Siempre hemos definido al golf como un deporte al aire libre en pleno contacto con la naturaleza donde el factor climatológico, entre otros, nos juega muchas veces una mala pasada.
Para contrarrestar esto, en los últimos años ha surgido una modalidad diferente, donde el factor climatológico apenas tiene relevancia. Me refiero al llamado ‘golf virtual’, un golf que cada vez cuenta con más adeptos y que se puede practicar en apenas un metro cuadrado.
A continuación, vamos a analizar cuáles son, a mi juicio, además del factor climatológico, aquellos que hacen que cada vez sean más los practicantes de esta nueva modalidad.
El primero de ellos seguramente sea el factor tiempo. Todos sabemos que cualquier persona que sale al campo dedica entre dos y cinco horas (en función de si juega nueve o dieciocho hoyos), a la práctica de su deporte favorito.
En contraposición, el golf virtual no requiere tanto tiempo, fundamentalmente porque, en lugar de jugar nueve o dieciocho hoyos con la distancia que ello supone, se puede practicar en apenas un metro cuadrado siempre que cuentes con un simulador.

Pero, más allá del tiempo que uno destina a la práctica de uno u otro, también hay que valorar el tiempo que uno dedica a acudir hasta un campo de golf, instalaciones situadas en su gran mayoría lejos de los grandes núcleos urbanos, cuando muchos de los nuevos centros de simulación se encuentran a pocos kilómetros de tu casa o de tu centro de trabajo.
Esta circunstancia hace que muchos aficionados, en lugar de acudir permanentemente a su campo habitual, prefieran acudir a uno de estos centros para poder practicar su deporte favorito, por ejemplo, a la salida del trabajo.
Y es que esta última costumbre también hace que este deporte crezca, ya que son muchos los que, por acompañar a algún compañero de trabajo o amigo a un centro de simulación, finalmente les pica el gusanillo de este deporte y acaban convirtiéndose en jugadores de campo.
Por ello, considero que se trata de una manera efectiva de atraer a nuevos jugadores, pudiéndose iniciar en este deporte jugando golpes y campos de manera virtual, ya que, como todos sabemos, es mucho más sencillo practicar este deporte desde una alfombrilla en un lugar cerrado, que desde un rough alto en una mañana ventosa.

Una vez analizados los factores, entendemos el por qué son muchos los nuevos centros que se abren en las grandes y pequeñas ciudades para poder disfrutar de este maravilloso deporte, por no hablar de los eventos corporativos que apuestan por ello, incluso ofreciéndonos una oferta gastronómica como por ejemplo el Gourmet Golf Experience o, sin ir más lejos, la apuesta de grandes estrellas de este deporte como Tiger Woods o Rory McIlroy por una liga de golf virtual, la TMRW Golf League (TGL), cuya fecha de estreno está prevista para el próximo 7 de enero apoyada en la tecnología de Full Swing.
No obstante, también son muchos los clubs que apuestan por esta nueva modalidad, invirtiendo en simuladores virtuales dentro de sus propias canchas de prácticas, como por ejemplo Toptracer o TrackMan, donde el jugador local, puede, además de perfeccionar su juego con un análisis exhaustivo del golpe, jugar en diferentes campos emblemáticos de todo el mundo o apostarse una cerveza con su compañero de al lado con muchos de los diferentes juegos que ofrece esta tecnología.
En definitiva, aunque la gran mayoría sigamos prefiriendo el golf tradicional, la modalidad del golf virtual ha llegado para quedarse.
Fernando Castaño Uhagón es abogado, aficionado al golf y ‘alumni’ del máster en Dirección de Campos de Golf de Club Manager Education.










