permite adaptar el riego según el uso de cada zona, el tipo de césped y las condiciones ambientales en cada momento», explica Albert Torres, responsable de greenkeeping y jardinería de Perelada Resort.
Por otro lado, el sistema CirrusPro con estación meteorológica incorpora un avanzado control digital que facilita la programación y monitorización del riego, permitiendo una gestión más dinámica y una respuesta más rápida a la variabilidad climática.
A nivel agronómico, esta mejora permite una distribución más homogénea de la humedad del suelo y una reducción de situaciones de estrés hídrico, factores clave para garantizar la calidad y la consistencia del campo a lo largo de toda la temporada, así como una mejor respuesta del césped en periodos de mayor exigencia climática.
«Podemos optimizar cada ciclo de riego y reducir al máximo las pérdidas, manteniendo unos estándares de calidad muy exigentes», añade Torres.

El proyecto también ha incorporado ajustes en el diseño del recorrido orientados a reducir la dependencia hídrica y optimizar el mantenimiento, como la intervención en el hoyo 8, donde se ha eliminado el lago existente.
«Es una actuación que nos permite ser más eficientes, pero también más consistentes en el mantenimiento y en la calidad del campo», señala Núria Bech, directora del Golf Club Perelada.
Las obras, ejecutadas en un plazo de dieciocho semanas, se vieron condicionadas por episodios de lluvias intensas durante los meses de invierno, con registros de hasta doscientos veinte litros por metro cuadrado, lo que requirió adaptar la planificación de los trabajos.
A pesar de estas condiciones, el proyecto se ha completado dentro del calendario previsto y ha supuesto una inversión de alrededor de un millón y medio de euros.
Con esta actuación, Golf Club Perelada consolida un modelo de gestión del campo orientado a la eficiencia hídrica y la calidad agronómica.










