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‘Hasta siempre, Camboya’, por Julián Romaguera

Escribo esta entrada a mi blog con un cúmulo de sentimientos encontrados, ya que en pocos días habré terminado una maravillosa etapa como Director de Golf en Sofitel Phokeethra Country Club (Siem Reap, Camboya). No es una decisión fácil, abandonar un lugar donde el golf está creciendo y donde, en lo personal, he recibido un trato extraordinario y acumulado experiencias positivas inolvidables. Pero, después de este tiempo maravilloso en Camboya, ha llegado la hora de emprender un nuevo proyecto laboral más ambicioso, esta vez de la mano de los hoteles de lujo Bahía Príncipe, donde ejerceré muy pronto como Director de Golf de Riviera Maya Golf Club.

A algunos de mis amigos y colegas de profesión mi decisión no les sorprende. Para ellos, el haber asumido en su momento el reto de venir a bellísimo enclave asiático para dirigir un club de golf podía ser un paso atrás en mi carrera y aspiraciones… Nada más lejos de la realidad. Haber “vivido”, en el amplio sentido del término, el desarrollo de la industria del golf en un país con las limitaciones de Camboya ha sido, a día de hoy, una de las experiencias más enriquecedoras de mi trayectoria profesional. Y no sólo por haber tenido la oportunidad de llevar las riendas de un campo tan maravilloso como Sofitel Phokeethra Country Club, sino también por haber percibido siempre la consideración y el respeto de una empresa como Sofitel Luxury Hotels. Ha sido, insisto, una colaboración perfecta que me ha permitido crecer como profesional, y también como persona.

Hay cosas que el dinero no puede pagar. Y entre ellas están la autenticidad, humildad y bondad de los camboyanos. Pues bien, yo he tenido el privilegio de disfrutarlas y, ojalá, aprender algo de ellas.

Los directores de golf tenemos la suerte de poder mantener a diario relaciones personales con muchos tipos de personas. Ello supone ocupar en una situación privilegiada que, no obstante, puede llevarnos en ocasiones a olvidar que debemos tener los pies en el suelo. Por eso, creo que estamos obligados a reconocer siempre lo afortunados que somos por haber podido acceder a una cultura y una formación que son casi aspiraciones inalcanzables en otros países y otras sociedades. Camboya es un ejemplo, aunque, por fortuna, en modo alguno sus carencias consiguen apagar la espléndida llama de la sonrisa permanente y la felicidad que ilumina a diario los rostros de los camboyanos. Realmente nosotros somos los afortunados pero… nunca se sabe.

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Al margen de las disquisiciones de índole personal, volviendo al golf, entiendo que, por el momento, Siem Reap no es por definición un destino de golf, aunque sí está en un evidente proceso de crecimiento y exposición cada vez mayor en la industria. Ello, al menos en parte, se debe a la IAGTO y a Peter Walton, que se ha empeñado con tesón y esfuerzo en poner Camboya en el mapa mundial del golf y, ciertamente, su trabajo está ya dando sus frutos. Pero el hecho de que Camboya aún no sea un destino preferente de golf demanda, a mi juicio, realizar un esfuerzo permanente suplementario desde la gerencia para promocionar la localización y “arañar” cada día al mercado algunas vueltas más.

En ese espíritu he trabajado durante este tiempo, buscando el obligado crecimiento de la rentabilidad, e intentando para ello aportar nuevas ideas y formas de trabajo con las que engrandecer el producto y los servicios de cuya prestación he sido responsable.

Soy de las personas que creen en la importancia de estar “en paz” con tu entorno para poder sacar lo mejor de uno mismo y, dentro de la gestión de un campo de golf, aspiro siempre a desarrollar cada día un compromiso sincero con la comunidad y el medio ambiente. Con el decidido apoyo de la empresa y de valiosos colaboradores, hemos conseguido en este tiempo hacer de Sofitel Phokeethra Country Club un campo mas ecológico, aprovechando al máximo los recursos hídricos naturales mediante importantes obras de canalización, y hemos generado también la ocasión de colaborar con la ONG “Juntos por Camboya” trayendo a nuestro complejo a 33 niños y niñas que disfrutaron de una tarde maravillosa descubriendo el mundo del golf.

No me cabe la menor duda de que a Sofitel Phokeethra Country Club aún le queda un largo camino por recorrer, pero mentiría si no reconociera mi plena convicción de que está en la vía correcta, y de que cuenta con la mejor dirección posible para poder lograr todos los éxitos que merece.

Espero que esta reflexión anime a la gente de la industria del golf a embarcarse en la bella aventura de trabajar y seguir creciendo en destinos más “desconocidos”. Tendrán una ocasión inmejorable para descubrir nuevas formas de ver la industria del golf, su desarrollo y sus posibilidades de futuro. Y además, sin duda, la valiosa oportunidad de vivir experiencias nuevas e imborrables junto a seres humanos maravillosos. Gracias, Camboya.

Y bienvenida mi inminente nueva etapa en Riviera Maya, un destino recientemente galardonado como destino de golf del año por la IAGTO, lo que supone un motivo más de ilusión y responsabilidad. No tardaré en comentaros mis primeras impresiones sobre el mundo del golf desde ese bello rincón del mundo. Y gracias a todos por vuestros buenos deseos en esta nueva singladura.
 

Julián Romaguera es director del Club de Golf Los Naranjos (Marbella).
 

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